Héctor Estrada
Parece disiparse presagio de la reelección en rectoría unachense
Los deseosos de poder universitario, quienes durante los últimos meses han instrumentado una clara guerra sucia contra la actual rectoría de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), festejaron seguramente ayer “con bombo y platillo” el documento hecho público por Jaime Valls Esponda donde anuncia el fin de su ciclo como rector el próximo 3 de diciembre.
Mediante una carta abierta difundida en sus redes sociales oficiales, el aún rector de la UNACH destacó las reformas a la Ley Orgánica de la máxima casa de estudios en Chiapas aprobadas recientemente por el Congreso local y dejó en claro que su tiempo como responsable de los destinos universitarios concluirá en cuestión de semanas.
Textualmente aseguró que: “la vida se compone por ciclos y siempre he manifestado y he tenido presente que mi ciclo como rector concluye el 3 de diciembre del presente año”. Enviando así un claro mensaje a quienes han insistido en su pronta salida para por fin dejar vacante la rectoría que tantos anhelan.
Casi de manera simultánea a la publicación del texto, durante la mañana de este lunes, una marcha de universitarios se desplazó por la Avenida Central de la capital chiapaneca en rechazo a la supuesta reelección que se consumaría antes de concluir el año.
Sería irresponsable aventurarse a insinuar si la marcha fue o no organizada e influenciada por alguna de las corrientes académicas que al estilo de la política más vil han hecho todo lo posible para atacar y sacar de la silla al actual rector.
Lo que es válido señalar como ex universitario es que la manifestaciónestaba integrada por estudiantes de reciente ingreso, a quien no les tocó vivir las largas temporadas de “vacas flacas” dentro la Universidad Autónoma de Chiapas, donde las grandes obras o proyectos de infraestructura eran meramente sueños guajiros.
Sí, son nuevas generaciones unachenses que no padecieron el desfile de rectores que sólo vieron a la mayor responsabilidad universitaria como botín político, premio de consolación o simplemente un trabajo de paso mientras el nuevo cargo público llegada por encomienda del gobernador en turno.
Tomando como referentes los antecedentes de la UNACH y sin tener vínculo amistoso con el aludido, hoy no es aventurado asegurar que la Autónoma de Chiapas obtuvo mayores beneficios de los contactos políticos e influencias federales de Jaime Valls que Jaime Valls de la propia universidad. Ya los órganos de fiscalización seránquienes corroboren el dato.
En caso de concretarse el anuncio de este lunes, se tendrá sin duda un nuevo precedente para la democracia universitaria, un escenario donde el mismo rector en turno, con todas las posibilidades de mantenerse en el cargo, se hará a un lado de la contienda para dar paso a un nuevo relevo en rectoría.
Sin saber aún qué tan benéfica o perjudicial será la salida de Valls Esponda de la rectoría unachense, sólo resta esperar que el nuevo rector logre al menos la misma inversión en infraestructura universitaria, eventos, proyección y vínculos académicos que los logrados durante los últimos cuatro años.
Ojalá el próximo rector no meta a la máxima casa de estudios de Chiapas en un retroceso lamentable y se convierta en uno más que sólo peleó el puesto por el poder mismo. Esperemos que el relevo sea aún mejor, por el bien de la UNACH.
