Cosme Vázquez /ASICh
Ante los bajos índices de lectura que se registra entre los mexicanos, las asociaciones civiles se conjuntan para promover este hábito en la población infantil, adolescente, jóvenes y adultos, sostuvo Alberto Cano Coutiño, presidente de la Fundación Chiapaneca para el Fomento a la Lectura.
Dijo que están conscientes que esta tarea no debe quedar solo en manos del gobierno, por lo que este año como asociación van a redoblar esfuerzos, que conlleven a superar en lo inmediato las estadísticas que reflejan ahora, según encuesta nacional del 2010, que solamente 2.9 libros lee el mexicano al año.
En el contexto estatal, los resultados nos arrojan, por mencionar algunos, el 50% de la población nunca lee periódicos, el 69 % de las personas no lee libros, únicamente los de la escuela, el 49% nunca lee revistas.
Señaló que estas mediciones pueden no ser perfectas, y a lo mejor tienen un margen de error, pero sí están detectando un problema que hay que atender a la brevedad posible.
En este sentido, declaró que como Fundación redoblarán esfuerzos en la realización de los círculos de lectura y en voz alta, con el Club de Amigos del Libro.
Asimismo, van a buscar la firma de convenios con instituciones públicas y privadas, a efecto de impulsar la lectura con los niños que saben leer, jóvenes y adultos.
Alberto Cano dijo que con el actual gobierno del estado tienen confianza en que las autoridades de cultura den la importancia que tiene la lectura y promuevan actividades en conjunto.
El también, bibliotecólogo y promotor de la lectura indicó que hay programas que impulsan la lectura por parte de la federación, gobiernos de los estados y municipios, pero es necesario darles un seguimiento y enfocarse al lector, dándole todas las facilidades para que éste acceda a las actividades y los materiales que se ofertan.
La escuela es otro polo de desarrollo lector, pero de nada sirve implementar programas novedosos en el aula, si no se tiene un docente debidamente capacitado y adiestrado en el área de lecto-escritura que tenga como fin llevar de la mano a los niños al hábito lector.
Aun falta mucho por hacer, pero lo más importante es fomentar la lectura desde el hogar; es preciso que los padres pongan el ejemplo y se sienten a leer con los hijos, de tal manera que los niños y adolescentes vean a la lectura como un placer y no como un deber, ya lo decía Rubén Darío, “La lectura es fuerza, es valor, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor, puntualizó. ASICh
