EDUCAR

PITA LADDAGA

Es común que los niños se quejen de la escuela, y la mayoría de las veces estas protestas no tienen mayor importancia
Sin embargo, cuando vemos que nuestro niño no está contento, que se resiste o tiene miedo de ir a la escuela, que ha cambiado su conducta o presenta dificultad en los estudios, tenemos que asegurarnos de que no exista un problema serio.
Un niño puede mostrarse infeliz o inseguro en la escuela por diversas razones:
Es difícil la relación con sus compañeros y se siente marginado y rechazado.
No se entiende con su maestro, piensa que se enoja sin razón, que lo trata injustamente, lo avergüenza. Lo maltrata o no le hace caso.
El trabajo escolar le resulta demasiado arduo. La dificultad puede deberse a problemas de aprendizaje, lagunas de conocimiento, o bien, a conflictos emocionales como el tener baja autoestima.
Necesita llamar la atención de sus padres. Porque siente que no nos ocupamos de él o porque alguna situación en la familia lo angustia: problemas económicos o emocionales de los padres, una separación, una muerte, una mudanza, etcétera.
Sea cual fuere la situación, los padres debemos escuchar a nuestro hijo
Para conocer el punto de vista de nuestro hijo es importante dejar que hable libremente de lo que le sucede y tratar de entender sus preocupaciones y sus sentimientos. No podemos considerar sus inquietudes como pequeñeces o cosas insignificantes; para él son verdaderos problemas que no sabe cómo enfrentar.
A los padres nos corresponde guiarlo para que él encuentre la solución y tome decisiones: “¿Cómo crees que puedes resolver este conflicto?” “¿Qué crees que debes hacer?” “¿ Ya platicaste con tus compañeros o con tu maestro acerca de lo que te molesta?” “¿Qué quieres que haga?”.
Si su problema es importante y se justifica nuestra intervención debemos solicitar una entrevista con el maestro
Muchas veces el maestro no conoce la situación. Ponerlo al tanto resulta muy positivo. Hay que centrar la plática en el análisis del problema, definir un plan para solucionarlo y sobre todo hacer que el niño sienta que todos estamos interesados en su bienestar.
Si las quejas del niño hacia el maestro son justificadas, los castigos son injustos o severos, lo trata de manera irrespetuosa, se encuentra amenazado o está siendo objeto de algún tipo de maltrato, debemos hablar no solo con el maestro, sino también con el director de la escuela lo antes posible, exponer los hechos con serenidad, y encontrar una solución que garantice la seguridad y el bienestar de nuestro hijo.
En otras ocasiones la escuela es la que se queja del niño
Su conducta causa problemas. Falta al respeto a sus compañeros y maestros, no cumple las reglas o es agresivo. Tiene problemas para ser aceptado por sus compañeros. El maestro puede manifestarnos su preocupación cuando el niño es demasiado tímido e inseguro y eso le causa el rechazo del grupo.
Su rendimiento académico es bajo. No participa en clase, no hace la tarea o tiene dificultad para aprender.
Cualquiera que sea la queja, los padres tenemos que intervenir
Ante el comportamiento inadecuado de nuestro hijo debemos investigar lo que está sucediendo, platicar con él y con su maestro y tratar de llegar a la raíz del conflicto. Seguramente el niño se siente mal, frustrado o triste y requiere nuestra ayuda para poder resolver la dificultad y asumir responsablemente las consecuencias de sus acciones.
Si el problema es académico, necesitamos pedir orientación al maestro sobre las posibilidades causas de la dificultad del niño y sobre lo que nosotros podemos hacer en casa para ayudarlo. Cuando se requiera, tenemos que buscar el apoyo de un especialista en problemas de aprendizaje.
La vida escolar es una experiencia comunitaria en la que todos participamos y perseguimos el mismo fin: la buena educación del niño.

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