PITA LADDAGA
CONSECUENCIAS NATURALES Y CONSECUENCIAS LÓGICAS
Desde pequeño, el niño tiene la capacidad de observar cuáles son las consecuencias de sus actos.
Si los padres le permitimos vivir el efecto de lo que hace, es decir, la consecuencia natural de sus acciones, el niño aprenderá a controlarse. Si la consecuencia de su comportamiento resulta agradable, el niño va a repetirla; si le molesta, va a decidir hacer otra cosa. La condición es que no lo protejamos ni le impidamos conocer los efectos de su conducta.
Las consecuencias naturales producen un aprendizaje claro y directo y un cambio mucho más rápido en el comportamiento del niño que cualquier discurso, amenazas ó castigo.
Un niño que pega a un amigo provoca que éste le conteste el golpe o que ya no quiera jugar con él. Si el pequeño no se duerme temprano, va a estar cansado al día siguiente; si rompe su muñeco por que está enojado, no va a tener con que jugar.
Por supuesto que se necesita prudencia y sentido común para enseñar al niño a asumir las consecuencias naturales de sus actos. Cuando ponen en peligro al niño, será necesario evitarlas a toda costa, pero cuando simplemente son incomodas para él, es bueno hacerse a un lado y dejar que ocurran.
La vida se encarga de poner al alcance de los padres las consecuencias naturales, pero no siempre son suficientes para disciplinar.
A veces el niño no se ve afectado directamente por lo que hace pues las consecuencias de sus acciones perjudican a otras personas pero no a él. Entonces necesitamos buscar otras consecuencias. Pero esas consecuencias tienen que ser lógicas, es decir, deben estar relacionadas con lo que hizo el niño. Lo que justifica la aplicación de consecuencias lógicas es que comprenda cómo afectan sus acciones a los demás y encuentre una manera de reparar el daño causado.
Las consecuencias tienen que ser positivas, ayudarle a hacer algo útil para arreglar el problema. Si entró a la casa con los zapatos enlodados, la solución será limpiar el piso. Es muy importante encontrar consecuencias que ayuden al niño a aprender y a cambiar su comportamiento; que produzcan algo positivo y que se relacionen directamente con su acción equivocada.
Existen varias maneras de aplicar las consecuencias lógicas.
Quitarle al niño el objeto que ha usado mal cuando le da en la cabeza a su hermano con el trenecito, la consecuencia lógica es que el juguete va a estar guardado durante todo el día.
Aislarlo de los demás si muerde a sus compañeros tendrá que permanecer solo hasta que se tranquilice. Es importante que él mismo decida cuando está listo para regresar a jugar con los otros niños.
Utilizar las consecuencia directa de la acción al niño que diga mentiras pidámosle que aclare lo sucedido.
Propiciar un acuerdo entre el niño y los que han sido perjudicados por él pues cuando el niño entiende el punto de vista de los demás, quiere remediar el daño por su propia voluntad. Así, si se comió el dulce de su primo, va a aceptar darle el suyo.
Explicar las razones por las que desaprobamos su conducta haciéndole ver con claridad cómo él o alguien más ha sido afectado por lo que él hizo.
Existen también algunas condiciones para aplicar las consecuencias lógicas.
Separar la acción de la persona concentrándonos en la conducta sin descalificar al niño. La consecuencia tiene que ver con una acción, no con la personalidad del pequeño.
Ser constantes y congruentes aplicando las consecuencias siempre de la misma manera. Cuando un día sucede una cosa y al siguiente no pasa nada, el niño no puede entender cuál es el resultado de sus acciones.
Aplicarlas en el momento pues si el niño no vive las consecuencias cuando acaba de suceder el hecho, ya no podrá aprender de ellas, pues no recordará lo que hizo y no lo asociará con las consecuencias.
Que la consecuencia tenga proporción y se relacione con lo que hizo el niño si sacó las herramie4ntas del cajón de su papá e hizo un tiradero, va a tener que ayudar a guardar todo lugar de salir a jugar ese día. Pero no es razonable que se quede sin jugar toda la semana.
Que la consecuencia no cause un dolor excesivo al niño pues no debemos privar al niño de algo que sea muy importante para él. Si le prometimos desde hace un mes pasar el día en el campo, tendremos que buscar una consecuencia acorde con lo que hizo, pero no dejarlo en casa. Un castigo tan severo puede hacerlo sentir maltratado, enojado o resentido con nosotros.
En la aplicación de consecuencias lógicas lo único indispensable es una relación de amor y de respeto entre el niño y sus padres.
La disciplina amorosa y bien aplicada fortalece la autoestima del niño y le hace confiar en su capacidad de decidir correctamente y de lograr las cosas por sí mismo.
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