Cosme Vázquez/ASICH
De aprobarse el Plan B de la reforma electoral, tendríamos una situación complicada para el proceso comicial de 2024, porque desaparecería un promedio del 85% de la estructura del servicio profesional, sostiene Baldomero Hernández López, encargado del INE en Chiapas.
Entrevistado, sostiene esos puestos en el Instituto se dan a través de un concurso público, por lo que es personal que de manera permanente está preparada para la realización del ejercicio electoral, por lo que aun cuando se acuerde la contratación de personal temporal no tendría la suficiente experiencia o capacitación para los procedimientos que se deban de realizar, lo cual finalmente llevan a la instalación de la casilla y al cómputo final de las elecciones.
En tanto, precisó que de manera periódica el Consejo General, a través de la Junta General, aprueba programas especiales de retiro, por lo general una vez concluido cada proceso electoral. Así, en 2022 hubo un programa de retiro voluntario y algunos trabajadores que habían cumplido con un ciclo laboral consideraron oportuno retirarse y acogerse a los beneficios del programa.
Hoy, los trabajadores están a la espera de la votación que hagan en el Senado de lo que está pendiente de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, Ley General de Partidos, Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación y la nueva Ley de Sistemas de Medios de Impugnación, lo cual impactaría en el debilitamiento de la estructura del INE y limitaría la capacidad operativa a nivel estatal, municipal y distrital.
A nivel estatal desaparecían los puestos de vocal secretario y se fusionan las vocalías de Organización y de Capacitación Electoral, con lo que finalmente no se garantizaría la instalación de casillas en lugares idóneos y la entrega de material electoral para una jornada electoral, así como la elección de manera libre.
A nivel distrital, desaparecerían las juntas distritales, que están integradas por cinco vocales, quienes pertenecen al servicio profesional electoral. Solamente quedaría una figura Vocal Operativo, lo cual sería casi imposible que éste pueda atender todas las actividades que coordinan el resto de las vocalías, y más en zonas metropolitanas, como en el caso de Tuxtla donde hay dos distritos electorales. Según la reforma solamente quedaría un solo vocal, lo cual complicaría atender la operatividad en todo lo relacionado con la credencial para votar.
Hoy citan en los módulos a los ciudadanos, pero hay un vocal distrital de registro de electores y el jefe de oficina, quien da seguimiento para la validación de las actividades que se realizan en los módulos.
Asimismo, hay una estructura de cartografía, por lo general dos cartógrafos por distrito, quienes hacen los recorridos por zonas donde hay actualizaciones, de tal manera que cuando el ciudadano llega al módulo la manzana o calle donde vive ya la tenemos ubicada en cartografía, para referenciar el domicilio. De darse la reforma, se dejaría de hacer la actualización de la cartografía y por ende en un momento dado ya no se podría validar el domicilio del ciudadano.
Hay personal que se encarga de verificar los mecanismos de depuración del padrón electoral, para dar de baja las personas que fallecen y hasta comprobar la existencia de la persona.
Al no tener el personal para hacer los trabajos antes mencionados, disminuiría la calidad del servicio y la atención a derechos, inclusive, como el derecho de asociación política. Sería complicado, aseveró.
De igual manera, en la reforma electoral disminuiría el tiempo para la instalación de casillas electorales. Hasta hoy se insacula un 30% de la lista nominal, de acuerdo a mes o nombres, pero con la reforma contempla nada más el 10%.
Si en algunas zonas que por algunas razones se determina insacular el 13 por ciento, resulta complicado, con lo que marcaría la reforma y la disminución de los tiempos de capacitación para el proceso electoral de 2024, se va a complicar más, puntualizó. ASICH
