ENTRAR A LA ESCUELA PRIMARIA. EL NIÑO DE PRIMERO A TERCERO
La etapa de desarrollo que va de los seis a los doce años, tiene como eje central la participación del niño en la escuela, por eso se le llama la etapa escolar. En este período y gracias a la escuela primaria , el niño se abre al mundo de los conceptos, símbolos e instrumentos de comunicación que utiliza su cultura. Es la época en la que su mente da el paso de lo concreto, es decir, del aprendizaje por medio de la manipulación de objetos, a lo abstracto, es decir, al trabajo de las ideas. El niño llega representar una célula, un continente o una operación aritmética sin haberlos percibido con los sentidos. Sin embargo, este extraordinario desarrollo intelectual sucede con tanta suavidad que no nos llama la atención. Cuando era pequeño, sus primeras palabras eran un prodigio para nosotros, pero ahora su capacidad para comprender las cosas, para establecer relaciones y para expresarse ha progresado tanto, que lo que diga nos parece natural.
La etapa escolar se divide en dos fases que podemos distinguir con claridad: la primera de los seis a los ocho años; y la pre-adolescencia, de los nueve a los doce. Un niño que entra a la escuela es muy distinto del que sale de sexto grado, pero su avance es gradual y no existen acontecimientos externos que marquen con exactitud el paso de una fase a otra.
Al pasar a la primaria, el niño entra de lleno en el proceso formal del sistema escolar. Cuando nuestro hijo era pequeño le permitíamos todo porque su principal tarea era jugar, pero ahora ha llegado el momento de estudiar. El niño tiene que empezar a cumplir con tareas y obligaciones estrictas; la escuela es más grande, los grupos más numerosos, el horario más largo y en las clases tiene que dominar ciertos conocimientos y presentar exámenes. Es fácil imaginar el estado de ansiedad y de temor que estos cambios pueden causar en nuestro niño. Pero también es sencillo encontrar la manera e ayudarlo.
Además ce comprenderlo y escucharlo, podemos hacer que la casa siga conservando su ambiente de juego para que el aprendizaje no pierda su magia y su diversión y que el estudio sea visto como un reto estimulante y atractivo.
Tanto el juego como el trabajo son fundamentales para la formación del niño: mientras más estímulos y conocimientos tenga, más rico será su juego y mientras más juegue, más interesado estará en aprender y en realizar proyectos.
Desde luego que se requiere esfuerzo y disciplina para llevar a cabo el trabajo de la escuela, pero también puede ser enormemente gratificante y satisfactorio.
El papel de los padres es animar a nuestro hijo a superar con imaginación y sentido del humor las exigencias que se dan en cualquier labor y ayudarle a obtener el mayor placer posible de sus actividades escolares. Por fortuna, en esta primera fase del período escolar, el niño cuenta ya con recursos suficientes para responder a los requerimientos de la escuela.
En su desarrollo físico, la niña y el niño han ganado dominio de su cuerpo. A esta edad, los niños son más fuertes, más rápidos, están mejor integrados, coordinan mejor sus movimientos y tienen buen equilibrio. Les gustan los ejercicios físicos en los que ponen a prueba sus destrezas y su fuerza muscular; saltan la cuerda, nadan, lanzan objetos, corren, dan vueltas, bailan y juegan con pelotas.
Niños y niñas disfrutan los desafíos, como pasear sobre muros elevados, trepar a los árboles o quedar suspendidos en posiciones riesgosas. Le dan mucha importancia a ejecutar proezas físicas y desdeñan el peligro. Esta inclinación hace indispensable que organicemos espacios seguros para sus juegos, mientras van desarrollando la conciencia del peligro y aprender a medir las diferencias entre lo que quieren y lo que pueden hacer.
Sus manos también son mucho más hábiles
Los niños pueden manejar bien los botones de la ropa y los cierres: ya han aprendido a amarrar las agujetas de los zapatos; son capaces de dominar el lápiz, copiar figuras, fabricar papalotes, carros, casas o barcos con bastante calidad; les gusta tejer, hacer figuras de barro o plastilina y armar todo tipo de cosas. Rondan por los rincones para hacerse de material para construir u usan correctamente las herramientas ( con nuestra supervisión)
El niño de primaria se desvive por encontrar las causas y las razones de lo que sucede a su alrededor
A esta edad, el niño aprende de manera fácil y natural, le interesa el porqué de las cosas, como funcionan y para qué. La mayor parte de su energía está dirigida al desarrollo de sus capacidades y a la conquista del mundo. Los padres debemos dar a nuestro hijo no solo la libertad de investigar, sino los materiales con qué experimentar. En esta fase de su desarrollo, los niños aprenden a pensar manipulando objetos y materiales interesantes, expresando sus fantasías y observaciones, planteándose problemas, generando teorías y poniendo a prueba su ingenio.
Si nos esforzamos en aprender y luego en enseñar a nuestros hijos, por ejemplo, a reconocer las diferentes variedades de plantas, o en explicarles de donde provienen el papel, el azúcar, el pan, las telas, ó cuales son las costumbres de los insectos y los mamíferos, ampliamos sus conocimientos, y además les ayudamos a desarrollar su aptitud para poner atención a lo que escuchan y a lo que ven. Esto les será muy útil en la escuela.
PRÓXIMO: EN LA PRIMARIA EL NIÑO NECESITA ESCUCHAR Y HABLAR
