PITA LADDAGA
FAMILIA, TRADICIONES Y COMUNIDAD (CONTINUA)
El niño también es parte del planeta
La tierra es la casa de todos y de todos es la responsabilidad de cuidarla. Lo que hagamos ahora tiene un impacto que afectará la realidad futura de una manera que no podemos prever.
Es necesario inculcar a nuestro hijo una conciencia ecológica. Es un asunto de supervivencia cuidar el ambiente natural y por ello debemos enseñarle a ahorrar el agua- un recurso del que depende la vida y que se está agotando sin que nos demos cuenta-, a sembrar árboles, a proteger a los que ya existen, a aprovechar la electricidad de una manera racional, a no tirar basura en la calle, en el río o en el campo, a respetar a los animales, a convertir el patio de cachivaches en un jardín, etcétera.
Si queremos una verdadera transformación de las condiciones y la calidad de vida en nuestro país y en nuestro planeta, tenemos que favorecer la participación de nuestros hijos en los asuntos comunitarios.
En la participación comunitaria no se trata sólo de impulsar proyectos, sino de promover el crecimiento de quienes participan en ellos.
Los niños se transforman al ayudar a otros. Las actividades de servicio les enseñan a ser comprensivos, generosos, asertivos, sensibles, fuertes, colaboradores y organizados.
Pero no solo los niños se transforman. Al colaborar en un ambiente de igualdad y respeto, también se modifican los vínculos entre niños y adultos. Los padres descubrimos que podemos dejar atrás prácticas autoritarias y que es posible avanzar juntos por caminos que nos llevarán a disfrutar de nuestra mutua compañía y a acercarnos a nuestros sueños.
Hacer algo por los demás es una manera de agradecer lo que otros nos han dado y la ayuda que hemos recibido.
Los actos que hacemos a favor de alguien más se enlazan en una cadena interminable. No podemos imaginar hasta donde llegan los beneficios, hasta que punto transforman la vida de otras personas- algunas que incluso no conocemos ni conoceremos nunca. Si hacemos un hábito el ayudar a los demás, nuestros niños también lo harán.
Tenemos que empezar ahora , aprovechar esta etapa de la vida de nuestros hijos en que la solidaridad, la bondad y la justicia son naturales en ellos, para encaminarlos a la creación de un mundo más amable, compasivo y alegre.
PRÓXIMO: APRENDER A CONOCER Y A HACER.
