MIGUEL ANGEL CULEBRO ACEVEDO
LA VIOLENCIA ELECTORAL
Lo que parecía increíble, es ahora un hecho, el de la violencia electoral propiciada, organizada y estratégicamente ejercida por el Partido Acción Nacional, comandado por un imberbe de la política, que atiza fuego, no sin el consentimiento del presidente Felipe Calderón, lo que en sí, por el ejercicio del poder presidencialista, preocupa y demasiado, ante escenarios que vulneran la paz social en varios estados, que pueden contaminar al resto del país, como parte del escenario violento que desde el año pasado vaticinaron muchos intelectuales y analistas políticos, incluyendo actores de gran talla, como el doctor José Narro Robles.
Este domingo 4 de julio marca anticipadamente un escenario violento, con antecedentes de candidatos muertos de todos los niveles, candidatos que se disputaban el poder, pero que eran blanco perfecto para aniquilarlos, por su retórica valiente, por entregarse en el discurso en aras de lograr convencer al electorado que antes que ceder ante la violencia cotidiana, como en Tamaulipas, era aglutinar un gran frente social para dar la cara y desterrar el miedo con que el viven todos los días los tamaulipecos, cuyas similares circunstancias mantienen presas de miedo a los guerrerenses, sin descartar a millones de mexicanos de los estados fronterizos del norte.
Esos presagios de violencia nunca hicieron eco para acercar a las partes en conflicto. La guerra contra la delincuencia organizada aterrizó en los partidos políticos y los actores principales, con pendencieros inexpertos, como César Nava, que convirtió las elecciones un una disputa callejera, muy lejos del quehacer político y muy cerca de lograr que la violencia fuera escenificada a todo su esplendor, con ejecuciones de actores que buscaron el voto, para endosar la factura a todos, menos al PAN y por supuesto, a los violentos sempiternos del PRD.
El blanco de los ataques ha sido el PRI. Verdad absoluta que apenas hace dos días, el muchachito que juega a la política con la complacencia del presidente de la república, se atrevió a retar al gobernador oaxaqueño, Ulises Ruiz, con un lenguaje por demás agresivo, a dejar el poder, a irse de Oaxaca, en plan absolutista, condenándolo incluso a llevar caravanas en marcha a los ciudadanos a votar, encabezados por Gabino Cué, cuya práctica corporativa inexistente en los acarreos acostumbrados, lleva al exceso César Nava, en abierto reto a violentar las elecciones, con la clara intención de anularlas. Esto es asqueroso en la política que el PAN hoy ejerce, desde la presidencia de la república, con clara complicidad y artificio para la descomposición social.
Lo mismo hacen desde Puebla, Hidalgo, Veracruz y los demás estados donde el PAN, con la participación perredista, está dando muestras de que en los hechos, es posible aquel refrán, “el animal herido de muerte, es más peligro”.
Es claro que la frustración entre los panistas, de no saber llevar las riendas de la gobernabilidad, desde el triunfo espurio, impugnado y falto de legitimidad, ha dado como resultado la rabiata infantil, actitud pueril que pretende, en el enfado caprichoso, llevar al país a un despeñadero, donde empujan a fuerza de enconos, disfrazados de buenas intenciones de dialogar, en aras de simular lo que está lejos de ser real y que el electorado percibe con claridad, una farsa montada por el gobierno federal panista, repudiada por supuesto no solo por los actores que se disputan el poder, sino por la sociedad agraviada.
La convocatoria del presidente Felipe Calderón para acceder de inmediato al diálogo, tras el asesinato de Rodolfo Torre Cantú, es un montaje electorero que deslinda a su partido de las consecuencias que exige la sociedad tamaulipeca a que se esclarezca ese crimen; el gobierno de Calderón no ha atraído hacia la PGR las investigaciones, pese a que en la masacre fueron utilizadas armas para uso exclusivo del Ejército.
Esta es la razón por la que nadie cree en la convocatoria de Calderón, de sentarse a dialogar para reconstruir la gobernabilidad y hacer un frente común por el bien de la Nación. No en las circunstancias que lo plantea, a lo inmediato, cuando faltan horas para que se lleven a cabo las elecciones más complicadas y disputadas en la historia de México.
Lo más preocupante, es que Calderón anticipa su derrota en su personal lucha contra la delincuencia organizada, particularmente contra las mafias de la droga; ya se los adelantó a los empresarios, tras afirmarles que él, pronto se irá del gobierno y el país quedará igual o peor, con la presencia de la delincuencia, sin que nadie pueda frenarlo.
Calderón inició de facto su guerra. No consultó a nadie y tampoco participó a la sociedad mexicana a buscar las mejores estrategias para evitar que la juventud se inmiscuyera en el tráfico de drogas al menudeo. No les cumplió la promesa vana y cínica de campaña, de hacer este el sexenio del empleo y orilló, provocando una enorme estadística de desempleo, a que miles de jóvenes, ante la desesperación de no estar ocupados y ver la pobreza extrema en sus hogares, alquilarse al servicio de los varones de la droga. Esto es lo condenable, que Calderón cumplió su actitud de farsante y orilló al país al acantilado, donde su pupilo, César Nava, cumple la misión de dar el último empujón.
Los panistas perdieron la moralidad, llegaron a la desfachatez frente a todo lo que inició como lucha su fundador, Gómez Morín y convirtieron el escenario político en un pantano de estiércol, donde se baten sin rubor, ante las doctrinas que le dieron nacimiento como contra peso del poder.
Llegar al extremo de intentar fusionar ideologías antagónicas, les hace los actores más falsos que sus mismos correligionarios repudian, porque entre el PRD y el PAN, históricamente jamás han coincidido, salvo por la autorización de Felipe Calderón, de impedir que los priistas regresen a la presidencia de la república, a evidenciar las porquerías que prevalen hasta hoy en día y pueden ser peores hasta el 2012.
Las alianzas contra natura, no solo son absurdas, sino que son pretexto, sumado a la insultante guerra fallida contra el narco que mantiene Calderón, para propiciar un clima aún más violento para el próximo domingo 4 de julio.
Por el bien de todos, valdría la pena que el muchachito rijoso, César Nava, no permita que se consolide lo que ya convocó, a la enfrenta cuerpo a cuerpo, por los votos de la ciudadanía. Nadie debe hacer caso a ese llamado a la violencia; Nava está fuera de sus cabales, ha enloquecido y pretende, bajo la apología del delito, llevar al país a un caos, a la violencia desenfrenada, como antesala a la celebración bicentenaria y centenaria sangrienta.
Salgamos a votar en paz, sin pasiones que violenten la armonía social. Hagamos de este, un país de hombres y mujeres pensantes, inteligentes; no dejemos que nuestro voto se convierta en un producto mercantil y por un puñado de pesos prestarse a la violencia, a nadie conviene, más que a los panistas, para enfrentarnos unos a otros…ahí está pues… ¡YA!
defacto2010@hotmail.com
defacto.com.mx
Dudas y aclaraciones:
Cel. 961 10 140 59 (fuera de Tuxtla Gutiérrez, anticipe 045)
