El egresado de Harvard que inició desde el escritorio de SPP el desmantelamiento de PEMEX
Pierde México su propiedad sobre la riqueza nacional
Por Mario Luis ALTUZAR SUÁREZ
Observa un Congreso empequeñecido el senador perredista mexiquense Alejandro Encinas Rodríguez, y advierte en la esquina de Insurgentes y reforma de la Ciudad de México, que la Reforma Energética hará perder al Estado es la propiedad de la Nación sobre la riqueza del país.
Refuta los argumentos en la maratónica Cuarta extraordinaria de la dupla aplanadora PRI-PAN con 92 de 128 votos posibles en la Cámara de Senadores, 8 más de las dos terceras partes que urgen la genuflexión de los 7 PVEM para hacerse infructuosamente necesarios.
Recuerda Encinas Rodríguez el Centenario del nacimiento de Efraín Huerta. Esa frase punzante que decía “hablando se enciende la gente”.
Y refiere la intervención del senador panista tamaulipeco Francisco García Cabeza de Vaca Sobre su apreciación imperial y sus monaguillos en el Consenso de Washington de que, “por fin el Estado va a dejar de ser propietario de la riqueza nacional y solamente va a dedicarse a su rectoría”.
Con el índice flamígero, el ex Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, señaló: No solamente el Estado perderá su rectoría, sino lo que se perderá es la propiedad de la Nación sobre la riqueza del país.
Desnuda al priista hidalguense, David Penchyna Grub. El gesticulador quiere engañar al decir que “después de 14 meses de discusión en las Comisiones Unidas se ha logrado tener este dictamen”. Falta a la verdad y ofende a la inteligencia. Apenas el 30 de abril de 2014, se recibieron las propuestas del Señor de Atlacomulco.
Argumentos del perredismo avasallado con apenas 22 votos y cuando mucho, esporádicamente cuenta con respaldo de los seis petistas para condenar el razonamiento al Diario de los Debates.
Lo que llaman “disciplina partidista” en la gandallezco actuar de los montoneros, no es más que la conculcación del libre albedrío, por más que algunos senectos se ostenten de “libres y de buenas costumbres” y que si fueron investidos de masones, traicionan sus votos y juramentos para servirse en la execrable genuflexión del Patrón.
Acostumbrados a obedecer “la línea presidencial” con asistencia blanquiazul, como en ese 1982 en que Diego El Jefe Fernández de Cevallos, ironizaba que su partido no necesitaba asumir el poder porque su plataforma doctrinaria la aplicaba el PRI, y que se profundizó con el chilango que se sentía de Agualeguas, Nuevo León.
Ese egresado de Harvard que inició desde el escritorio de Secretario de Programación el desmantelamiento de PEMEX y profundizó como presidente que arribó al poder con la caída del sistema que operó el poblano Manuel Bartlett Díaz, al dividirlo en los que llamó Cinco Nuevos PEMEX. Y hoy, tras bambalinas, lo consuma.
De nada sirve que el perredista mexiquense Encinas Rodríguez apoye su argumento en estudios realizados por la Comisión Económica para América Latina que demuestran cómo después de la privatización de la mayoría de las empresas estatales en América Latina a partir de 1991, no hubo inversión nueva para expandir los servicios en estos países.
Las pintas en las bardas denunciaban en los noventa que si la medicina era la privatización, porque Argentina estaba agonizando. Y que ahora es acosada mediáticamente por las transnacionales y buitres especuladores para impedir se lgre revertir la aberrante claudicación al nuevo impero del tercer milenio.
Es difícil soslayar que la inversión privada llegó solamente a comprar los activos de las empresas públicas, sin ampliar la inversión y aumentaron las tarifas por la enorme ineficiencia de las que son objeto. Y que Penchyna Grub y corifeos insisten en que se reducirán las tarifas pero tituben y se callan ante la imposibilidad de fijar tiempo y porcentaje.
En México las tarifas eléctricas entre el 2009 y 2010 incrementaron en un 11.2% y sigue el aumento precisamente en el momento que discuten la Ley de Energía Geotérmica cuando se establecieron compromisos con el sector privado para adquirir energía eléctrica disminuyendo la utilización de la infraestructura instalada.
