Gustavo Hernández Larrauri
NARCO TERROR EN MEXICO
El cobarde, inhumano, acto de barbarie y atentado terrorista en el que fallecieron más de cincuenta seres humanos en el “Casino Royale” en Monterrey, Nuevo León, es más que condenable. La ola de atentados, levantamientos, ejecuciones, enfrentamientos entre bandas, entre fuerzas federales y delincuenciales y asesinatos a diestra y siniestra, es las respuestas a las acciones que realiza el Estado Mexicano en contra del crimen organizado, las formas de operar de los carteles de la droga intentan sin tener éxito y como forma desesperada hacer ver a un Estado Mexicano, frágil y vulnerable. Las técnicas son simples pero a la vez sumamente complejas en los diversos carteles, gran movilidad en todo el territorio, con equipos, armamentos y preparación de sicarios nacionales y extranjeros que solo el poder económico les puede dar, incrementándose con la preocupante corrupción y penetración en estratos de la esfera gubernamental, en las tres esferas de gobierno, Federal, Estatal, y municipal en diversas regiones del País, así como en los tres órganos de división de poderes del Estado, Legislativo, Ejecutivo y Judicial, cosa que no se puede tapar el sol con un dedo, mucho menos ahora lo que es palpable en muchas regiones del país, el narco terror, el narco terror del crimen organizado en México, y que lo soporta la ingeniería financiera al crimen organizado y que se ha incrustado hasta en lo menos insospechado.
La estrategia es el pegar, replegarse en un punto y atacar en otro, la finalidad, el poner en órbita y aprovecharse de las debilidades del aparato de seguridad nacional, una vez más lo demostraron ya que en dos minutos y medio incendiaron al “Casino Royale” es una especie de guerrilla, urbana, rural y técnicas de terrorismo total para hacer cimbrar al Estado Mexicano. Lo que vemos ahora del narco terror es solo la parte de la estrategia y estructura del de la ya sofisticada industria del crimen en una de sus facetas, la de la utilización de la fuerza y generar terror en la sociedad mexicana, para “proteger” la estructura que la crea, ya que no hay que olvidar que esta “industria ilegal” se rige por los mismos elementos de cualquier industria legal, regida por la oferta y la demanda bajo las reglas de la producción, distribución y consumo con la modalidad de que el “negocio” es ilegal y con un capital enorme que por ende financia sus propias estructuras “ofensiva y defensiva”, cuya actuación “bélica” por decirlo así utilizan técnicas no convencionales e irregulares de guerrilla y terrorismo y los lamentables hecho en Monterrey, es prueba de ello, como los ha sido otros atentados terroristas, cuyas formas hacen que los cuerpos de seguridad reaccionen mal ante una situación irregular, debido a que el Estado, aunque es fuerte decirlo, tendría que usar las mismas formas para repelerlas.
El control que logran las mafias sobre un territorio o un mercado, se alcanza mediante el uso sistemático de la fuerza. Es la violencia, y posteriormente la amenaza y la intimidación, lo que permite controlar bélicamente una zona, solucionar conflictos, ampliar mercados, imponer tributos y modificar las reglas de juego imperantes. Las mafias incluso se especializan en ofrecer servicios de protección, que se llevan a cabo mediante la coordinación y la centralización de las actividades de corrupción. Es lo que ahora se vive en México, en diversas regiones del país, por lo que en gran parte de lo que vemos hoyAñadir un evento para hoy en México, es un enfrentamiento en varias partes a través de la fuerza, uno por el control de la legalidad, de la cual es el Estado mexicano, a pesar del incesante fenómeno de corrupción en su estructura y los grupos anversos y diversos o carteles más poderosos que se enfrentan por el “mercado”, producción, distribución y consumo, proveedores, estructura de transformación, rutas y países de alto consumo de las drogas, el principal los EE.UU. y países de Europa.
