PITA LADDAGA
En todas las actividades del ser humano puede existir creatividad
Somos creativos cuando nos sentimos plenamente satisfechos con lo que estamos haciendo, ya sea cocinar, pintar, coser, fabricar un mueble, inventar una canción, contar una historia. Somos creativos cuando actuamos con un sentido de aventura, cuando nos arriesgamos en terrenos desconocidos sin saber que va a ocurrir, cuando intentamos de distintas maneras la misma actividad, cuando nos damos la libertad de disfrutar y divertirnos.
Todo esto hace el niño cuando juega, por eso el juego es la actividad por excelencia.
El niño es creativo por naturaleza
Al jugar, el niño relaciona ideas, objetos o situaciones que aparentemente no tienen nada que ver, propone soluciones originales a los problemas sin miedo a equivocarse, disfruta con sus ocurrencias y su buen humor. Para jugar y crear sólo necesita estímulos y libertad.
El desarrollo de la creatividad del niño requiere libertad y amplias experiencias con personas y con objetos.
A los padres nos corresponde fomentar estas experiencias. Enseñarle a percibir con todos los sentidos: la forma de una hoja o el color de una flor; el murmullo del agua o el canto de los grillos; la textura de una tela o del pelo de un gato; el olor a tierra mojada o a mandarinas recién abiertas. El contacto con el arte es una manera excelente de alimentar la creatividad del niño.
La belleza enriquece su experiencia y alegra su vida. Hay que ayudarle a apreciar lo hermoso de las cosas comunes-de los árboles, los animales o los mercados- y exponerlo a obras de arte como pinturas, esculturas, música y literatura. Un niño que disfruta de oportunidades para ver, escuchar, tocar y gozar va reuniendo elementos para inventar y actuar de manera creativa.
Desde muy temprana edad, el niño está listo para crear
Pintar, construir, cantar, bailar, inventar cuentos, hacer música, son actividades que, además de proporcionarle un gran placer, ensanchan su sensibilidad, su manera de ver el mundo, su originalidad y flexibilidad.
El niño necesita muchos y variados materiales para crear y expresarse, para investigar y experimentar. Le sirven tambores, campanas, panderos, ollas, sartenes; crayones y lápices, pinturas liquidas o engrudo coloreado con pinturas vegetales para usar con las manos, con pinceles o brochas; papeles de colores, bloques, plastilina, tierra, agua. Cada elemento lo invita a comunicar sus ideas sobre sí mismo y sobre el mundo. Para el niño es mucho más importante disfrutar el proceso que hacerlo” bien”
Al niño le gusta producir ritmos y sonidos; inventar formas y mezcla de colores. Por eso es mejor no intervenir y menos decirle cómo debería hacerlo, solo apoyarlo cuando lo necesite, guiarlo para aprovechar mejor los materiales y para manejarlos con cierto orden. No existe lo correcto y lo incorrecto en el trabajo creativo.
Hay que animar al niño a producir ideas aunque éstas parezcan a veces disparatadas
Aceptar cualquier ocurrencia sin criticarla. Nunca decirle: “Eso no se hace así” o “eso es una tontería o “ las cosas no ocurren de esa manera”, pues estos comentarios le quitan al niño las ganas de inventar e investigar.
Cualquier pregunta del niño puede aprovecharse para estimular su creatividad
Si nuestro hijo pregunta ”porque las casas tienen ventanas” le podríamos dar una respuesta común: “porque necesitamos ventilarlas y ver hacia fuera. Pero, qué tal si contestáramos: “¿Tu, qué crees que pasaría si nuestra casa no tuviera ventanas?” . Con esta nueva pregunta le daríamos oportunidad de crear imágenes y soluciones, ya sean reales, fantasiosas ó divertidas.
O si quisiera saber “¿Para que sirve este clip?”, en vez de darle la contestación obvia, la que no exige esfuerzo: “Para tener hojas juntas”, podemos utilizarla para estimular su creatividad: “¿Tu para qué crees?” y cuando responda algo, decirle, “¿Y para qué más?” El niño tratará de pensar: “Para colgar esferas de navidad”, para hacer una cadena, para perforar, para adornar, para hacer muñecas de alambre”. Lo importante es disfrutar las respuestas, no criticar ninguna y jugar a ponerlas en práctica.
Para ser creativo, hay que buscar una segunda, una tercera y una cuarta opción diferente.
Si pensamos que no existe una respuesta correcta, sino que cada situación puede resolverse usando diversas opciones, podremos actuar de manera creativa, y al mismo tiempo daremos al niño la oportunidad de desarrollar todo su potencial e impulso imaginativo.
Todos los padres tenemos al alcance juegos sencillos para imaginar
Preguntar “ Que pasaría si” los niños tuvieran alas, las plantas caminaran, los papás se hicieran chiquitos y tuvieran que obedecer a sus hijos, a los borregos les crecieran hojas.
_Recortar papel de colores en distintas formas y crear diseños sobre la mesa.
_ Jugar al teatro, inventando entre todos la obra y los personajes.
_ Construir una historia en grupo: cada uno dice una frae y el otro la continúa. Podemos empezar por: “ Había una vez…”
_ Dar explicaciones mágicas ó absurdas de las cosas: las víboras se arrastran porque tienen un resorte dentro.
_ Ofrecer respuestas locas a preguntas serias: “¿Por qué las cebras son rayadas?”
_ Inventar historias exageradísimas de lo que ha hecho cada uno; agrandar nuestras travesuras o lo que nos sucedió la semana pasada.
LA CREATIVIDAD ES UNA FORMA DE VIVIR QUE NOS HACE MAS PRODUCTIVOS Y MÁS FELICES.
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