Por: Gustavo Hernández Larrauri
SE NECESITAN MAS CAMPEONES
El campeonato del mundo logrado el domingo pasado por la selección mexicana de fútbol sub-17 trae consigo una sensación colectiva de triunfalismo para México, que sobresale entre los muchos “ya meritos”, que mundial tras mundial, con excepción de esta categoría, vemos con decepción pero con la clásica ilusión del será para otra ocasión, este fenómeno de sensación sobre frustración y esperanza, no solo se da en el fútbol sino en otros deportes masivos y en la concepción democrática mexicana, el fútbol es un deporte que de una u otra forma fortalece y cohesionan la integridad colectiva como Nación, en caso concreto el fútbol es el deporte nacional, aunque en justas mundiales se cae en el mismo fenómeno de decepción y esperanza.
Como ejemplo en otros deportes, en este caso positivo, Independientemente del fenómeno del fúbol y en un deporte que ha dado grandes satisfacciones a México es el Tae Kwon Do, ya que hay que reconocer que desde que el Tae Kwon Do era un deporte de exhibición hasta su integración olímpica, este ejercicio ha dejado un buen sabor de boca y buenos resultados no solo en el olimpismo mexicano, sino en diversas citas mundiales donde mexicanos han participado en esa disciplina, el Tae Kwon Do, es un deporte que en México ha tenido gran aceptación e identificación, pese a que en México se practica en forma masiva de manera recientemente, este arte de dar patadas y puñetazos de tradición coreana con historia milenaria, le ha dado esperanza al pueblo de México, al igual que en su momento el Box.
Pero, volviendo al tema “pambolero”, el fútbol mexicano, aunque nos duela es una radiografía del sistema político mexicano en muchos casos esta de la patada y con sabor de decepción de no pasar al quinto partido, por lo que se necesitan más campeones en todos los sectores sociales y sociedad en su conjunto como los de la sub 17 que jueguen con la camiseta puesta ante el interés, mucho más en la clase política mexicana ya que décadas y décadas de un sistema corrupto y podrido nos dejo en el País muy pocas instituciones solidas que juegan con la camiseta bien puesta, y un sistema democrático de alternancia muchas veces utópico, aunque claro está, existen honrosas excepciones, siendo que con un sistema democrático emanado de un sistema podrido el vínculo entre la participación social y los procesos decisorios en un proyecto de construcción nacional ha sido nulo o casi nulo.
La sucesión presidencial está a la vuelta de la esquina y el País se encuentra otra vez en el dilema, del que no espera y que rumbo tomará en País ante un escenario interno y externo, con un sistema democrático muy, pero muy a la mexicana y una oferta política baja en cuanto a credibilidad y alternancia política real, con un alto índice de abstencionismo, un oscilación entre corrientes, entre partidos y la renovación del viejo régimen corrupto y podrido que ahora retoma fuerza y solo renueva sus viejas prácticas ante una alternancia política que ha dado mucho que desear, y en cuyo proceso el País se verá inmerso ante la sucesión presidencial y aunque parezca fantasía, se necesitan más campeones con la camiseta de México bien puesta, cosa que en el escenario político y en la democracia muy, pero muy a la mexicana, una vez más apunta a la utopía, despertando tan solo a la realidad como fue la participación de la decepción Nacional en la copa América.
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