Este fenómeno es más que sabido que no es solo privativo de México sino de varios países donde el crimen organizado se ha adentrado en todos los sectores, especialmente el público y privado. Si bien es cierto que esta “Guerra contra el narco” la lucha se ve en las calles, la premisa fundamental del crimen organizado, insisto es la “movilización” e “intimidación” de los cuerpos de seguridad, utilizando las grietas de corrupción tanto en el ámbito político como en la estructura Gubernamental, corrupción aumentada por la marginación social, así como enturbiar la opinión ciudadana, a fin de mantener esa “industria” en el mercado. La estrategia, fundamental sería el acabar con los mismos factores de mercado, así como de los factores colaterales y principales. La generación y “limpieza del recurso económico, como el lavado del dinero, el cual corrompe y fomenta industrias “legales” que solo sirven para lavar dinero, el cual se usa para sobornar a toda la estructura de corrupción tanto pública como privada, el pago factores de producción, estructura mueble, inmueble incluyéndose logística, armas, equipos de comunicación y vehículos, terrestres, marítimos y aéreos así como el personal inmerso en ella, incluyendo sicarios, cortado las líneas que proveen y trasforman la materia (Droga), el corte de las rutas, fomentando y presionado tratados cumplibles para que los gringos y europeos sean menos “pachecos” y que en México se combata el consumo, así como la marginación ya que es uno de los principales factores de ingreso al narco, por citar varios de mucho factores que generan esta guerra contra el narco, al generar el Narco Terror en México.
En sí, el principal factor es una sociedad gringa sumida en la droga y el consumo, ya en épocas de la guerra fría, en tiempos de los puntos más álgidos, existieron corrientes sobre una sociedad norteamericana idiotizada y debilitada por la penetración de la droga en las generaciones de ese país, no se necesito de ello, los gringos por si mismos se idiotizaron, es parte de su sociedad, a tal grado de que el actual presidente de los estados Unidos de América, Barack Hussein Obama, admitió que en su juventud consumió drogas, al igual lo ha de ver hecho en su momento George Walker Bush, antecesores y la mayoría de la clase política, empresarial y sociedad norteamericana es parte de su esencia junto al uso, abuso y proliferación de armas desde asalto hasta de destrucción masiva. Pero en nuestro país, se acabaron los tiempos aquellos en que México experimentaba apenas el proceso de siembra y en mayor escala, el tráfico aéreo, marítimo y terrestre, cuyo proceso de consumo era casi irrelevante a lo que hoyAñadir un evento para hoy se consume en México, ese es el principal punto y eje del capitalismo, el generar transacciones, desde la más simples hasta las más complejas bajo la premisa de la oferta y la demanda en un mercado lo más libre posible pero de forma ilegal.
HoyAñadir un evento para hoy la producción, tráfico, merca y consumo de la droga, se basa en la simple formula económica de la oferta y la demanda, entre mayor demanda mayor será la producción, con la diferencia de que al estar restringida en un mercado semilibre y digo semilibre, ya que por ley está prohibida, pero en la práctica ha coludido hasta las más grandes esferas, generando un proceso de “abaratamiento”, penetrando en todos las clase sociales, pero manteniendo costos que en un producto normal lo devaluarían, es una especie de demanda que no devalúa económicamente al producto y que lo mantiene con grandes ganancias por ser ilícito.
Para los que lo ejercen es un excelente negocio cuyas ganancias y movimiento económico hace que corrompan lo incorruptible, penetren en todas las estructuras sociales y gubernamentales generando una economía alterna al margen y fuera de la ley; Si bien es cierto que el “Narco” Mexicano produce mariguana, heroína y está entrando de lleno en el mercado de las sintéticas, es el básico puente y trafico de la Cocaína, desde Colombia a la Unión Americana, con una creciente demanda a nivel Nacional, pero sobre todo es trampolín de una supra demanda a nivel “gringo” y europeo, siendo lo peor el tráfico de armas para mantener una industria de inseguridad en el Estado Mexicano (colombianización) y una de seguridad física (sicarios, halcones, etc…) para la industria del narco. Las acciones de combatirlo por tierra, mar y aire, nunca cesara si no se combate en la misma fórmula en la demanda, amén de erradicar o controlar el indiscriminado y cuasi libre mercado de armas de asalto en los Estados Unidos como trampolín hacia México. También es un hecho, y el más peligroso como factor de gobernabilidad la infiltración del poder del narco en el acceso al poder político y control de este, y quizá sea un factor de incremento y escalada de violencia y terrorismo del crimen organizado ante un escenario de sucesión presidencial, en el cual el crimen organizado estaba acostumbrado a los pactos políticos durante sexenios y décadas, y ante un escenario sexenal como el de Felipe Calderón, en combatirlo en una total, legitima, legal, necesaria y abierta lucha por erradicar este flagelo, el crimen organizado use el terror para mantener cotos de poder, recuperar los perdidos durante el sexenio de Felipe Calderón, y el buscar incidir el crimen organizado en un escenario de sucesión presidencial, cosa que en sexenios anteriores eran pactos visibles pero invisibles, cosa que Calderón, valientemente a enfrentado .
