Augusto Solórzano López /ASICh
Una vez publicada la versión que sobre el asunto Chimalapas, tiene el Consejo Estatal de Derechos Humanos en donde advierte riesgo de confrontación, no son pocos los que se han encargado de precisar que este añejo conflicto es un traslape agrario que se quiera o no alcanza una situación de límites que los gobiernos de Oaxaca, Chiapas y la SRA se resisten a reconocer.
Se tiran la bolita los unos contra las otros hablando de aspectos que son parte de los múltiples ingredientes del tema, pero, que no van al fondo y mientras se continúe en esa posición que ha sido la recurrente de los últimos 40 años de un total de 60, la solución difícilmente llegará.
Entretanto, efectivamente el riesgo de un desbordamiento de ánimos entre un lado y otro es latente, por falta de voluntad para enfrentar con decisión el fondo del llamado “espinoso” caso que mantiene en la profundidad de la marginación a chiapanecos y Oaxaqueños, respectivamente.
Mientras, el Secretario de la Reforma Agraria, SRA, Abelardo Escobar, declara que el conflicto de Los Chimalapas se irá a Tribunales, porque ayer lunes no se logró conciliación con el Consejo Nacional de Dirigentes 2011 de la Organización Unimos, quienes no aceptaron la propuesta de una indemnización.
Expertos en la materia establecen que el álgido tema, “es un traslape agrario que al materializarse modifica el mapa chiapaneco, en el noreste de Cintalapa”.
Gobiernos y funcionarios ven el caso como un pleito entre comunidades de ambos lados, cuando el conocimiento de la materia aclara: “No es una disputa de tierras entre ejidos de Chiapas y Oaxaca”.
Eso, añaden, es un viejo pretendido de personas que buscan materializar dos resoluciones presidenciales de confirmación y titulación, no de restitución de bienes comunales en favor de los vecinos de San Miguel y Santa María Chimalapa, Oaxaca”.
Se entiende que tal como están las 2 resoluciones presidenciales de 1967, “las extensiones de tierras proyectadas y tituladas en materia agraria en favor de los vecinos (Sana María y San Miguel Chimalapas), toman una porción aproximada de 180 mil hectáreas que corresponden al municipio de Cintalapa”.
Es allí, donde se podría entender la necedad de Oaxaca y el encrespamiento de Chiapas, pero, a nivel de política porque ellos saben como está el asunto y en medio queda la gente que desde luego toma partido y como dice Don Pedro Raúl López Hernández, “son los más inocentes”.
Más todavía, “las tierras que les titularon sin poseerlas implica legalmente que no las tienen, entonces, las actuaciones agrarias han quedado en entredicho desde su origen”.
Se insiste, “no es una dotación, es una titulación de bienes comunales que social y jurídica al materializarse se configura en territorio municipal”.
“La Legislación Agraria permite al Estado Mexicano la facultad dotatoria, acotada ésta -por cierto- con las reformas al 27 Constitucional de 1992, o sea, la dotación de ejidos, ahora regulados por los Tribunales Agrarios, con la concurrencia de la Procuraduría Agraria”.
También hay que precisar que una cosa es régimen ejidal y otra Bienes Comunales. “En materia de Titulación de Bienes Comunales, esta se realiza con apego al Reglamento para la Integración de los expedientes de Bienes Comunales.
“La Figura Social y Jurídica de los Bienes Comunales de San Miguel y Santa María Chimalapa, Oaxaca es el territorio Municipal del mismo nombre”.
“Los ejidos no tienen impedimento en traspasar limites territoriales sean estos municipales o estatales. Pero, no así, los bienes comunales”.
Quienes dominan estos temas explican que “en Chiapas tenemos varios municipios con la misma figura social. Nicolás Ruiz, por ejemplo, todo su Territorio Municipal son Bienes Comunales. Santiago El Pinar también su Territorio Municipal es de los Bienes Comunales”.
Ahora bien
Estos son algunos elementos que hay que tener claros. Saber los alcances de Los Bienes Comunales. Independiente y por aparte la legalidad de los procedimientos.
Las extensiones de tierras proyectadas y tituladas en materia agraria en favor de los vecinos (Santa María y San Miguel Chimalapas) toman una porción aproximada de 180 mil hectáreas que, corresponden al municipio de Cintalapa.
De tal modo que si las tierras que les titularon a los del vecino estado (Santa María y San Miguel Chimalapas) no las tienen en posesión ni ayer ni ahora, indica que la titulación sin posesión, implica legalmente que no las tienen, entonces, las actuaciones agrarias están en entredicho desde siempre. ASICh
