Fichero Político

Angel Mario Ksheratto

Las esperanzadoras llamas de MALO

En su enésima vista a Chiapas, el otrora aliado del ya célebre Gregorio Sánchez por sus presuntos nexos con el crimen organizado, llegó con el mismo discurso; es decir, sin ninguna novedad y menos, mucho menos, con una propuesta alternativa en su calidad de “gobierno legítimo”. Claro, me refiero al excandidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador (por cierto, un respetable miembro de la vieja izquierda, la que sí tenía un planteamiento contundente, me aclaró hace un par de meses que el orden real del nombre del experredista es Manuel Andrés López Obrador, pero fue cambiado en virtud de las siglas: MALO), quien estuvo por varios municipios de la costa, curiosamente, acuerpando a candidatos de la alianza PAN-PRD-PT-Convergencia.

Y de nuevo, la amenaza: quiere ser otra vez candidato a la Presidencia de la República bajo un argumento atroz por la realidad que desde ahora está forjando y que fue la que lo llevó a una estrepitosa derrota. Quiere “hacer historia”. Ya la hizo, creo yo. Ha sido histórico que de estar en primer lugar en la preferencia de los electores, haya descendido al último y no por un complot, como siempre se quejó, sino porque en algo tenía qué parecerse al demagogo que entonces calentaba la principal silla de Los Pinos. Fue y sigue siendo bocón, petulante, irracional, terco, engreído, soberbio, arrogante.

Aquellas frases estridentes, aquellos insultos a la figura que pretendía representar, aquellos desplantes a los mexicanos pensantes, todo eso lo llevaron a su propio infierno y es justamente eso lo que ahora lo lleva de nuevo a un fracaso anticipado.

Mientras Manuel Andrés López Obrador no cambie su discurso y siga en la intentona de mantener firmes las incongruencias sobre las que ha caminado, no podrá tener un acercamiento real con la gente que tiene el poder del voto. Este país necesita urgentemente de alternativas, de propuestas, de ideas frescas y no de arrebatos que ni siquiera alcanzan en rango de crítica formal a un régimen panista que, efectivamente, está llevando a México a la ruina. Que el país está cada vez más pobre, cierto, pero, ¿cuál es el programa de trabajo de MALO (bueno, que mejor sea AMLO) para combatir la pobreza? Que la corrupción está enraizada en la estructura del poder público, también es totalmente cierto, pero, ¿ha hecho Andrés Manuel una propuesta para erradicarla?

Si recordamos, cuando él fue Jefe de Gobierno del Distrito Federal, muchos casos de corrupción se ventilaron públicamente y fueron asunto de escándalo internacional. Y no cometieron tales actos gente ajena a su círculo íntimo; fueron sus amigos del alma. Y se negó a castigarlos.

Un aspirante a la Presidencia de la República no puede ni debe ser hipócrita; al menos en eso debe tener un poco de congruencia. Critica la falta de democracia en las instituciones y no le falta razón. El problema es que él también ha sido antidemocrático hasta el hartazgo. ¿No se salió del PRD porque no aceptaron los otros bandidos de ése partido sus imposiciones antidemocráticas? El caso más catastrófico para sus aspiraciones fue la imposición de Rafael Acosta como candidato a la delegación de Iztapalapa, a quien obligó a dimitir públicamente, muchos días antes del día de la elección y obviamente, del día de la toma de protesta.

Vemos entonces, incongruencias letales para las aspiraciones de un hombre que, con lo poco que ha mostrado, nos ha dejado ver con claridad que no tiene la menor idea de lo que es alcanzar el máximo cargo político de un país con serios problemas. Su estatura moral no le permite ver más allá de las aspiraciones y exigencias de todo el pueblo. Con esas, será mejor que el señor López Obrador, se tome su tiempo, se siente a meditar y empiece por hacer un programa creíble… Y no solo un programa, sino que, quizá deba nacer de nuevo porque de nada servirá un catálogo de buenas intenciones si no se tiene la voluntad plena para alcanzar los cambios que se requieren.

Tarjetero

*** Dos resultados electorales van a ser clave para determinar la imparcialidad del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana: el de Cintalapa y el de Tonalá. Guillermo Toledo, candidato de una alianza descocada en el municipio de Cintalapa, es un desconocedor absoluto de las necesidades de esa ciudad. De hecho, poco o nada ha vivido ahí. Él mismo se ha asumido como “comendador” y no como un candidato serio. Los pocos, poquísimos que lo conocen, lo califican como un chaval irresponsable, jugador, parrandero, insensible, peleonero, grosero, abusivo. De hecho, dicen que cuando no tiene trabajo, saluda a todo el mundo buscando la oportunidad para “peinar” a la gente. Apenas le dan chambita de agente de tránsito, y se vuelve un ogro relamido. En contraparte, Mireya Alemán, que por desgracia va por el PRI, es una mujer que lleva años trabajando con grupos sociales y goza de prestigio y reconocimiento de miles de gentes. Los cintalapanecos aseguran que de ser una elección limpia, Mireya ganaría cien a cero la elección. Pero temen que el IEPC ya lleve cartas marcadas y con todas las deficiencias de Memo Toledo, lo van a hacer ganar. Si eso sucediera, nos dicen, toda la elección habrá sido fraudulenta. Razones hay de sobra para así pensar. Es el mismo caso el de Tonalá. El candidato de la pretendida alianza, David Aguilar Solís, arrastra un largo historial de corrupción y abusos; poca gente confía en su propuesta, pese a la utilización de recursos raros para financiar su campaña. La mayoría de tonaltecos están en contra suya. Enfrente tiene a Judith Torres Vera, que ha sido clave para que en anteriores elecciones, los candidatos que apoya, ganen la justa. El temor que la hagan perder, es latente. De tal forma que esas dos elecciones servirán para medir la imparcialidad del IEPC. Usted, ¿qué dice? *** Luego nos leemos.

ksheratto@hotmail.com

ksheratto@gmail.com

http://ksheratto.blogspot.com

¡Comparte la nota!