El poder político generado por el narcotráfico, en muchos casos funciona como un escudo poderoso de impunidad, un marco invisible pero perceptible de impunidad, corrupción y protección del narco, el poder político emanado del dinero ilícito como eje fundamental del narco poder, de la forma institucional, regida, operada y basada por este hecho que ha sido intentado tapar con un dedo, cosa que es un signo claro de descomposición gubernamental en regiones vulneradas por esta forma ya de ejercer la política como forma mercenaria, sumisa y a conveniencia del patrón, del narcotraficante regional, esta relación de mafias, empeoran las ya de por si decadentes formas gubernamentales basadas en la clásica inversión política, del servicio de clases políticas a intereses de grupos, más aun si ese grupo político su consigna es la red de protección del narco, redes generadoras de impunidad, protección y corrupción como elementos de inseguridad, como elementos generadores del poder narco político, lavado de dinero, rutas libres para el tráfico, para la producción de estupefacientes, para la creación y generación de grupos de protección y de choque frontal, bajo la premisa fundamental de la protección de los intereses del narcotráfico, encapsulados en la política.
No se puede tapar con un dedo que durante décadas creció poco a poco en regiones del País, el clásico cacique estatal o regional, el del poder económico de dudosa procedencia, que invierte en x o z candidato de x o z partido político, es el padrino, el que compra, el que impone, hasta que en muchos casos llegan al poder por ellos mismos, cuantas veces se ha visto a x o z político, o grupo político que accede al poder, se turnan los espacios una y otra vez, o los casos sonados donde el x o z funcionario corrupto es cobijado por x o z partido político, a fin de lograr impunidad a través del fuero, y el x o z partido los cobija a fin de utilizar ese poder, narcopoder, que ante la transición democrática y rompimiento del pacto de impunidad con la alternancia de poder en México y la guerra frontal contra el crimen organizado, el Narcoterror como forma de operación del crimen organizado se implemento afín de hacer ver frágil al Estado Mexicano, generando la enorme cantidad de muertos que han generado la lucha de poder entre carteles como los de la Familia, del Golfo, Sinaloa, de Juárez, de Tijuana, los zetas, así como los muertos inocentes o elementos de seguridad y funcionarios gubernamentales caídos en cumplimiento del deber, asesinatos, levantones, secuestros y masacres cometidas por el crimen organizado ahora ya hacia la sociedad civil, en masa, en sectores poblacionales que levantan ámpula en la opinión pública por acciones como estas, acciones de narcoterror, como la del “Casino Royale”, las cuales buscan influir en la población un miedo colectivo y hacer ver al Estado mexicano como un Estado débil, que aunado a declaraciones y acciones políticas propagandísticas, el crimen organizado le juegan y le apuestan al Narcoterrorismo, generando descontrol y desorientación en las acciones que implementa el Estado Mexicano en contra del crimen organizado, por lo que el discurso de Felipe Calderón ante el ya admitido narco terrorismo en México, de parte del crimen organizado, dimensiona los hechos, va discurso integro:
Ciudad de México, 26 de agosto del 2011
Señoras y señores de los medios de comunicación.
Mexicanas y mexicanos:
El día de ayer, el pueblo de México fue testigo de uno de los actos de barbarie más terribles de los que se tenga memoria.
Un grupo de criminales sin escrúpulos, sin respeto por la ley, por la vida, ni por la sociedad, atacó un casino en la Ciudad de Monterrey.
