En la mira

Héctor Estrada

Los policías de Chiapas entre los peor pagados

Aunque la falta de salarios dignos no justifica cualquier acto de corrupción, hace unos días el Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistema Penitenciario Estatales 2014, realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), dio a conocer que los policías chiapanecos son de los peor pagados en México.
El estudio indica que 58.2 por ciento de los policías en todo el país gana de 10 mil a 15 mil pesos mensuales, mientras en Chiapas el69.4 por ciento de los agentes percibe sueldos que van de mil a 5 mil pesos por mes.
Junto a Puebla la entidad chiapaneca encabeza la lista de los estados que tienen a los policías con los peores salarios del país. Es una cifra donde los agentes municipales acaparan los sueldos más raquíticos, por debajo de la media nacional.
Como ejemplo de esta condición laboral, en Tuxtla Gutiérrez, donde se otorgan los “mejores sueldos” para policías municipales en Chiapas, los agentes policiacos de mayor rango (primero) apenas alcanzan la media nacional con pagos quincenales de cinco mil pesos, dejando a la mayoría (de tercer rango) con remuneraciones quincenal de menos de tres mil pesos.
Es un tema coyuntural que sin duda tiene repercusión en la presión económica con la que subsiste este personal del sistema de seguridad pública; donde la mayoría también tiene familia, no cuenta con créditos de vivienda y mantienen a sus hijos en inmuebles rentados con carencias económicas que no son secreto para nadie.
Hasta a principios del mes pasado, el Sistema Estatal de Seguridad Públicadio a conocer que derivado de los exámenes de control de confianza han sido cesados un total de 314 policías chiapanecos por diversas irregularidades detectadas.
Se trata de policías absorbidos por la corrupción que han preferido optar por prácticas ilegales para hacerse de dinero extra, han cedido a acciones vergonzosas como la mordida y la complicidad con grupos delictivos simplemente por dinero y la falta de compromiso con su labor.
Y es que, aunque es indispensable la evaluación permanente a los elementos policiacos, también resulta urgente mejorar las condiciones de los verdaderos encargados de la seguridad ciudadana, para finalmente exigir con justificación monetaria la entrega de la integridad física y la vida cuando así se requiera.
Porque de nada servirán las homologaciones de los mandos policiacos, las nuevas medidas de control y el fortalecimiento a las estrategias de seguridad nacional cuando los municipios de México sigan teniendo policías tan mal pagados y en tan carentes condiciones socioeconómicas.

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