Con dinero baila el perro

Itinerario Político

Ricardo Alemán

Resulta escalofriante, por decirlo suave, la confesión de un criminal que ha sido detenido en tres ocasiones por la policía federal, en Ciudad Juárez, Chihuahua, y que con desfachatez dice que no le importa que lo hayan apresado una vez más, ya que saldrá libre, “porque con dinero baila el perro”.

El presunto criminal se llama Juan José Pereda Beltrán, le apodan El Ferras, es originario de Ciudad Juárez, pertenece al cártel de La Línea y, en los últimos seis meses, ha sido capturado por efectivos federales en tres ocasiones, acusado por delitos como homicidio, robo agravado, portación de arma de fuego exclusiva del Ejército, ataques contra servidores públicos, robo de vehículos…
¿Por qué un “pájaro de cuenta” como El Ferrras puede cometer tales atrocidades y delitos; ser detenido, liberado, vuelto detener y vuelto a ser liberado, en la ciudad más violenta del mundo?. La respuesta la ofrece el propio criminal, quien muerto de risa dice a todo el que quiera escucharlo: “no importa que me agarren, es fácil salir, sólo se trata de repartir dinero a los policías, a los agentes del Ministerio Público, a los fiscales, a los peritos, a todos los funcionarios… porque aquí, con dinero baila el perro”. ¿Qué tal?

Es decir, la violencia que impera en Juárez, en todo Chihuahua, en Sinaloa, Tamaulipas, Durango, Michoacán… cuenta con la complicidad de policías, agentes del Ministerio Público, peritos, fiscales y jueces. Es decir, resulta inútil que el gobierno federal invierta miles de millones de pesos en seguridad, en policías federales modelo, en operativos, desplazamiento de miles de efectivos a Juárez y a las zonas de conflicto, porque los detenidos están en la calle a los pocos días, gracias a la corrupción.

De nada sirven la vida de policías y militares; la muerte de inocentes, los millones de pesos destinados a operativos, desplazamiento de marinos y soldados… si a la captura de un delincuente le sigue la cadena de corrupción que al poco tiempo los tiene de nuevo en las calles, muertos de risa de la “justicia mexicana”. ¿De quien es el problema?

Queda claro que buena parte del problema no está en lo eficiente o deficiente de los operativos federales; tampoco en la eficacia de la policía federal, la Marina o el Ejército. No, el corazón del problema está en la cadena de corrupción, germen de la impunidad. ¿Cuántos casos como el de El Ferras, existen en Ciudad Juárez, Tamaulipas, Nuevo León, Durango, Sinaloa, Michoacán..? ¿Cuántos policías, ministerios públicos, jueces, peritos, políticos… están en esa monstruosa red de corrupción que acuna al crimen organizado y el narcotráfico?

Esa verdad que, burlón y con cinismo reveló El Ferras, es el problema de fondo; el caldo de cultivo de la impunidad.

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