En este ataque, se ha confirmado el fallecimiento de más de 50 personas. Se trataba de mexicanas y mexicanos con nombre y apellido: esposos, madres, padres, hijos, hijas, hermanas y hermanos.
Son vidas que fueron segadas de manera absurda, injusta y violenta, por la ambición y la maldad de un puñado de criminales.
HoyAñadir un evento para hoy es un día de duelo para Monterrey y para todo México.
Lo que ayer vivimos representa un hecho profundamente doloroso, un acto inhumano que nos llena a todos los mexicanos de tristeza, de indignación y de coraje. Es un crimen imperdonable que toda la sociedad debe condenar y rechazar con energía.
Es un acto de terror y de barbarie que repudiamos, porque nuestro país y nuestra gente no merecen este sufrimiento.
A todos los familiares de las víctimas, quiero externarles mis más profundas condolencias por esta terrible e irreparable pérdida. No podemos siquiera dimensionar el profundo dolor que hoyAñadir un evento para hoy están viviendo sus familias, ni hay palabras suficientes para ofrecer, en estos momentos, un poco de consuelo.
Precisamente, porque el país comparte su dolor, y porque todo México se solidariza con Nuevo León, he decidido declarar el Luto Nacional por tres días, a partir del 25 de agosto, fecha en que se cometieron estos hechos atroces.
Lo que sí puedo asegurarles es que pondremos todos los recursos legales, institucionales y económicos a nuestro alcance, para averiguar quiénes son los responsables de estos hechos y hacerlos pagar por su crimen.
Su dolor, es el dolor de todo México, y sabemos que, en particular, este delito no puede quedar impune. Ningún delito.
Como mexicano, como padre de familia y como Presidente de la República, estoy profundamente entristecido, consternado e indignado.
Como toda acción asesina, este ataque carece de razón y de justificación. Esta acción es más que eso, es el más grave atentado contra la población civil e inocente que haya visto el país en mucho tiempo.
Como toda acción asesina, esta tragedia reclama una respuesta contundente y unificada de todos los mexicanos.
He girado instrucciones a la Procuraduría General de la República para que en coadyuvancia con la Procuraduría de Justicia del Estado de Nuevo León, investigue y lleve a los tribunales a todos los responsables de estos actos.
Sabemos que hay muchos elementos que investigar y que esclarecer. Desde los actos jurídicos que permitieron la instalación, y la situación jurídica administrativa que prevalece en la operación de un establecimiento como éste, hasta la revisión del debido cumplimiento de las Normas de Protección Civil, que pudieran haber agravado las dimensiones de la tragedia y aumentado el número de víctimas. De todo ello informaremos, de manera transparente y oportuna, a la opinión pública.
Pero no nos confundamos ni nos equivoquemos. No estamos hablando en lo medular de un accidente, sino de un homicidio brutal e incalificable. Estamos hablando de criminales que, de manera artera, con premeditación, alevosía y ventaja llegaron al lugar, amagaron a las personas que ahí se encontraban y prendieron fuego sin más; a esas instalaciones.
Homicidas incendiarios y verdaderos terroristas sobre quienes debe caer no sólo todo el peso de la ley, sino el unánime repudio de la sociedad, de los poderes públicos, de los partidos políticos, de los líderes sociales y de los medios de comunicación.
A la gente de Monterrey, quiero decirles que no los vamos a dejar solos. En unos minutos más, saldré hacia esa ciudad para atender personalmente la situación y reunirme con el Gabinete de Seguridad Nacional, con el que me he reunido ya esta mañanaAñadir un nuevo evento para mañana, y me volveré a reunir allá, en Monterrey, y ha salido ya hacia aquella localidad.
Me reuniré también con el Gobernador Rodrigo Medina y con el Alcalde Fernando Larrazábal, a fin de que el Gobierno Federal y las autoridades de Nuevo León, coordinemos esfuerzos en una investigación que tiene como objetivo la captura de los delincuentes que provocaron esta tragedia.
