PITA LADDAGA
Formar hábitos significa crear espacios de libertad
Formar hábitos es enseñar a los niños a satisfacer sus necesidades de acuerdo con cierta organización, siguiendo un orden y un horario establecido con anterioridad. Cuando el niño hace algo de la misma manera, a la misma hora y en el mismo sitio una y otra vez, acaba por realizarlo de manera automática y sin esfuerzo. Ya no tiene que pensar y decidir todos los días las mismas cosas.
Saber que es lo que va a pasar, a que hora, cuándo y dónde, le da seguridad. Si después de comer es hora de jugar y a cierta hora debe hacer la tarea, luego jugar, ver la televisión, bañarse, escuchar un cuento, leer un libro e irse a dormir, el niño avanza confiado y sin tensión por un terreno conocido.
Las rutinas estructuran la actividad del niño, lo ayudan a alcanzar sus metas diarias y le dan la libertad de utilizar su energía y su tiempo en lo que él quiera, y en lo que más le guste.
Cada familia tiene sus propias necesidades y sabe que cosas son importantes para la convivencia
Los padres tenemos que definir junto con nuestro hijo los hábitos que hemos de seguir en nuestro hogar, discutirlos y permitir que él haga propuestas. Cuando los acepte y se convenza de sus beneficios, podremos llegar a un compromiso para establecerlos.
Lo mas difícil no es establecer los hábitos, sino mantenerlos
Es importante que seamos firmes y constantes, que no actuemos de una forma hoy y de otra mañana. Si establecimos que sólo se lava la ropa que encontremos dentro del cesto, la que no está ahí se quedará sucia. Cuando el niño crezca y se haga un adulto responsable, útil y ordenado, nos lo va a agradecer.
El orden es un hábito fundamental para el niño
Vivir en un ambiente desarreglado puede ser perturbador para la mayoría de las personas. El orden exterior nos da orden interior, permite estructurar mejor las ideas y las actividades, encontrar sin esfuerzo las cosas que necesitamos, nos ayuda a ganar tiempo y hace la vida más agradable. Esto lo podemos comunicar a nuestro hijo con nuestro ejemplo.
Es muy importante enseñar a nuestro hijo a ser organizado, pues el orden en el trabajo facilita su aprendizaje y su desempeño escolar.
Los primeros días en la escuela suelen ser un paraíso: el niño empieza el ciclo escolar con estuche nuevo, cuadernos limpios y ánimo entusiasta. Pero esta felicidad puede durar muy poco. Si no establecemos los hábitos adecuados, en unas cuantas semanas veremos que pierde los lápices, confunde los cuadernos u olvida los libros. Le cuesta más trabajo estudiar, aprender y entender lo que escribió.
La etapa escolar es ideal para desarrollar su fuerza de voluntad, enseñarle a terminar lo que empieza y a realizar bien su trabajo. Para ello se necesita orden.
Introducir al niño en el mundo del orden no se da de la noche a la mañana: requiere de nuestra paciencia y nuestro esfuerzo constante
Un buen comienzo es definir un sitio específico para guardar la ropa, los zapatos, los juguetes y los útiles escolares. Si no tenemos suficiente espacio, podemos colocar cajas al alcance de los niños y marcarlas con etiquetas que indiquen su contenido.
Es importante enseñar a nuestro hijo a devolver a su lugar el objeto que acaba de utilizar; así cuando lo necesite de nuevo, no tendrá problemas para encontrarlo.
Conviene reconocer y apreciar el comportamiento del niño cuando es ordenado para animarlo y reforzar su conducta.
Muchas veces ponemos nuestra atención en los actos negativos de nuestro hijo y olvidamos que apreciar las actitudes positivas es un mejor estímulo para él.
Es importante entender que es el niño quien debe ordenar sus cosas y su tiempo
A veces nos cansamos y arreglamos el desorden del niño o supervisamos continuamente el cumplimiento de sus deberes. Esta actitud lo hace dependiente y lo acostumbra a que nosotros resolvamos su desorden, le ayudemos a encontrar lo que perdió, o nos responsabilicemos de sus obligaciones. Por el momento le facilitamos la vida pero no lo ayudamos a formarse.
El tiene que hacerse cargo de sus cosas. Una táctica que ouede funcionar es hacer que observe el desorden desde afuera; preguntarle sin reclamos “ Tu, ¿cómo lo ves?” “¿ es fácil encontrar lo que necesitas?”. Invitarlo a que él mismo lo perciba. Después, hay que ponernos de acuerdo en la forma de arreglarlo, poner un límite, fijar consecuencias y respetar el pacto con firmeza y constancia.
Otro hábito del que no se habla mucho pero que es muy apreciado en la vida social es la cortesía
La cortesía es una forma de respeto y consideración. La etapa escolar es un momento muy adecuado para enseñar al niño e interesarse por los demás y expresar ese interés de distintas maneras: ser puntual, escuchar con interés, contestar cortésmente, esperar su turno, no interrumpir a otros, dar muestras de gratitud ( notas, dibujos, pequeños regalos), dejar pasar, abrir la puerta, ayudar a cargar, ceder el asiento, etcétera. Los niños amables y atentos con los demás hacen sentir bien a otra personas y las predisponen positivamente.
Existen otras actividades que podríamos colocar en la categoría de hábitos y que realizamos por placer
Aunque a veces los padres no le damos mucha importancia, actividades como leer, escuchar música, hacer deporte, ver televisión y conversar, en realidad tienen un gran peso para lograr un desarrollo armónico en el niño, y es necesario encontrar un balance entre las actividades que el niño realiza por hábito.
PRÓXIMO : HÁBITOS QUE NOS MANTIENEN SANOS.
