EDUCAR

PITA LADDAGA

QUE APRENDE EL NIÑO EN EL PREESCOLAR II PARTE

Estimula el uso del lenguaje. En el preescolar, el niño tiene que hablar y escuchar. Su vocabulario se enriquece al jugar con los compañeros, al escuchar a su maestra leerle o narrarle cuentos, al cantar canciones o aprender poemas. Cualquier asunto puede ser tema de conversación: las fiestas de la comunidad, las frutas de la estación, los animales o las nubes. Hablar y escuchar lo prepara para la lectura y la escritura.
Inicia al niño en sus primeros contactos formales con las letras y los números. No se trata tanto de enseñarle a leer sino de ponerlo en relación y despertar su interés por el lenguaje escrito. Se trata también de introducirlo en el mundo de las matemáticas descubriendo relaciones entre los objetos: en qué se parecen, en que son diferentes, cómo ordenarlos o cómo contarlos. El preescolar prepara al niño para la primaria, forma su mente y sus actitudes hacia el conocimiento.
En esta etapa es importante lo que el niño aprende, pero mucho más su entusiasmo por saber y experimentar.
Cuando promovemos el aprendizaje del niño en edad preescolar le abrimos enormes posibilidades para desarrollar su inteligencia.
El trabajo del maestro es estimular su pensamiento, animarlo a observar y preguntar; ofrecerle experiencias diversas para percibir con los sentidos, utilizar las manos, los ojos, los oídos y la voz; desarrollar su imaginación, creatividad y sociabilidad.
El trabajo de los padres es darle estímulos que refuercen y amplíen los conocimientos y destrezas que le propone la escuela y ayudarlo a sentirse seguro, capaz, satisfecho e interesado.
Escuela y familia trabajamos juntos a favor del niño
Padres y maestros necesitan establecer una relación armoniosa, comunicarse y apoyarse mutuamente para que el niño se sienta tranquilo y aprenda sin problemas. Nuestro hijo debe saber que sus padres y su maestro trabajan juntos para que la escuela sea agradable e interesante para él. Es conveniente hacer alianzas con el maestro, mantenernos al tanto de los avances de nuestro hijo y colaborar en las actividades escolares. Nunca debemos hablar mal de los maestros con nuestros hijos ni avalar las quejas del niño a menos que le notemos angustiado o sospechemos de alguna situación grave, lo cual es indispensable atender y resolver de inmediato. Nunca deje de resolver las situaciones difíciles que su niño vive en el ambiente escolar. Hable con el maestro y con las autoridades de la escuela.
Los padres somos los principales responsables del desarrollo y bienestar de nuestro hijo. Los padres deben pensar cómo ayudarlo a disfrutar la escuela, jueguen en la casa a la “escuelita”, no regañe al niño antes de dejarlo en la escuela. Trate de averiguar que hace su hijo en la escuela, pídale que dibuje a su maestra y a sus compañeros. Que él se dibuje en la escuela. Observe si dibuja una situación agradable o desagradable. Hable con los maestros y con el director para saber que piensan y cómo trabajan. Infórmese sobre lo que aprende su hijo en la escuela para reforzar esos aprendizajes en casa. Hable con el maestro, exprese sus dudas y explíquele como va desarrollándose su hijo.
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