A mis nietos mexicanos-españoles Gustavo y Arnau Rentería Vila, al primero por haber obtenido el Certificado Internacional de Bachillerato y al segundo por haber logrado el Certificado en Derecho de su ingreso al grado preparatoriano por el St Hugs College de Oxford, Inglaterra.
Con el triunfo indiscutible de la Selección Española sobre Argentina -1-0- al final del segundo tiempo extra y con un dominio total del balón y con la victoria del jovencito catalán, Lamine Yamal que venció al veterano y ya leyenda, Lionel Messi, terminó la fiesta del fútbol, es decir la edición XXIII de la Copa Mundial de la Federación Internacional de Fútbol, FIFA, 2026.
Justa realizada en tres sedes: México, Canadá y Estados Unidos con gran éxito por la pasión y la entrega de los aficionados, llevándose “La Copa de la Anfitrionía” el país azteca, sólo dos hechos muy graves son de criticarse o de lamentarse y los mencionamos con el propósito de que no vuelvan a repetirse: el desorbitado abuso ganancioso del organismo futbolero y el intervencionismo del imperialismo trompista para la revocación de la expulsión, -tarjeta roja- de un jugador estadounidense.
La disputa mundial tuvo como escenario el Estadio de Nueva York-Nueva Jersey con capacidad de más de 80 mil aficionados, ciudad que durante muchos años se le calificó como “El Ombligo del Mundo” por su acogida o apertura al mundo entero y que fue perdiendo ese reconocimiento por las políticas antinmigrantes, ahora agudizadas en grados calificados de criminales.
El palco de honor lo compartió el presidente anfitrión, Donald Trump con sus homólogos de México, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el primer ministro de Canadá Mark Carney, así como el rey de España, Felipe VI y el presidente Pedro Sánchez, obvio, no fue invitado el huésped de la Casa Rosada, Javier Milei. A la presidenta le tocó entregar el “Balón de Oro” al jugador hispano Rodri Heránndez.
Fue un juego duro, con muchas faltas, al grado que Argentina terminó con un jugador menos, durante todo el encuentro, tanto en el tiempo regular como en el extra, sino no hubiera sido por su portero y sus defensas el partido hubiera terminado con goliza histórica ya que las estadísticas nos dicen que España que dominó siempre logró 13 disparos a 0 de su rival y la posición del balón fue de 66.3 por ciento contra 33.7 de una argentina desarticulada.
El desmesurado negociazo del mundial, desde luego que no bajó el entusiasmo y la pasión de la afición mundial, pero sí la lastimó al negarle las transmisiones en vivo o diferidas, inclusive en las cadenas de televisión de paga porque impusieron un costo extra para ver otros canales emergentes que abrieron para ese lucro.
Algunos gobiernos, como en México, tanto el federal como los estatales y municipales instalaron pantallas en plazas públicas para satisfacer a grandes mayorías. Se dio el caso de que abonados altruistas que compraron los paquetes del mundial instalaron pantallas en las fachadas de sus casas para que sus vecinos disfrutaran también gratuitamente los juegos.
La revista satírica del respetado maestro, laureado escritor, novelista y periodista, Gonzalo Martré, ya antes había reproducido la parte conducente de de la columna “Astillero” de Julio Castillo, que a la letra afirmó: “la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) tiene cartas credenciales más que oscuras: una organización “cuasimafiosa” que exprime a naciones anfitrionas y a gobiernos que son comprometidos a usar el erario para cumplir requisitos de quienes se alzan con ganancias sin pagar siquiera impuestos (en el caso de México, Peña Nieto fue quien hizo el compromiso, que el Estado mexicano debió cumplir).
Una FIFA centrada en el interés comercial por encima del deportivo, postrada ante ciertos factores de poder (¡hasta Premio de Paz le dio a Donald Trump cuando el estadounidense estaba emberrinchado porque no le asignaron el Nobel!) y dispuesta a cerrar los ojos ante abusos, trampas y fraudes futboleros contra naciones como Irán.
A pesar de todo, en México ha habido una gran fiesta social, empañada por episodios de violencia criminal contra conductores y pasajeros de vehículos que son agredidos, aquellos, y zarandeados éstos, en medio de presuntas expresiones de alegría.
Si tomamos en cuenta el gran espectáculo que nos obsequiaron en el medio tiempo de la Final de la Copa del Mundo 2026 a cargo de director de orquesta Gustavo Dudamel, con él estuvo presente la sufrida Venezuela, el coro PS22, Coldplay y personajes de Sesame Street, Así como las superestrellas Madonna, Shakira, BTS y Justin Bieber, que a la par con un coro de niñas y niños que representaron a toda la familia humana lanzaron el mensaje sobresaliente y más conmovedor del acto, como fue el de Amor, Concordia y Paz. Ojalá sea escuchado en todos los centros de poder.
