EL CAOS “ME VALE MADRE”

Augusto Solórzano López /ASICh

Dicen que los nacidos bajo el signo de Tauro, somos necios y testarudos y en efecto soy muy necio, tenaz y sigo pensando que la justicia está muy lejos de serla. Si lo fuera no hubiera tanto inocente encarcelado y tantos culpables afuera y la inconformidad social al borde del patatús. Ayer se dijo en la presentación de la estrategia para el rescate de las zonas cafetaleras de Chiapas, en especial la Sierra Madre que: Si no se hace nada aumentará el calor, bajará la caída de lluvia, aumentará el cambio climático y seremos más pobres.
El mismo ejemplo lo pongamos en educación, justicia, salud, derechos humanos, la mujer, los niños y todo; la obra pública, el gobierno y los partidos políticos. Si no hacemos nada aumentará la ignorancia, seremos más injustos, moriremos de inanición, la política estará más devaluada, la credibilidad en el suelo y más desgraciados.
Como soy necio y testarudo, me gustaría que la educación no simulara en nada porqué, porque no se vale que a los niños y la juventud les repartan cartones y no sepan nada. Que la justicia deje de hacer fiesta por la detención de dos borrachines, cuando toda la delincuencia está afuera.
Que en salud pasemos de las estadísticas a los hechos reales y que los médicos y las enfermeras en efecto estén y vayan hasta los lugares en donde no hay salud. Las zonas de raza pura indígena por ejemplo.
Que la mujer y los derechos humanos no sean insignia de política y solo sirvan para endiosar a los endiosados y que los partidos políticos dejen de ser fábricas de “ratas” y le den la oportunidad a los jóvenes y no sigamos viendo en todos los escenarios políticos, las mismas caras por sexenios y sexenios.
Que los empresarios y el comercio piensen un poco en el estómago de los que menos tienen, no aumenten la dizque canasta básica y sin condiciones, mejoren aunque sea con un peso el precario salario que pagan. Que por una vez en su vida, acepten ganar un poquito menos.
Que los gobiernos de los tres ámbitos sean más honestos y piensen que la mentira prevalece hasta que aparece la verdad y no mantengan en vilo a los sectores de la construcción y prestadores de servicio por falta de dinero al grado que los bancos cierren los créditos.
Que lo que se diga deje de ser anuncio y pasemos a la realidad. Que no magnifiquemos cosas que de antemano sabemos que no son ciertas, pero, que las avalamos con tal de ser reconocidos aunque sea por minutos.
Que dejemos de condolernos de los pobres y demás necesidades y que al voltearnos nos “valga madre” todo. Si no hacemos nada se decía ayer palabras más palabras menos, estamos labrando un desastroso futuro que nos remite a lo que alguien dijo; “Estábamos mejor, cuando estábamos peor”. ASICh

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