JOSE LUIS ROQUE POPOMEYA
BRILLO
Sin lugar a dudas, locatarios del nuevo mercado Juan Sabines (antes Gustavo Díaz Ordaz), empezarán apegar el grito una vez que tomen formalmente sus locales, y descubran que la obra es puro relumbrón.
Al parecer la constructora, si que realizó los planos en puro vacío, pues no consideró, para empezar desagües en cada puesto, principalmente los de carnes y mariscos. Solo dejó coladeras en los pasillos. Si la fuente que hizo el recorrido, no falla, esa referida área en poco tiempo se tornará apestosa, por la suciedad, por su uso la duración será menos de lo esperado.
Según los que ya asistieron a este centro de abastos, tiene un acceso al estacionamiento muy reducido, lo que provocará que vehículos de mediana tonelada, pasen dejando el recuerdo de su pintura, en los muros de esta construcción.
Según Carlo Banda Pinceno, secretario de los locatarios, todo quedó a la perfección (¿acuerdos bajo la mesa?), pues de plano que de lambiscón no bajó, o al menos eso lo hicieron parecer en las notas que publicaron algunos medios informativos, todas reveladas por la fuente oficial.
Según los conocedores de estas actividades, señalan que hasta ahora siguen cegados en la emoción los locatarios del mercado nuevo, pues en cuento despierten y comiencen a descubrir el cobre de lo obtenido, comenzará el enojo y la molestia, no sólo con la constructora, con el Secretario de los locatarios, sino también con la misma autoridad municipal, que es la que encabezó este trabajo.
Es lamentable, que en esta obra, potencial foco rojo, le hayan puesto el nombre del ejecutivo del Estado, y lo peor es que su gente cercana haya aceptado la propuesta (de algún lambiscón, más que justiciero), pues, una vez que se entere el ejecutivo de algunos asuntillos por ahí no del todo claros, consideran los conocedores, por utilizar su nombre en este centro, no quedará del todo contento.
Por cierto, se menciona que en el mercado “Pascacio Gamboa”, los locatarios, y principalmente su líder, no permitieron que se le cambiara el nombre, contrariamente a la decisión que tomara el señor Banda, que cínicamente “se dejó llevar por el canto de las sirenas”.
Otro aspecto que llama a atención, es que los locatarios a partir de que se instalan en sus nuevos y brillantes locales, comenzará su conteo de estancia en el lugar. ¿Será que no tomarán en cuenta la antigüedad de estas personas en sus respectivos locales?.
Llama la atención otro aspecto, ¿será cierto que ahora los locales del mercado nuevo, se dieron en comodato a quienes los utilizarán?.¿Se podrán vender los locales después?
Llama la atención que, según se sabe ¿un primer funcionario municipal se agenció ocho locales en esta nueva construcción?. ¿Qué dice a eso el líder de los locatarios?
Nadie se explica por el momento, ¿cuál era la urgencia de sacar a los locatarios del parque central, y llevarlos a una construcción que le faltaba ultimar detalles y acabados?, pues si ya habían estado varios meses ocupando la plaza central, nada les quitaba, que se esperaran unas semanas más.
Si bien es cierto, de alguna forma, el tener a varias naves del mercado, asentadas en el zócalo de la capital, y ver más de cerca, toda la basura que se genera y los olores que dejan esta tipo de actividad, tal vez ya tenían cansados a algunos burócratas de palacio estatal (a quienes les pegaba más fuerte los olores, agradables y otros no tanto), quien propuso llevarlos ahí, debió preveer esta situación.
Y la verdad que quien sugirió la idea de sacar inmediatamente a los locatarios del parque central (esperando no sea la misma persona), la volvió a regar y sin tener manguera para tal.
Como que en un caso muy, pero muy especial, no se tomó en cuenta la vistosidad de la ciudad capital, faltaba poco para que la obra del mercado nuevo concluyera al cien. ¿Y ahora, qué les volvió a pasar?.
Por lo pronto, los locatarios del mercado nuevo, solo duraron nueve meses en el zócalo, y no porque hayan querido, sino porque así lo sugirió la necesidad (estaban desde noviembre del 2009).
Algo pasó con la “supervisión” de obra que hiciera Jaime Valls Esponda, o hizo ojos de hormiga, o de plano le escondieron información real de de la construcción de este edificio.
Parece que los locatarios se dejaron llevar por la emoción de regresar al lugar que les ha dado de comer desde hace más de 50 años, y también abandonar ese improvisado lugar a donde les fueron a dejar y casi casi, le besan la mano al alcalde municipal, de la alegría. Pero claro, ahí estaba el señor Banda Pinceno, que a nombre de todos sus representados lo podía haber hecho.
Ya no se diga del secretario de conflictos de los locatarios José Luis Nambulá Toalá, que como ovejas fueron derechito a donde el pastor les llevó.
Quienes conocen de estos aspectos, expresan por ejemplo, que con todo el respeto que se merecen estos líderes, debieron haber exigido terminar al ciento por ciento, los detalles, que como “piedras en el zapato”, y como ámpulas, comenzaran a causar escozor dentro de poco. Sino al tiempo.
Pero como dice el refrán: “no tiene la culpa el indio…”. Felicidades por estos logro en desarrollo urbano y de infraestructura que logró el ayuntamiento municipal. Aplausos. Hasta ahí… Uf!. CORAM POPULO EST VOX DEI (LA VOZ DEL PUEBLO ES LA VOZ DE DIOS). Escritos por favor a colentornos@yahoo.com.mx y mensajillos al 961 1500 150.
