“Los historiadores trabajan con hechos reales y no se dan el lujo de imaginar demasiado; en cambio, la invención y la especulación son el territorio de los novelistas. Ahí donde nadie cuenta nada, uno se pregunta qué pudo haber pasado”, afirma el escritor mexicano David Toscana, radicado en España, quien presentó en México su libro El ejército ciego, premio Alfaguara de Novela 2026.
La obra es una fábula oscura y poderosa construida a partir de un hecho de hace más de mil años, cuando, tras vencer a los búlgaros en la batalla de Klyuch, en 1014, Basilio II, emperador de Bizancio, ordenó cegar a 15 mil de los soldados derrotados, dejando tuerto a uno de cada 100 para guiar a los ciegos de vuelta a sus tierras.
El autor conoció esta historia hace 20 años, a través del manuscrito Skylitzes Matritensis. “Este es el único documento histórico que hay de aquel episodio; nadie escribió, del lado de los búlgaros, lo que ocurrió con estos ciegos”.
La historia rondó al escritor durante años, en un inicio desde un enfoque más realista y centrado en el recorrido de los ciegos de vuelta a sus hogares. Pensaba no tanto en una odisea, como si fueran 15 mil Ulises volviendo a casa, “sino más bien en un libro del filósofo griego Jenofonte, llamado Anábasis, también conocida como La marcha de los 10 mil, donde un grupo de soldados griegos debe regresar a casa tras una guerra fallida”.
Más tarde entendió que el núcleo del relato estaba en la llegada, en la manera en que cada uno se reinserta en lo que antes fue su vida. Así decidió reconstruir personajes arquetípicos de aquella época: el herrero, el carpintero, el panadero, el escriba o el criador de puercos, para explicar cómo es la vida de cada uno después de volver a casa.
Toscana considera que encontró la novela cuando halló el tono en el que quería contarla, y no era trágico. “Si una tragedia la cuento de manera trágica, siento que aplasto a los personajes. Más bien quería que fuera un triunfo del espíritu; un lugar donde un emperador dice: ‘los voy a derrotar’, y ellos responden: ‘me sacaste los ojos, pero no me derrotaste’”.
Para el también ganador del Premio Xavier Villaurrutia por su novela Los puentes de Königsberg (2009), la literatura cumple un papel clave para restituir el testimonio de los derrotados –“supuestamente derrotados”–, que muchas veces no se narra y termina por desaparecer.
“La literatura siempre se ha metido en los huecos que deja la historia. Y no se trata de resolverlos de la manera más fidedigna, sino de hacerlo de la forma más interesante, más bella, más intensa. No buscas la verdad histórica, sino una fuerza poética, dar fuerza y significado a los personajes.
“Este hecho de los ciegos sirve para dar esencia a la novela, para hablar de la visión, de lo que vemos cuando no vemos, de cómo es un mundo que tenemos que imaginar. Sirve para hablar de muchas cosas más allá del hecho trágico, violento, cruel, de haber sacado los ojos a 15 mil personas.”
Durante el proceso de creación, Toscana se dio a la tarea de caminar a ciegas en la selva Negra, conocida como Schwarzwald, región montañosa en el suroeste de Alemania. “Fue un fracaso, abandonamos la primera noche; no aprendí casi nada. Lo único de ese ejercicio que pasó en la novela fue que levantaba mucho los pies, para no tropezar. La ceguera es algo mucho más profundo que mi ejercicio casi infantil”.
Putin, Trump y Netanyahu, nuestros tres Basilios
En la sociedad actual, estima el autor de Estación Tula (1995), la ceguera abunda incluso en la vista: “Tenemos muchos estímulos para seducir al ojo, pero no al entendimiento. El ojo está secuestrando muchas cosas, y se supone que vemos, pero no”. Para Toscana, la mayor ceguera actual tiene que ver con dejar de lado la palabra. “La lectura es importante para desarrollar la individualidad, el entendimiento, la capacidad de discernir”.
Aunque la novela se centra en la experiencia de los ciegos, no pasa desapercibido Basilio II, figura que encarna el poder, que castiga y somete de manera brutal al ejército derrotado.
“Hay tres Basilios muy claros para mí en la actualidad: Vladimir Putin con Ucrania, Benjamin Netanyahu con Gaza y Donald Trump, quien dijo que va a destruir a una civilización, algo que gritaba algún dios hace miles de años, pero hoy ya no decimos esas cosas. Tenemos varios.”
Toscana considera a El ejército ciego el impulso para querer escribir su próxima novela: “la escritura para mí es un descubrimiento; conforme voy escribiendo se me va revelando de qué se trata. Ahora tengo un plan para mi próxima novela, que no voy a empezar pronto, porque me traen de viaje”.
Con información de LA JORNADA
