EDUCAR

PITA LADDAGA

COMER, APRENDER Y DISFRUTAR.

La comida no solo nutre al cuerpo, también alimenta la mente y las emociones.

La hora de comer es mucho más que solo comida. Mientras come , el bebé aprende a usar sus sentidos y su inteligencia: mira, oye, siente, juega. Es esencial comunicarse con él en esos momentos, darle, junto con la leche, la nutrición de nuestro afecto. Algunos niños no suben de peso, a pesar de alimentarse bien, si no están acompañados y disfrutan cuando comen. Aun cuando el bebé sepa detener el biberón, hay que cargarlo y sentarse con él siempre que coma. Dejar al niño solo con la botella en la cama daña sus dientes, pero también daña su oportunidad de convivir.
Durante los primeros meses, el niño necesita ser alimentado, pero después quiere y puede hacerlo solo.
Cuando empieza a tomar papillas, al niño le gusta tener en la mano una cuchara mientras le damos de comer con otra. Eso le da a la comida un nuevo atractivo, ya que alimentarse no es tan importante para el niño como divertirse: jugar, golpear la mesa, hacer ruido. A los siete u ocho meses su habilidad para sentarse y para tomar los objetos con los dedos transforma su manera de comer. Ya no le gusta que le demos en la boca, quiere comer solo y es necesario dejarlo.
Vale la pena permitir que explore y toque comida.
Deje que su hijo tome con los dedos pedacitos pequeños de fruta, verduras cocidas, un palito de pan o una galleta. Basta con darle uno o dos trocitos a la vez y cuando ya lo aplastó, se los comió o los tiró, poner otros dos. El disfruta lo mismo, lo importante es que juegue y experimente. En esta etapa aprendiendo a usar sus manos y necesita investigar lo que está a su alcance. La comida es muy atractiva y provoca su curiosidad, si no lo dejamos tocarla, puede resistirse a comer y va a ser difícil alimentarlo en el futuro. Si ensucia un poco la casa es mejor hacernos a la idea. Para controlar el desorden podemos ponerle una bata de plástico, sentarlo en una silla que se pueda lavar y poner en el suelo periódico o plástico, como a la jaula de los pájaros.
Aprender a comer forma parte del camino a la independencia
Mientras más tiempo coma el niño por sí solo, mejor. Hay que dejarlo que él se encargue. Si nos damos el tiempo para acompañarlo, el niño va a desarrollar el gusto por compartir los alimentos con nosotros.
Sin embargo, al llegar a la edad preescolar, muchos niños se vuelven difíciles para comer: algunos días parece que viven de aire y otro devoran todo lo que les damos.
Al igual que los adultos, los niños tienen apetito y gustos diferentes. Nosotros tenemos el privilegio de escoger y cocinar la comida que nos parezca mejor, nuestro hijo tiene el de comérsela o no. Dejemos también que él decida la cantidad. Conviene servirle un poco y permitirle pedir más si desea. No insistamos en que coma si dice que no tiene hambre. Si está sano, podemos confiar en que él sabe lo que necesita.
Cuando la comida terminó, terminó
No hay que dejar alimentos a su alcance ni darle de comer a cualquier hora. Cuando el niño tenga que esperar hasta la siguiente comida, va a aprender este hábito.
El niño pequeño necesita alimentarse con más frecuencia que los adultos. Como usa una cantidad enorme de energía, resulta demasiado largo el tiempo entre el desayuno y la comida, así como entre la comida y la cena. Conviene darle un almuerzo a media mañana y una merienda a media tarde. Pero no permitir que coma cuando se le antoje. Es bueno para él y para nosotros, respetar los horarios y estar juntos en ese momento.
El tiempo de la comida en familia es algo que el niño conservará en la memoria toda su vida.
Cuando cumple un año, el niño disfruta de sentarse a la mesa con nosotros. Es cada vez más capaz e independiente. Puede manejar mejor loa taza y la cuchara, aunque todavía las usa para jugar y muchas veces prefiere usar los dedos.
Cuando se acerca a la edad preescolar, conviene empezar a ocuparse de los aspectos sociales de la comida. Debemos ser pacientes, enseñarle a través del ejemplo y no corregirlo constantemente, a fin de cuentas cuando él crezca, sabrá comportarse.

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