David Martínez Hernández
PERIODISMO EN RIESGO
Ciudad Juárez es considerada una de las ciudades más violentas del mundo y la semana pasada vivió un hecho inédito en México: el ataque a agentes federales con un coche bomba. El camarógrafo Luis Hernández Núñez, de la cadena Telecinco, grabó el momento de la explosión y resultó herido, reportó El Universal.
Hernández sobrevivió al atentado, en el que murieron cuatro personas. Pese a las heridas, siguió grabando y registró lo que Milenio llama “un documento periodístico invaluable” (video en YouTube). La política editorial de Telecinco ordenaba que el camarógrafo sólo acudiera a lugares protegidos por la policía, pero Hernández se terminó topando con la noticia.
Según Veracruzanos.info, el camarógrafo fue hospitalizado y posteriormente fue reportado como estable por el equipo médico del centro asistencial. En una entrevista a CEPET/IFEX, Hernández dijo que resultó con heridas en un pie, el estómago y el pecho y que fue intervenido para retirarle los fragmentos que tenía alojados.
La Jornada informa que tanto la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) investigarán la denuncia del fotoperiodista Irineo Mujica Arzate, quien acusa a personal de Instituto Nacional de Migración (INM) de golpearlo y robarle su equipo de trabajo.
Mujica, originario del estado de Michoacán, realizaba un documental sobre la travesía en tren de indocumentados centroamericanos que tratan de cruzar hacia Estados Unidos. El vagón en el que viajaban fue interceptado por agentes del INM, quienes maltrataron a los migrantes y al periodista, explica e-Consulta. Mujica también aseguró que le quitaron sus cámaras, su celular y dinero.
En protesta, el periodista inició una huelga de hambre, reporta El Universal. Mujica también se encadenó a las afueras de las oficinas del INM en Puebla, pero la policía lo obligó a dejar el lugar, añade La Crónica de Hoy.
CHIAPAS A LA VANGUARDIA EN CONSTRUCCION DE HOSPITALES
En los últimos tres años se han construido 1,571 unidades médicas y hospitales públicos, de un total de 1,700 obras en infraestructura para la salud, según datos de la Presidencia de la República.
Este año, se contempla la inversión de 350,000 millones de pesos en infraestructura hospitalaria, un rubro que en el sector público se mantuvo parado por casi 15 años por falta de recursos.
Más allá de la oportunidad de negocios que esto significa para la industria de la construcción, está el reto de seguir las nuevas normas y paradigmas internacionales, como la sustentabilidad y la integración de redes de telecomunicaciones e inversiones en biotecnología.
La dificultad de diseño de un hospital radica en la complejidad logística y energética, en instalaciones y sistemas de control y accesos que estas construcciones requieren para estar en servicio las 24 horas de los 365 días del año.
Mario Narváez, ingeniero al frente de la construcción del hospital Chiapas Bicentenario en Tuxtla Gutiérrez -proyecto de Prodei-, comenta que al levantar un proyecto de este tipo se enfrenta el reto de solucionar la falta de materiales de alta calidad y mano de obra especializada, así como armonizar a las entidades participantes, como son las dependencias contratantes y la normativa y los supervisores externos.
Tampoco resulta sencillo, dice Narváez, conjuntar los criterios de alrededor de 100 técnicos que participan en la edificación de un hospital.
Pero ya hay nuevas normas a seguir. El Instituto Estadounidense de Arquitectos (AIA, por sus siglas en inglés) publicó recientemente su Guía para la construcción y equipamiento de hospitales y centros médicos que actualiza cada cuatro años desde 1963.
La nueva versión, que sustituye a la de 2006, incorpora al diseño de hospitales, normas para las áreas de telecomunicaciones (para el crecimiento futuro de la telemedicina), junto con nuevas directrices sobre materiales que eviten la emisión de partículas o sean retardantes del fuego.
También se establecen nuevos códigos de señalización, evaluaciones de seguridad del paciente y modificaciones a las especificaciones de salas de rehabilitación e instalaciones ambulatorias, así como para el mantenimiento de la ventilación, el control de emisiones contaminantes y el manejo de desechos.
Aunque en México estas normas no se aplican de manera formal, sí se utilizan en algunos proyectos como parámetros de construcción.
Actualmente, el costo de construcción por metro cuadrado de un hospital es de unos 23,000 pesos. Pero las medidas sustentables elevan hasta 20% el presupuesto, que normalmente va de 200 a 800 mdp, detalla Iván Gaitán, especialista en diseño de hospitales.
TECNOLOGIA DENTRO Y FUERA
La tecnología hospitalaria ya no se reduce a los aparatos con los que operan los médicos, los sistemas de informática y comunicaciones son cada vez más comunes. “Puedes tener robots que atiendan a los pacientes y que manden al médico la información o el diagnóstico a distancia”, señala Claudia Cárdenas, directora de la empresa Escala Biomédica.
La especialista detalla que, en nuestros días, alrededor de 50% del total de la inversión de un hospital se destina a tecnologías biomédicas.
Aunque para Mario Alejandro Gaytán Cervantes, presidente de la Sociedad Mexicana de Arquitectos Especializados en Salud, que agrupa a 150 miembros, lo trascendente de una edificación médica es que cumpla con las expectativas de los usuarios y que su costo de operación sea el mejor posible.
“Malos espacios y acabados inadecuados lo encarecen todo”, dice Gaytán, quien trabajó en la Jefatura de proyectos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) durante 31 años.
Gaytán detalla que al construir hospitales privados, además de satisfacer las necesidades de la empresa que los operará, también se contempla en el diseño a qué estratos de la población se atenderá y la productividad que se generará.
