PITA LADDAGA
Es tan importante nutrirse como disfrutar de la comida
La comida no solo nutre el cuerpo. El ambiente que creamos alrededor de la mesa tiene mucho que ver con la actitud que el niño va a desarrollar frente a la alimentación y frente a la vida. Vale la pena hacer un esfuerzo para que la comida en familia sea placentera y constituya un espacio para la comunicación, para hablar de temas divertidos e interesantes, para compartir y gozar.
Los invitados a la mesa hacen más rica y profunda la convivencia; la televisión no. Debemos mantenerla apagada mientras comemos juntos.
¿Y entre comidas?
La mayoría de los niños necesitan comer con más frecuencia que los adultos. Es bueno que tomen un pequeño almuerzo a media mañana y una merienda a media tarde, en los que incluyamos verduras y frutas lavadas y de temporada.
Si nuestro hijo insiste en tomar golosinas, podemos dejar que coma algún dulce o fritura en ciertas ocasiones, siempre y cuando no se convierta en un hábito.
SUEÑO
En la edad escolar, los niños detestan la hora de ir a la cama
Es muy común que los niños se resistan a terminar su día. Sin embargo, el sueño es una necesidad. Mientras dormimos, se regeneran órganos, huesos y tejidos, se crean anticuerpos y se produce la hormona del crecimiento, que es la encargada de estimular precisamente el crecimiento del niño.
Los niños en la etapa escolar deben dormir entre ocho y diez horas diarias. Si no lo hacen, al día siguiente se sentirán incomodos, decaídos y de mal humor, además, es probable que tengan problemas de atención en la escuela.
Cuando un niño entra a la escuela primaria, es frecuente que surjan en él algunos temores
Es común que al momento de entrar a la escuela no haya superado todavía los miedos de la etapa preescolar: a los animales, a la oscuridad, a los fenómenos naturales o a la violencia. Además puede tener miedo de no poder con los estudios o al rechazo de sus compañeros. El niño se deshace de sus temores mediante sueños, por eso algunas noches tienen pesadillas.
Los padres debemos estar atentos y darles la importancia que tienen. Si nuestro hijo nos llama en la noche, acudamos enseguida. Podemos acariciarlo y hablarle con suavidad, dejar que nos platique de su miedo, encender la luz y acompañarlo un rato hasta que se tranquilice.
Debemos proporcionarle un ambiente tranquilo y seguro en casa durante el día y acompañarlo a la cama con cuentos felices para que se duerma con pensamientos agradables.
El sueño es un hábito que se aprende a través de ciertas rutinas
Fijar una hora para acostarse. Respetar los horarios. Si un día se duerme más temprano y otro más tarde, no logrará crear el hábito. Una posible solución a eso de: “Otro ratito” o “Ya nada más acabo de …” es decirle al niño con anticipación: “ Falta media hora para irte a dormir. Ve preparando tus cosas”.
Establecer un periodo de tranquilidad antes de dormir. A esta hora conviene evitarlos juegos físicos, para ayudarlo a relajarse, establecer la hora del baño después de la cena o leerle un cuento en la cama..
Asegurarnos de que se encuentra cómodo y tranquilo. En la medida de lo posible, la habitación donde duerme debe estar bien ventilada y aislada de ruidos y luces brillantes. Reducir la máximo la televisión antes de dormir. Algunos programas pueden producir inquietud en el niño.
Evitar que nuestro hijo se vaya a la cama con el estomago vacío o que la cena sea demasiado pesada. Estas dos situaciones pueden alterar su sueño o generarle pesadillas. Los alimentos o bebidas como refrescos de cola, té negro, café o incluso chocolate, no son recomendables, porque contienen suficiente cafeína para mantenerlo despierto.
Acostumbrar al niño a dormir solo. El que el niño pase la noche en la cama de sus papás no lo beneficia y además impide a los padres gozar de su descanso e intimidad.
HIGIENE
Hay algunos hábitos de higiene que debemos enseñar a nuestros hijos si queremos que gocen de buena salud
Son pocos los niños de esta edad que por su propia voluntad deciden mantenerse limpios; bañarse y cambiarse de ropa no es algo que les preocupe. A los padres nos toca presentarles la higiene como un estado de bienestar y no como una obligación pesada y molesta.
PRÓXIMO: CONTINÚA HÁBITOS QUE NOS MANTIENEN SANOS.
