Víctor Moisés Hernández/ASICH
El problema en Huitiupán es la corrupción, sobre todo que el alcalde Carlos Mario Montejo Urbina controla el municipio y a los mandos policiacos, en tanto éstos controlan el narcotráfico, él tráfico de armas, tráfico de indocumentados y permiten cantinas aunque no tengan permisos.
Esta situación está generando gran inconformidad por parte de los pobladores de Huitiupán.
Hace unos días, el párroco de Huitiupán Sebastián López llevó a cabo una peregrinación con cientos de católicos y habitantes de ese municipio para expresar sus inconformidades, y exigieron el “combate al narcomenudeo y bebidas alcohólicas” en el municipio de Huitiupán, así como constantes operativos de parte de las corporaciones estatales.
El cura en su marcha que realizó, exigió el cierre total de las cantinas, y es que también señalaron que el “cuñado” del alcalde Carlos Mario Montejo Urbina, es uno de los que está evidenciado y quien se dedica a distribuir droga en el municipio de Huitiupán y a prostituir mujeres en las cantinas, que por cierto, está muy bien protegido ya que los comandantes y el director de la policía pasan por las cuotas del mes.
Por eso hoy, hay preocupación de la sociedad porque el párroco Sebastián López no sufra las consecuencias y pongan en riesgo su vida por la marcha que encabezó donde evidenció públicamente la situación de violencia, impunidad y corrupción en el municipio de Huitiupán.
La venta exagerada de droga y alcohol en el municipio de Huitiupán se le ha salido de control al alcalde, pues los vendedores de droga venden en el parque hasta en el interior de la presidencia municipal.
En las cantinas constantemente se dan detonaciones de armas de fuego. ASICH
