Angel Mario Ksheratto
Los priístas, atrapados en sus mañas
Muchos temen que la elección de dirigente estatal del PRI, será de nuevo una muestra de insensatez, manipulación y viejas manías, las mismas que han arrastrado a ése partido al fango de las esperanzas perdidas. Cierto; desde que se inició una extraña carrera para elegir a quien deba dirigir a la anciana organización política, los estirones por el método se han vuelto cosa de locos. Por un lado están los que quieren que sea por determinación de un manipulado Consejo Político y por otro, los que quieren que sea por la vía del voto directo, fórmula que favorece a quien más despensas, mentiras y presiones ejerce.
Cualquiera de los dos métodos es insuficiente para garantizar una elección democrática. No porque sean malas formas, sino porque cada aspirante al cargo, se las ingenia para hacer de las suyas; ahí radica el miedo de unos y otros y ahí está incubada la desconfianza de la sociedad.
Aquiles Espinosa, Roberto Albores Gleasson, Enrique Hernández Vielma, Oscar Salinas Morga, Julián Nazar, Carlos Mario Culebro y Jorge Utrilla, con todo y sus pretensiones, parecen estar a favor de un método que les favorezca en lo particular. Ninguno da muestras de recurrir a negociaciones que convenzan a la dirigencia nacional de sus intenciones y aquella, la fluctuante dirigencia, parece no estar interesada en el priismo chiapaneco por razones que solo ellos entienden.
Siempre ha sido así: Chiapas para el CEN del PRI, solo es objeto de atenciones cuando de remover el voto duro se trata; cuando de transparentar las normas y acciones se trata, hace como que no ve ni oye y al final, impone a quien le servirá de títere. Nadie se extrañe entonces que al final, ya sea Beatriz Paredes o Humberto Moreira, impongan a quien le venga en gana y los nombres arriba mencionados, queden a la deriva. Unos aplaudiendo la imposición centralista y otros, mordiéndose las partes innobles.
De ahí que a pesar de los coscorrones entre los aspirantes, un politiquero venido a menos esté buscando el beneplácito de las “masas” mediante reuniones de donde sale con la cola entre las patas, pero la certeza de estar atendiendo los intereses de los que usufructúan el empequeñecido poder del PRI. Se trata de César Augusto Santiago. Éste, sin rubor ni pena por la ausente credibilidad de los priístas locales en su “proyecto”, no ha tenido empacho en presentarse no solo como el rescatista de su partido en Chiapas, sino además, como “serio, fuerte y seguro” candidato a la gubernatura.
Su petulancia, llama a risa, como siempre ha sido. Amargado, torpe, insensato, bravucón, abusivo, sin carisma, cae mal, Santiago Ramírez no convence a nadie; sin embargo y ante la falta de unidad, seriedad y aptitudes de los aspirantes a la dirigencia doméstica, parece ser que se saldrá con la suya. La pregunta es si los priístas, los pocos que quedan, dejarán que otra vez, el CEN del PRI, les imponga a un dirigente sin el menor de los arraigos.
Sarkosy en defensa de la criminalidad
Todas las evidencias señalan a Florence Cassez como cómplice en una serie de secuestros cometidos por la banda que lideraba su pareja sentimental; la justicia mexicana, por tanto, determinó sentenciarla a 60 años de prisión, cosa normal en cualquier país de leyes. Ello, sin embargo, ha irritado al cusco presidente francés, que ha dejado de lado su tradicional sentido del humor para enfrentar al gobierno mexicano en una actitud hostil que va más allá del sentido común de un europeo que suponíamos inteligente, sereno, civilizado y respetuoso.
Nicolás Sarkosy, no ha tenido empacho en dedicar un importante evento cultural a una criminal; inaudito, a todas luces. Lo que debió ser una acción diplomática de perfil punitivo, el premier francés lo ha convertido en una especie de defensa de la dignidad nacional, como si Cassez fuese una dignataria de alto rango, sometida a la ley de un país incivilizado. No es así y lo saben los mismos franceses.
Florence Cassez es una delincuente de alta peligrosidad; cometió excesivos abusos contra sus víctimas y por tanto, merecedora es del peso de la ley mexicana. No entendemos cómo y por qué, Sarkosy lleva el caso de una mujer sin escrúpulos a tribunas inapropiadas y a foros que no corresponden a la realidad del crimen organizado en México. No se trata de una defensa nacional, sino de la exaltación del crimen, por parte del mandatario galo.
México por su parte, ha tomado el asunto con firmeza, cosa que aplaudimos. No por ser el presidente de Francia quien asume personalmente la defensa de una secuestradora, se debe doblar las manos. Hasta ahora, la Secretaría de Relaciones Exteriores ha sido firme. Bien hacen, pues de ceder, al rato tendríamos qué asistir al colapso de México como nación soberana. Si Sarkosy desea defender a delincuentes, está en su europeo derecho; pero ello no debe poner a México de rodillas. Porque finalmente, no todos los franceses apoyan al nuevo litigante de criminales.
Tarjetero
*** La crisis en el CONALEP, va para largo; es manía de las autoridades educativas de esa institución, esconder las cifras sobre sus egresos e ingresos. La exigencia del personal es justa. Son más de 200 millones de pesos que no han sido debidamente transparentados. Esperemos que las autoridades correspondientes no se hagan de la vista gorda y cumplan con las demandas. De otra forma, han anunciado los inconformes, el sistema CONALEP permanecerá paralizado. *** Los de la “La otra campaña”, brazo “político” del EZLN (al menos así se identifican bajo el silencio del grupo guerrillero) no cesan de hostigar a indígenas y campesinos; van, le rascan los “esos” al tigre, salen corriendo y pegan de gritos como víctimas. Ahí debe haber mano dura. No por tratarse de presuntos “zapatistas” deben ser objeto de encubrimiento. *** Luego nos leemos.
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