Angel Mario Ksheratto
Los acuerdos bajo la mesa
La justicia, las leyes, el Poder Judicial y la institución encargada de procurar justicia, avasallados; rebasados por un acuerdo político que elimina por completo, cualquier posibilidad de avance en el tema contra la impunidad y la corrupción. Los acuerdos bajo la mesa, como instrumento ilegal que, quizá, ya no debería sorprendernos, pero sí, indignarnos para exigir que en Chiapas, se acaben las componendas y los arreglos más allá de lo que la legislación ordena.
Toda la explicación aparentemente jurídica que ofrece Pablo Abner Salazar a quienes quieren escucharlo, sobre su encarcelamiento, se derrumba frente a todos cuando grita a los cuatro vientos que finalmente, su liberación fue producto de un pacto entre dos, y un grupo de testigos a los que el mismo sátrapa despoja de calidad al desnudarlos.
Si había ganado el caso en los Tribunales, como él mismo afirma, ¿por qué tuvo que pactar su liberación? No era necesario, puesto que, según él, la justicia federal lo exoneraba del todo. Una contradicción que refleja el alto grado de corrupción en todos los niveles de la política local… Y federal, en virtud de haberse aquella, doblegado ante un acuerdo que involucra a varios políticos nacionales.
Ese acuerdo mediante el cual pudo salir de la cárcel, más que favorecer al tirano Salazar, lo hunde por completo; significa que las acusaciones en su contra, tenían el soporte necesario para ser sentenciado a purgar varios años de prisión. Y él, carecía de elementos válidos para demostrar su inocencia. De otra forma, jamás, hubiese aceptado un pacto que me parece por demás, ridículo:
No demandar a quien ordenó su encarcelamiento. ¿Por qué habría de demandarlo? Muchos ciudadanos a quienes Pablo Abner encarceló injustamente durante el tiempo que duró su tiránico mandato, le demandaron y nada sucedió. ¿Se siente acaso súper poderoso para decidir, en lo que el mismo llama “el no poder” para obligar a las autoridades a hacer lo que ordena?
Cinismo aparte, el exdictadorzuelo, peca de omnipotente; el pacto entre él y Juan Sabines Guerrero, va más allá de un compromiso grotesco. Curiosamente, el asunto del Huracán “Stan”, quedó en el olvido. Ni la PGR, que tiene abiertos sendos expedientes por el desvío de esos recursos, ha actuado para investigar ese acto de corrupción. Esto explica la intervención de Pedro Joaquín Coldwell, Fernando Ortiz Arana, José Murat y otros personajes que el mismo Pablo Abner balconea en sus recientes declaraciones.
Si éstos intervinieron para su liberación, no estamos con condiciones para poner en duda que hayan presionado a Jesús Murillo Karam, para que archive o desaparezca las averiguaciones previas en contra del tirano.
Los acuerdos políticos como el que saca a la luz el recién perdonado (que no exonerado por la justicia), no son nuevos. Son una vieja práctica que le ha hecho mucho daño al país. Han destruido a las instituciones y han fortalecido a la corrupción y la impunidad. El alcanzado entre Salazar y Sabines, nos deja la sensación de que hemos sido timados, engañados, burlados.
Nos deja con la certeza que en Chiapas, la justicia está al servicio de los que ostentan el poder, no al servicio del pueblo. ¿Con qué cara se aparece entonces, Pablo Abner a pedir respaldo de los perredistas si no tuvo una salida honorable de la cárcel?
Salir mediante un compromiso sin más sustento que la mera necesidad de estar libre, no permite andar con la frente en alto. No para los hombres honrados y honestos; los cínicos, sin duda, pueden hacerlo. Están acostumbrados a burlarse del pueblo. Y lo peor: poner a orear al sol, la suciedad con que lograron un objetivo que, en un país de leyes y con justicia real, no sucedería jamás.
Con esos resultados, no tengamos mucha confianza en que al tirano, se le juzgue por el desvío de los recursos del huracán “Stan”, que por cierto, es un factor que no podemos desligar del acuerdo que otorgó la libertad a Pablo Abner; él y Sabines, saben a ciencia cierta el destino de ese dinero.
Tarjetero
*** Que el FBI, capacitará (o ya capacita) a los policías chiapanecos. Ya vemos a nuestros polis como el “La ley y el orden”, la afamada serie de televisión, investigando homicidios. *** Dos senadoras, una del PAN y otra del Movimiento Ciudadano, pedirán que desaparezca el INM, a quien acusan de cometer la mayoría y más graves violaciones a los derechos humanos de los migrantes. SI ello algún día llegare a ocurrir, solo cambiarán el nombre de la institución, pero seguirán los mismos personajes. Es lo que ha ocurrido toda la vida. De tal manera que no nos hagamos muchas ilusiones. *** Por cierto, es bueno que Amnistía Internacional le haya entrado al tema del abuso policial contra una casa de migrantes en la franja fronteriza con Guatemala. Los prepotentes agentes, amenazaron al personal con matarlos si se quejaban. No les tuvieron miedo y ahora, el caso es un escándalo internacional. Los agresores son de la Policía Federal cuyo delegado, ya pidió disculpas, pero eso no basta. Hay que meter al bote a los agentes para que aprendan a respetar. Estos, se dice, recién acababan de llegar de Puebla. Si allá abusaron, acá, toparon con pared. *** Paola Yasmín Borraz García, es fiscal del MP; ante ella se presentó la madre de una niña de 14 años para interponer queja contra el maestro de la “prestigiada” escuela Secundaria del Estado, José Luis Silva Solís, acusado de acosar sexualmente a la niña y de mantenerla bajo amenazas. El regordete, patán y sucio maestro de física, también ha amenazado a la madre de la víctima. Pero, ¿qué cree? La Fiscal, se negó a levantar la denuncia. Ésta muchachita, nos dicen, es protegida del Procurador… O al menos, es lo que ella grita a los cuatro vientos. Lo grave es que Silva Solís, intensificó su acoso y amenazas. En esto nos dicen, ni la Secretaría de Educación ni la directora de esa escuela, Josefa Eloina Ocampo, quieren intervenir. ¿Esperarán que el asqueroso acosador cumpla su amenaza de asesinar a la familia de la chiquilla y a ella misma? Son capaces. *** Un millón 397 mil 751pesos con cuatro centavos, se llevó Ezequiel Orduña Morga en “préstamos personales”, otorgados por el quebrado Conejobus. Julio Arturo ChonKuan, que es el que realmente manda ahí, es el dueño de todas las empresas que le brindan servicio a esa empresa que, se supone, es de Sociedad Anónima, pero que finalmente, es familiar. Desde hace cinco meses, no pagan a los socios lo que les corresponde. Le tendré informado. *** Luego nos leemos.
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