Que quede claro: No vamos a dejar solos a los regiomontanos que están sufriendo por la violencia irracional de los delincuentes. Estaremos hombro con hombro con ustedes en esta hora aciaga.
Hemos concentrado una gran cantidad de recursos y de elementos de las Fuerzas Federales y, desde ahora mismo, en la reunión del Gabinete de Seguridad Nacional que acaba de concluir, he dado instrucciones de reforzar aún más la presencia de las Fuerzas Federales en la Zona Metropolitana de la Ciudad de Monterrey y en el Noreste del país.
No descansaremos hasta dar con los culpables y restituir a los nuevoleoneses la tranquilidad que en los últimos años se ha perdido.
A la ciudadanía de aquella entidad y del Noreste del país, a la ciudadanía de todo el país, le pido que denuncie, así sea de manera anónima, a los responsables de este crimen y a todos los criminales.
También he dado instrucciones para que la Procuraduría General de la República, en uso de sus atribuciones, ofrezca una sustancial recompensa económica a quien aporte información, que de manera cierta, nos lleve pronto a la captura de estos asesinos.
Quien quiera que sepa quiénes son los autores materiales o intelectuales de esta barbarie, debe informarlo a la justicia.
Es evidente que no estamos enfrentando a delincuentes comunes. Estamos enfrentando a verdaderos terroristas que han rebasado todos los límites, no sólo de la ley, sino del elemental sentido común y del respeto a la vida.
Ni el Gobierno, ni la sociedad podemos claudicar ante el desafío y la obligación de defender a los mexicanos de semejante delincuencia. Lo peor que nos pudiera pasar es renunciar a nuestro deber, y entregar nuestras comunidades y nuestras familias al capricho y arbitrio de las bandas delincuenciales.
Por el contrario. Tenemos que enfrentarlos con mayor contundencia, con mayor información e inteligencia, con mayor fuerza y eficacia. Ellos no son, ni pueden ser dueños de nuestras calles, de nuestras ciudades y de nuestro futuro. Tenemos que enfrentarlos y someterlos.
Ante tales circunstancias, todos debemos actuar. Al Congreso de la Unión le pido respetuosamente que dote a los Gobiernos estatal y Federal y, en particular, a las Fuerzas Federales, de la certidumbre jurídica en su actuar, y de las atribuciones legales indispensables para enfrentar con eficacia a semejante amenaza a la seguridad nacional. Este asunto debe resolverse ya.
A los gobiernos estatales y municipales, les pido acelerar el paso para cumplir con el Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad, y con las disposiciones que establece la Ley de Seguridad Pública y el marco normativo en la materia.
No cabe duda que el avance de los criminales se explica, también, poderosamente, por la enorme corrupción que prevalece en las instituciones de seguridad y de justicia en distintas regiones del país y en distintos órdenes de Gobierno, que ha penetrado estructuras de poder, y ha dejado, en muchos casos, a la sociedad indefensa, porque quienes están encargados de velar por la seguridad de los ciudadanos, no pocas veces están, más bien, al servicio de los criminales.
Debemos cortar ya, y entre todos, esa corrupción. Debemos depurar y fortalecer, cuanto antes, nuestros cuerpos policiacos y ministeriales.
Al Poder Judicial, tanto en el ámbito Federal como en el estatal, le pido, también, respetuosamente un esfuerzo por revisar sus propias estructuras y sus integrantes.
No me cabe duda de la honestidad de la mayoría de los jueces y magistrados. Pero también es cierto que la impunidad rampante que se vive en el país obedece, también, a que por una u otra razón, los criminales no obtienen el castigo que merecen a la hora de ser juzgados. Se dice que es por la impericia de los Ministerios Públicos. Es algo que debemos revisar y, desde luego, corregir.
Pero también es posible que el poder corruptor de la criminalidad haya penetrado las estructuras judiciales que no están exentas de ese riesgo y es obligado revisar esa posibilidad. Al mismo tiempo, le pido que revise sus propios criterios, a fin de encontrar la manera de cerrar la brecha, una brecha que se abre cada día más, entre la existencia de un hecho criminal y los criterios jurídicos que hacen posible su castigo.
