Hasta hoy 13 mil 686 personas han firmado la solicitud de Pedro Ortega al presidente de la República Mexicana para que detenga por completo los planes de construcción del Tren Maya sobre las cuevas y cenotes de Quintana Roo. La construcción precipitada de este proyecto atenta a la salud de los ecosistemas y su biodiversidad, a la conservación de la fauna, de los mantos acuíferos que son fundamentales para el atractivo turístico y para la naturaleza, sostiene la Change.org.
Desde diciembre de 2018, se anunció el plan de desarrollo llamado “Tren Maya”, el cual plantea la construcción de infraestructura vial y ferroviaria como motor del desarrollo inmobiliario, comercial y turístico de la Península de Yucatán. El proyecto comprende, entre otros, 1,460 kilómetros de ferrocarril de velocidad media, varias estaciones, infraestructura vial y nuevos centros de población y polos de desarrollo.
El ferrocarril atravesará por la selva maya -segundo pulmón forestal de América Latina después de la Amazonia-, fragmentándola y causando impactos irreversibles a la vegetación, al suelo, al agua, a la biodiversidad y acelerando la urbanización.
El proyecto del Tren Maya implica numerosos riesgos e impactos ambientales a todo el sureste mexicano, zona de alta riqueza biológica e importancia para la conservación y protección de la selva maya, del acuífero y de la biodiversidad. Aunque la falta de certeza sobre el trazo final del proyecto impide identificar los impactos puntuales que se pudieran ocasionar al hábitat y a los ecosistemas terrestres y costeros, es posible identificar que el Tren Maya causarán diversos daños e impactos ambientales como son:
1.- Deforestación: el impacto del proyecto del nuevo tramo 5 sobre la cobertura forestal existente en la Península de Yucatán es grande y particularmente en el Estado de Quintana Roo.
2.- No se están considerando las cavernas, Lagunas, aguadas, manglares y cenotes por las cuales pasará el Tren Maya en su nuevo trazo. En particular los más de mil kilómetros explorados entre Playa del Carmen y Tulum.
3.- Extinción de flora y fauna: se impactará el área donde se albergan múltiples especies, como el cedro, ciricote, mangle, especies de palmas; jaguar, ocelote, tapir, mono aullador, mono araña, especies de tortuga, tlacuache, cacomixtle, mapache, puma, cocodrilo, especies de serpientes, especies de murciélagos, especies de iguanas, guacamaya, flamenco, quetzal, tucán, gran variedad de aves residentes y migratorias, entre muchas otras, agunas de ellas en peligro de extinción y protegidos por normas y tratados.
4.- Sobreurbanización: El proyecto abrirá las puertas a generar una sobreurbanización no preparada ni planeada, así como la explotación de bancos de material que devastarán la zona forestal. Mucha de esta tierra impactada pertenece a ejidos y comunidades indígenas.
