PITA LADDAGA
En la primaria, el niño necesita escuchar y hablar, pero también leer y escribir bien.
La lengua escrita es el conocimiento más revolucionario de su educación, la herramienta más importante para expresarse, comunicarse y adquirir conocimientos. La lectura y la escritura lo ayudarán a avanzar en el resto de las materias.
Los libros le abrirán una ventana a realidades y fantasías hasta entonces desconocidas. En ellos encontrará la solución a muchos problemas, la información sobre los temas de estudio y el gusto de seguir, a su propio ritmo, un pensamiento o una historia.
Leerle muchos cuentos en voz alta, comentarlos en familia, descubrir el mensaje oculto detrás de las palabras, lo animará a esforzarse en el aprendizaje del idioma escrito. El papel de los padres no es enseñar a leer a nuestro hijo, pero sí enseñarle a querer leer.
La edad escolar es un período de relativa estabilidad emocional
Como la gran parte de la energía del niño está volcada hacia el conocimiento del mundo, sus sentimientos se encuentran en cierta calma. Aunque sus reacciones todavía son desproporcionadas- corre, entra, sale, grita y no es capaz de controlar algunos impulsos- el niño suele ser agradable, tiene seguridad en sí mismo y empieza a mostrar algunos rasgos de madurez.
Es una buena época para hablar con él acerca de sus sentimientos y para reforzar la confianza en sus capacidades y en sus recursos personales.
En los primeros años de primaria, el niño comienza a cambiar su centro de interés de la familia al grupo de iguales
Necesita establecer relaciones personales fuera del hogar y la escuela se convierte en el centro de su vida social. El grupo de compañeros se vuelve decisivo. Elige a sus amigos y tiene una fuerte necesidad de sentirse aceptado y valorado por ellos. Es más consciente de su apariencia, se compara con los demás niños y quiere parecerse a ellos. Ser diferente le causa inseguridad.
Busca responsabilidades que le den satisfacción personal, le entusiasman los proyectos en grupo y se hace cada vez más capaz de cooperar con los demás y aceptar ideas ajenas. Le encanta colaborar en las actividades de la escuela y en campañas para fines que le convenzan, ya sean deportivos, artísticos, culturales o simplemente de diversión. Aunque el niño es cada vez más independiente y autónomo, los padres seguimos siendo figuras muy importantes para él. Ya no hay que decir tanto tiempo como antes a cuidarlo, pero sigue necesitando intensamente nuestro cariño, guía, seguridad y aceptación.
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