Augusto Solórzano López /ASICh
El cronista e investigador Jorge Alejandro Sánchez Flores lamenta la pérdida de documentos que contenían el paso de más de 300 años de historia y antecedentes jurídicos agrarios de Chiapas, imposible de recuperar y derivado de la inundación de 2003, cuando se desbordó el Río Sabinal en la peor inundación que haya sufrido la capital chiapaneca.
En entrevista el estudioso evoca los añejos barrios de Tuxtla, presume un acerbo fotográfico que el califica de extenso y nosotros de envidiable, se entusiasma con su obra literaria y se enorgullece de haber ganado consecutivamente dos premios nacionales de crónica anual y ya se prepara para el 2012.
Difiere de quienes restaron importancia al movimiento Mapachista que encabezó el Gral., y ex gobernador de Chiapas Tiburcio Fernández Ruiz a quienes tildaron de contrarrevolucionarios y concedieron prioridad a los Carrancistas, quienes trajeron abuso y desolación al estado.
Aquellos que solo hablaron del lado oficialista (escenario que en la actualidad no ha cambiado), ningunearon y hasta condenaron a los mal llamados contrarrevolucionarios que, indudablemente formaron parte de nuestro legado histórico y aclara.
“Aquí no hubo contra revolución; los Mapachistas pelearon contra los “Carrancistas” que vinieron y que vinieron desolando a la población. Los carrancistas cometieron muchas injusticias. Contra eso y contra ellos se levantó el movimiento “mapachista”.
El también abogado, Jorge Alejandro Sánchez Flores cifra los 51 años de edad y nos cuenta que nació en el Barrio Nuevo del antiguo Tuchtlán y forma parte del Consejo de la Crónica y la Asociación de Cronistas de Chiapas desde 2004.
Dispone de un tesoro fotográfico y literario “bastante extenso” en un aire modestia que en el trayecto de 30 minutos de plática detalla que ha atesorado, buscando y entrevistando a personalidades y acudiendo a sitios y lugares que son testimonio de los anales de la historia.
De los barrios antiguos de la “tierra de los conejos” cita: Santo Domingo, San Jacinto, San Roque y San Marcos hoy Catedral y corazón de la ciudad; luego nacieron otros como Francisco León, hoy San Francisco.
Menciona también el Barrio de Cuxtón hoy de Colón tras el derribo del puente del mismo nombre, enseguida, se construye la capilla del Santo Niño de Atocha en la novena norte y quinta poniente y así nace el Barrio del Niño de Atocha.
Sánchez Flores apasionado de la crónica tiene interés por el próximo Congreso Anual de Cronistas que se desarrollará en Sinaloa y anticipa que su tesis podría versar en torno a la figura de Salvador Alvarado de tendencia Carrancista y su paso por Chiapas y Yucatán, en donde es un gran personaje.
El primero de sus dos galardones nacionales consecutivos lo gana en Puebla el 2010, en el marco del XXXIII Congreso Anual de Cronistas con el trabajo que dio origen a su libro “Cinco Mapachis Tuxtlecos”.
Contra lo documentado el autor, aporta una visión neutral del “mapachismo” en una analogía que lo mismo aborda la filosofía de los “carrancistas”, pero, también la del movimiento “mapachista”. Los primeros estigmatizados como rebeldes y de los segundos cuidaron tapar sus injusticias.
“Ponemos en la balanza las dos imágenes, para que así el lector pueda entender porqué la actitud de unos y porqué la actitud de otros”. Explica.
Los protagonistas de su libro: El Mayor José Gamboa y sus hijos, el Capitán Efraín, el Mayor Arturo, Enrique y Jorge todos de apellidos Gamboa Lazos y todos, obvio, “Mapachistas”. El último, Jorge, ve la muerte de su padre cuando fue detenido y fusilado en Villaflores.
Un hecho sublime como muchos otros están comprendidos en un tramo de la historia de Chiapas que va los años de 1914 a 1917.
En 2011 apenas el pasado julio, los cronistas chiapanecos también son invitados al XXXIV Congreso Anual de Cronistas con sede en Durango y ahí presenta su trabajo “El Gral. Francisco Villa en los Ejidos de Chiapas”, y con él se lleva el segundo premio nacional consecutivo que hasta hora, nadie tiene.
En su indagatoria sobre los “Cinco Mapachis Tuxtlecos”, corroboró que con la inundación de octubre de 2003 en Tuxtla Gutiérrez, cuando se desbordó el río Sabinal, se perdieron dos millones de hojas de la historia de Chiapas y que formaban parte del Registro Agrario Nacional, RAN.
El valioso documental se encontraba en la parte baja del edificio de la 5ª. Norte a la altura de la 4ª. Poniente. Irrumpieron las aguas y provocaron la inadmisible destrucción.
Esta sensible pérdida dice el escritor, “se pudo haber evitado y sirve de lección para que en la posteridad este tipo de oficinas no se ubiquen en las inmediaciones de ríos o arroyos exponiendo el acerbo cultural de los pueblos”.
En esta ocasión remarca “se inutilizó un registro histórico que daban cuenta del año de mil 700 y fracción hasta octubre del 2003. Allí estaba registrado el historial de las haciendas, de ranchos, incluso, papeles que contenían el sello de Carlos III de España.
“Esa documentación acabó y jamás se va a recuperar por negligencia humana de la que los gobiernos no han dicho nada. Dieron carpetazo”.
Considera que el daño fue local, estatal y nacional y los indicados para fincar responsabilidades pueden ser los propios tribunales agrarios y/o el gobierno federal. Nada se rescató, pero, al o a los responsables merecen una sanción por negligencia.
“La pérdida va en contra del patrimonio histórico y jurídico de Chiapas, que daba fe documental de propiedades de aquella época”.
Fechas, nombres y apellidos; personalidades de ese tiempo, quienes fueron propietarios de haciendas y ranchos de Chiapas; sus escrituras y actas de comisariados ejidales.
“Hubo negligencia, recuerda, el cronista porque la inundación fue gradual, poco a poco y nadie hizo nada para rescatar aunque fuera un poco”. ASICh
