PITA LADDAGA
TAREAS ESCOLARES
La tarea puede constituir una fuente de conflictos entre padres e hijos o un motivo de acercamiento
Ocupa un tiempo que muchas familias y, sobre todo, muchos niños quisieran utilizar en otras actividades. Sin embargo se han realizado estudios que muestran algunos hechos a favor, cuando está bien pensada:
-Los niños que hacen que hacen su tarea obtienen mejores calificaciones que los alumnos de su mismo nivel y capacidad que no cumplen con ella.
-La tarea refuerza lo que el niño aprendió en la escuela.
-La tarea promueve la independencia y la autodisciplina. El niño tiene que posponer lo que le gustaría hacer en un determinado momento y realizar un trabajo que requiere atención, orden y esfuerzo.
-A través de la tarea, el niño desarrolla hábitos de estudio y los padres tenemos oportunidad de ayudar mejor a nuestro hijo y de conocer sus aptitudes al observar cómo realiza los trabajos escolares, en que áreas tiene dificultad y en que otras puede avanzar más fácilmente.
Al apoyar a nuestro hijo debemos tener muy claro que somos sus padres , no sus maestros.
El niño requiere la ayuda de su familia para afianzar los conocimientos que le enseñan en la escuela y para fortalecer las actitudes que lo hagan sentir capaz, satisfecho e interesado. Pero de ningún modo los padres podemos convertir nuestra casa en escuela. Esto puede crear confusión en el niño y causar conflicto con el maestro.
Tampoco somos alumnos, así es que no nos toca hacer el trabajo
Algunos padres suelen hacer la tarea de su hijo con tal de que el niño cumpla con la escuela. Esto no lo beneficia ni le permite madurar. El niño aprende a través de lo que le exige la tarea, pero además, adquiere independencia y autonomía al responsabilizarse de su trabajo. Cuando no cumpla con su obligación tendrá que sufrir las consecuencias y aprender de la experiencia.
Algunos niños pueden regularse así mismos, otros requieren orientación para establecer hábitos de estudio
En ambos casos, la idea es que, con el tiempo, alcancen la independencia y dejen de necesitarnos.
Durante los primeros años de primaria, tendremos que cuidar que nuestro hijo realice su trabajo y termine lo que tiene que hacer. A medida que madure, él irá haciéndose cargo.
Para que nuestro hijo cuente con buenas condiciones para estudiar, los padres debemos planear y decidir, junto con él, como, donde y cuando hacer la tarea. Si el niño participa en la decisión y puede controlar de algún modo las circunstancias en que realiza su trabajo, se sentirá más responsable y comprometido.
El lugar del trabajo procuremos que sea siempre el mismo. Por ejemplo: una mesa o escritorio limpio, con buena luz y ventilación, alejado del ruido, la televisión y las distracciones externas.
La mejor postura para estudiar es sentado a la mesa. Mantener la columna recta le ayuda a mantener la mente activa. Si se acuesta a leer, su mente se relaja junto con su cuerpo y lo más probable es que, después de un rato lo encontremos dormido.
El material antes de sentarse a trabajar, el niño debe reunir todo lo que va a necesitar; así no tendrá que levantarse y distraerse para conseguirlo:
El horario el mejor momento para trabajar es cuando el ambiente está más tranquilo y con menos distracciones. Sin embargo, los gustos del niño son importantes; algunos niños prefieren trabajar temprano y quedar libres para jugar el resto de la tarde. Otros necesitan un rato de distracción entes de poderse concentrar en la tarea.
Las tareas no deben ocupar la parte principal de la vida del niño
Nuestros hijos necesitan jugar, divertirse, usar su cuerpo, descansar, hablar con sus hermanos y con sus padres y soñar despiertos.
Cuando los niños pasan más de una hora ó dos haciendo sus deberes, puede ser que la escuela les esté encargando demasiado trabajo. Es necesario, entonces, hablar con el maestro y con las autoridades de la escuela para encontrar juntos una manera de aliviar al niño de su carga y, al mismo tiempo, ayudarlo a aprender mejor.
Por otro lado, el niño tiene que aprender a usar y distribuir su tiempo
Los padres podemos ayudarle a planear y a organizarse para aprovechar mejor el tiempo. A veces, conviene dividir el trabajo en varias sesiones. Combinar periodos cortos de trabajo con tiempos más breves de descanso. Por ejemplo: veinte o treinta minutos de trabajo y diez de descanso, alternados, hasta terminar.
Si el niño se siente incapaz de realizar su tarea o se siente frustrado por no entender cómo debe hacerla, necesitamos acompañarlo y tratar de averiguar por qué le sucede eso.
A todos nos disgustan las cosas que están más allá de nuestras posibilidades, pues sentimos que fracasamos. Si el niño no entiende cómo hacer la tarea, si el trabajo le resulta demasiado difícil, es necesario encontrar una solución que salve su autoestima.
Podemos preguntarle al maestro qué significa para él un trabajo bien hecho, que es lo que espera de la tarea, como podemos enriquecerla en casa y cuáles son los conceptos básicos que el niño ha de comprender para seguir adelante.
Sí las dificultades continúan, es recomendable buscar ayuda profesional.
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