Héctor Estrada
Entre 200 y 400 pesos costará cada voto en Chiapas
Este martes iniciaron oficialmente las campañas electorales en Chiapas consideradas uno de los comicios más caros del país, pues costarán al erario público alrededor de 680 millones de pesos que podrían convertirse en otro injustificado derroche de recursos ante la raquítica participación ciudadana de las últimas elecciones.
Aunque el Congreso de Chiapas había aprobado un presupuesto inicial de 445 millones de pesos, la ampliación presupuestal finalmente logró incrementar la cantidad 680 millones para “alcanzar los gastos necesarios” que –según el IEPC- exige un proceso electoral de ese tipo.
Para precisar el ostentoso gasto que significa estas elecciones estatales, calcule usted que, en caso de que votara el 100 por ciento de los enlistados en el padrón nominal (todos los chiapanecos con credencial de elector vigente), cada voto costará a las finanzas públicas 212 pesos con 50 centavos.
Sin embargo, tomando en cuenta los resultados de participación ciudadana del pasado 7 de junio donde votó sólo el 46 por ciento del electorado, el sufragio efectivo podría elevarse a más de 450 pesos por cada voto.
Son cifras que resultan escandalosas para una entidad considerada entre las de menor índice de desarrollo humano, donde residen comunidades completas en pobreza extrema que, sin saberlo, también pagarán entre 200 y 450 pesos para hacer posible el dispendio electoral del próximo 19 de julio.
Pero los 680 millones de pesos significan únicamente las cifras oficiales. El despilfarro es sin duda mucho más costoso de lo que parece, pues se deja fuera la contabilización de los millonarios presupuestos “ocultos o disimulados” que se invierten con meses o años de antelación en campañas anticipadas fuera de toda regulación.
Ahí no hay control efectivo por parte de las autoridades electorales. Para nadie son un secreto la aplicación de millonarias inversiones en campañas de publicidad, fuera de tiempos electorales, que saltan a la vista con descaradas pruebas gráficas del ilícito cometido.
Del origen de los recursos no hay investigaciones serias y a profundidad, es un tema prácticamente prohibido para los árbitros electorales que prefiere dejarle como una cloaca abierta, que apesta, es evidente, pero nadie con autoridad se atreve a escudriñar.
Ese es el costo de un proceso electoral plagado de irregularidades y árbitros ciegos bajo conveniencia, pero sobre todo lacerado por el descrédito y la desconfianza social que se ha ganado a pulso con el pasar de los años y las múltiples jornadas electorales anómalas donde la democracia ha sido la principal derrotada.
No obstante, todas las cifras expuestas no deben ser motivo para no salir a votar. Es el pretexto justo para asistir a las urnas y emitir un mensaje claro. Cual sea, pero expresarlo en las boletas electorales. Esa es la responsabilidad como ciudadanos para exigir y no otorgar pretextos ridículos a quienes finalmente ostentan el poder.