La distancia entre la verdad real y lo que se conoce como la verdad legal. A final de cuentas, la verdad real, la que preocupa al pueblo, es que esos criminales están en las calles sin castigo y todos estamos obligados a revertir esa impunidad.
Finalmente, le pido específicamente que revise las resoluciones judiciales que se hayan emitido o que permiten la operación de muchos establecimientos de esta naturaleza o de giros negros donde opera la delincuencia en diversas partes del país.
Hay otro tema que no puedo dejar de señalar.
Dentro de los muchos factores asociados a estos hechos criminales están las exorbitantes rentas económicas que sus actividades ilícitas generan. Eso los lleva a tener una capacidad de fuego y destrucción que no sólo desafía a la autoridad, sino que aterra y somete a la población.
La ambición por ese mercado tan rentable lleva a los criminales a una lucha asesina y bestial entre bandas del crimen, con actos tan brutales e inhumanos, como puede ser el caso, probablemente, del día de ayer.
De esas ganancias económicas, las mayores rentas provienen de un factor: el trasiego y venta de droga a los Estados Unidos. Parte de la tragedia que vivimos los mexicanos tiene que ver con el hecho de que estamos al lado del mayor consumidor de drogas del mundo y, a la vez, del mayor vendedor de armas en el mundo que paga miles y miles de millones de dólares cada año a los criminales por proveerlos de estupefacientes.
Esas decenas de miles de millones de dólares, terminan armando y organizando a los criminales, y poniéndolos a su servicio y en contra de los ciudadanos.
Es por eso que es mi deber hacer, también, un llamado a la sociedad, al Congreso, y al Gobierno de los Estados Unidos. Les pido que reflexionen acerca de la tragedia que estamos viviendo México y muchos países latinoamericanos, a consecuencia, en gran parte, del consumo insaciable de drogas en el que participan millones y millones de norteamericanos.
El poder económico y de fuego de las organizaciones criminales que operan en México y en América Latina, tiene que ver con esta interminable demanda de drogas de los Estados Unidos.
México ya no puede ser la puerta de acceso, ni tampoco pagar las consecuencias que ese mercado genera y que se traduce, no sólo en cientos de miles de millones de dólares ilícitos, provenientes del mercado negro, sino, también, en miles de muertos, a consecuencia de la violencia que ejercen las bandas criminales abocadas a ese negocio.
Ese consumo de drogas debe reducirse drásticamente, y si eso no es posible, los Estados Unidos deben colaborar, también, cuando menos, para evitar que su trasiego, el de los dólares a México, genere esta violencia insufrible que no queremos los mexicanos.
Necesitamos, y agradecemos la cooperación que hemos tenido en materia de información e inteligencia, que nos ha permitido capturar a decenas de líderes del crimen organizado y golpear a las estructuras criminales.
Pero, también, es importante que el pueblo, el Congreso y el Gobierno de Estados Unidos encuentren una solución para arrebatarles las exorbitantes rentas económicas a los criminales que les genera el mercado negro de las drogas.
Si están decididos y resignados a consumir drogas, busquen, entonces, alternativas de mercado que cancelen las estratosféricas ganancias de los criminales, o establezcan puntos de acceso claros, distintos a la frontera con México. Pero esa situación ya no puede seguir igual.
Al mismo tiempo, les pido encarecidamente que cierren de una vez, la criminal venta de armas de alto poder y fusiles de asalto, a los delincuentes que operan en México, y que sólo obedece al lucro. Eso sí puede solucionarse como ya lo han hecho recientemente en el pasado. Cancelen la venta indiscriminada y sin control de armas de asalto.
No hay razón para que los cientos de miles de armas vendidas a los criminales apunten a los mexicanos y a sus autoridades. Somos vecinos, somos aliados, somos amigos, pero también, ustedes son responsables. Ese es mi mensaje.
Sé que en estos momentos mucha gente se pregunta qué pasará ahora y qué vamos a hacer. Qué sigue.
De parte del Gobierno Federal, la respuesta es clara: Lo que sigue es perseverar y redoblar el esfuerzo hasta alcanzar la paz y la justicia, porque no nos vamos a rendir. Al contrario, iremos adelante porque queremos un México en paz, y un México de libertades que han amenazado los criminales.
