PITA LADDAGA
LA PREADOLESCENCIA. EL NIÑO DE CUARTO A SEXTO GRADO ESCOLAR
El carácter del niño de los nueve a los doce años ha alcanzado un cierto grado de equilibrio y madurez
Ahora su personalidad es más definida. Es entusiasta, inquieto, curioso, espontáneo, travieso e incansable. Habla mucho, con soltura y muchas veces con ingenio que nos asombra y nos deleita. Su disposición para pensar y razonar está en constante evolución y su extraordinario sentido del humor- que utiliza con inteligencia- hace su compañía muy placentera.
Es una etapa clave para formar y reforzar actitudes positivas hacia el conocimiento y hacia el gozo de vivir
Al preadolescente le gusta explorar, curiosear, descubrir, divertirse y reír. Le encantan las adivinanzas, las rimas graciosas y los chistes. Se apasiona por muchas cosas; un juego en particular- trompo, yo-yo, canicas-, el personaje de algún programa de televisión, su mejor amigo, una fruta, un animal. Se mete a fondo en lo que le interesa.
Le fascina discutir y hacer demostraciones de memoria o ingenio, le gusta participar en juegos de competencia. Es una edad estupenda para aprovechar su deseo de investigar y para fomentar su afición a la lectura. Todavía disfruta los cuentos de hadas, pero ahora prefiere relatos más verosímiles, de aventuras y de acción. Se interesa por los sucesos del pasado lejano, por la historia, las biografías, la vida en otros tiempos y por novelas sencillas con un argumento emocionante y divertido.
Su pensamiento se vuelve más organizado, sistemático y preciso
Hay un desarrollo continuo de sus capacidades mentales. Es más sensible a las contradicciones y busca explicaciones lógicas para los fenómenos, lo cual le ayuda a percibir y entender el mundo con mayor objetividad. Quiere que respondamos con seriedad a sus preguntas, que le demos respuestas racionales y que no menospreciemos su capacidad de entendimiento.
En esta segunda fase de la primaria, el niño ya es capaz de utilizar el pensamiento para resolver problemas
Su atención es más prolongada, su vocabulario más rico, tiene mejor memoria y puede leer y escribir con cierta facilidad. Estas habilidades le sirven como herramientas para pensar y solucionar asuntos de todo tipo. El niño usa su mente para imaginar y entender los hechos, ya no necesita ver e imaginar los objetos concretos de la realidad para resolver problemas. Aumenta su capacidad para anticipar resultados y consecuencias; es capaz de hacer planes para encontrar soluciones, puede plantear varias posibilidades, tomar en cuenta diferentes aspectos de una cuestión y llegar a conclusiones. El éxito en sus logros escolares lo hace sentirse seguro y satisfecho, pero al mismo tiempo, puede perder el ánimo si tiene que preparar un examen difícil o se le juntan las tareas, pues trabaja mejor cuando divide el trabajo en pequeñas partes. Aunque todavía necesita que lo orientemos para alcanzar mejores resultados en la escuela, nos necesita cada vez menos.
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