EDUCAR

PITA LADDAGA

Los niños y los adultos tienen sentimientos y actitudes completamente distintas respecto a los desechos de su cuerpo.

Hasta después de cumplir dos años, los niños están maduros para aprender a ir al baño.
Tratar de enseñar a un niño a controlar su vejiga y sus intestinos antes de esa edad puede hacerlo sentirse incapaz, frustrado o temeroso. Además de ser una pérdida de tiempo para los padres y para el pequeño, estos sentimientos le pueden causar estreñimiento o problemas emocionales que harán más difícil el aprendizaje cuando ya tenga la edad de hacerlo.
Aprender a ir al baño es algo mucho más complicado de lo que pensamos
El niño tiene que reconocer las sensaciones de su cuerpo, llamar a sus papás, caminar hacia el baño, quitarse la ropa y sentarse en su bacinica. Todo esto, mientras controla los músculos relacionados con estas funciones.
Nadie puede enseñarle si él no quiere o no está maduro. No lo podemos forzar. Enojarse con él o regañarlo por los “accidentes” no sirve absolutamente de nada. El niño está practicando una nueva habilidad y los castigos hacen más difícil aprender y lo vuelven inseguro. Lo que anima al niño es nuestra atención, paciencia y el reconocimiento que le damos cuando lo logra.
Algunas sugerencias para enseñarle
1.- Algunos niños se sienten inseguros al subirse al excusado. Es conveniente contar con una bacinica que el niño pueda usar sin ayuda y dejarla en el baño unos días para que él se acostumbre a verla.
2.- Luego, durante una semana, aproximadamente, pedirle que se siente vestido. No es conveniente quitarle los pañales todavía, es mejor acompañarlo durante un ratito, leerle un cuento, cantarle una canción. Procurar hacer esto todos los días calculando que sea a la hora en que él suele ensuciar los pañales.
3.-También podemos llevarlo al baño con el pañal sucio y mostrarle como lo vaciamos en la bacinica. Explicarle que ahí es donde los niños grandes van al baño.
4.-Nunca hay que jalar el excusado cuando el niño está en el baño. El excusado hace desaparecer las cosas y eso puede preocuparlo o darle miedo.
5.-La siguiente semana hay que hacer lo mismo pero sin pañales.
6.-Después, dejemos al niño en completa libertad de ir a su bacinica en el momento que quiera. Cuando acabe de ir al baño, podemos permitirle que admire lo que “produjo”, pues él se siente orgulloso de lo que hace.
Cuando lo logre, podemos felicitarlo pero si darle demasiada importancia. Si ocurre un “accidente” no hagamos caso, que él sienta que va a ir consiguiendo el control poco a poco.
7.-Sí es niño conviene quitarle los pantalones para que le sea más fácil llegar al baño. Es recomendable, más ó menos cada hora, preguntarle si quiere ir al baño. No hay que presionarlo, ni desesperarnos, basta acompañarlo.
8.-Si el niño no está listo todavía o no desea hacerlo, si se resiste o se preocupa, podemos volver tranquilamente al pañal sin hacerle sentir que es un castigo. Simplemente decirle: “Vamos a tratar otro día. No tenemos prisa “ y dejar pasar una semana antes de intentarlo de nuevo. Cuando su cuerpo y su cerebro estén listos, él va a estar dispuesto a cooperar.
9.-Cuando le estemos enseñando ir al baño es recomendable que no hagamos planes de salir a la calle en una o dos semanas. El niño tiene que estar en un lugar estable y en el que se sienta seguro para poder formarse el hábito.
¿Y en la noche?
¿Que podemos hacer para enseñarle a no hacerse pipí en la cama? Absolutamente nada. No hay nada que enseñarle. Tampoco sirve levantarlo al baño en la noche.
Dejar los pañales para dormir es cuestión de que la vejiga del niño esté madura y se cierre sola y esto sucede entre los cuatro y cinco años.
Es importante saber que el niño no se hace pipí en la cama a propósito, pues cuando lo hace está dormido. Hay que ser sensibles para ayudarle a no sentirse avergonzado o culpable, pero si sigue mojando la cama después de los cinco años, es necesario consultar a un doctor o un psicólogo para que lo apoye.

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