Lo que sigue es la acción legal, la acción legítima del Estado mexicano para castigar a estos asesinos y a sus cómplices. Precisamente, por ello, por las víctimas inocentes, por la cobardía de los asesinos, debemos y vamos a seguir actuando con toda determinación en contra de las bandas del crimen organizado que tienen asolado a Monterrey, y a muchas ciudades de México.
Los criminales deben saber que mientras más se metan con gente inocente, más contundentemente vamos a actuar contra ellos. Deben dejar en paz a la sociedad.
Sigue, también, el trabajo responsable, solidario con Monterrey, con Nuevo León, con el país entero, para librar a México de la barbarie criminal, para desarticular a la banda que perpetró este ataque, y a cualquier organización delictiva no importa el signo que ostente, y que pretenda atemorizar y someter a nuestra gente.
Señoras y señores:
A todos nos queda claro que los enemigos de México son los criminales. Ayer nos demostraron hasta donde son capaces de llegar en su violencia estúpida e irracional.
HoyAñadir un evento para hoy nosotros, los mexicanos de bien, tenemos que demostrar hasta donde somos capaces de llegar en defensa de México y en defensa de los nuestros. Tenemos que demostrar que somos un pueblo solidario que sabe unirse en las horas más oscuras, que ante el miedo y la zozobra que pretenden infundir, sabemos responder con firmeza, determinación, y al mismo tiempo, con serenidad.
Tenemos que demostrar que somos un pueblo que sabe hacer a un lado las diferencias para enfrentar y vencer a sus enemigos, sean quienes sean, y vengan de donde vengan. Tenemos que demostrar que somos capaces de convertir la indignación en fuerza para defender también nuestros valores: La honestidad, la legalidad, la solidaridad, el respeto a los demás, la esperanza en el porvenir, el amor a la familia y el amor a México.
Es momento de unirnos todas las fuerzas políticas, los Gobiernos municipales, estatales y Federal, el Congreso de la Unión, el Poder Judicial, las organizaciones civiles, los comunicadores y todos los mexicanos, que sabemos que nuestro país es mucho más fuerte que un puñado de criminales que quieren imponer el miedo por ambición.
Es momento que también asumamos sin regateos y sin mezquindades, sin dudas, la responsabilidad que nos corresponde para que los delincuentes dejen de lacerar al país.
Las fuerzas del orden, señaladamente las Fuerzas Federales, están defendiendo a los ciudadanos de los criminales. Déjennos hacer nuestro trabajo, dejen a un lado la mezquindad política y los intereses que buscan, precisamente, frenar la acción de las Fuerzas Federales simplemente por obtener, quizá, un lucro mediático o político.
Es momento de empujar, también, las transformaciones que tanto urgen, de aprobar las reformas y las leyes que van a fortalecer a fondo la seguridad de los mexicanos.
Es hora de entrarle a fondo, también, con todos sus riesgos y con sus costos, a la tarea de depurar los cuerpos policiacos para que los malos elementos, los que se coluden con los criminales, los que les abren el paso para perpetrar estas barbaries, dejen de lastimar a los mexicanos de bien.
Es momento, también, de sembrar en los hogares, en las escuelas, en los centros de trabajo, con los hijos, con los niños, con los jóvenes, los valores que afianzarán una cultura de la legalidad, de la honestidad, del respeto a sí mismos, del respeto a la vida, del respeto a los demás.
HoyAñadir un evento para hoy, todos y cada uno de los mexicanos tenemos una responsabilidad con la Patria. HoyAñadir un evento para hoy nadie puede quedar al margen de este esfuerzo, que es por México, por su seguridad, por la justicia, por la legalidad, por el México que queremos.
HoyAñadir un evento para hoy, México está agraviado y entristecido, y debemos transformar ese agravio y tristeza, en valor y coraje para enfrentar unidos, como un solo pueblo, a los delincuentes.
Convirtamos nuestro dolor en unidad para construir un México mejor.
Unidos hemos superado momentos amargos y difíciles, y unidos habremos de superar esta tragedia.
Muchas gracias.
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