Comentario a Tiempo /El Diablo no existe como figura, ahora está encarnado en Netanyahu y Trump: Teólogo Juan José Tamayo /Teodoro Rentería Arróyave

Al hijo colega, Teodoro Raúl Rentería Villa en su día cumpleaños y por su compromiso periodístico en las libertades primarias.

Con el debido respeto al derecho de autor, me permito reproducir algunas de las afirmaciones del teólogo, el venerable profesor Juan José Tamayo, expresadas en una estupenda entrevista de los colegas del diario “El País”: Pablo Monge y fotógrafo Manuel Jabois, no sin antes invitar a mis respetados lectores, radioescuchas y cibernautas a que la lean completa en dicho medio.

El venerable profesor, en vísperas de cumplir 80 años, se confiesa en EL PAÍS, indican los colegas, sobre Dios, Jesús, las traiciones del cristianismo y la política, al afirmar que, “ha surgido una nueva religión con cada vez más seguidores: el cristoneofascismo”, al afirmar que “Jesús de Nazaret fue una persona vulnerable, frágil, para nada un héroe, más bien un fracasado”

Casi al final de la misma, a la pregunta: Hábleme del diablo, el respetado filósofo responde:

“Su figura física no existe, pero sí tiene sus representaciones. Hoy está representado en los oligarcas, en los plutócratas y en los nuevos teólogos del neofascismo. Ahí está la diablura representada, por ejemplo, en Netanyahu y en Trump. Yo defino a Netanyahu y a Trump como los teólogos del neofascismo, que hacen una interpretación belicista, antiinmigrante y antisolidaria de los textos de la Biblia hebrea y de la Biblia cristiana. Ahí encuentro encarnado al diablo.

Empieza la entrevista con una anécdota de altura: En enero de 2006, el Nobel de Literatura José Saramago y el teólogo Juan José Tamayo salen juntos del Hotel Los Seises de Sevilla. A las nueve en punto pasan delante de la Giralda y empiezan a repicar las campanas. -Tocan las campanas porque pasa un teólogo- murmuró Saramago. No -respondió Tamayo-, tocan las campanas porque un ateo confeso y convicto está a punto de convertirse al cristianismo. -Ah, de eso nada. Ateo he nacido, ateo he vivido y ateo moriré, y lo podrás comprobar porque eres mucho más joven que yo.

Tamayo replicó con una definición de Dios: “Dios es el gran silencio del universo, y el ser humano el grito que da sentido a ese universo”. Saramago saltó como un resorte: “¡Esa definición es mía!”.

–Por eso la he citado. Y esa definición está más cerca de un místico que de un ateo. O quizá místicos y ateos tienen más relación de lo que parece. No se olvide de que el gran místico Maestro Eckhart define a Dios como “la Nada” y Juan de la Cruz dice que a Dios se le encuentra en el vacío y la desnudez.

P. Jesús fue mucho más incómodo que el cristianismo que después se construyó alrededor de él. R. Sin duda, porque el cristianismo de Jesús es un movimiento igualitario de hombres y mujeres, un discipulado en el que las mujeres tuvieron un importantísimo protagonismo. La ética de Jesús de Nazaret es una ética radical. Él es una persona vulnerable, frágil, para nada un héroe; es más bien un fracasado. Y el fracaso se muestra en el final de su vida. Fue procesado, condenado y ejecutado como subversivo. Esta imagen de Jesús de Nazaret, que es el punto de partida o el origen del cristianismo, muy poco tiene que ver con el cristianismo posterior. Una de las claves fundamentales de la ética de Jesús es la opción por las personas más vulnerables, por los colectivos oprimidos.

P. Pero el Vaticano… R. Durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI se produjeron numerosísimas condenas contra teólogas y teólogos que hicieron esta opción por los pobres y no he conocido en esos 33 años una sola condena contra teólogos que optaron por los ricos. También el estilo de vida de Jesús nada tiene que ver con el estilo de vida de nuestros jerarcas: una vida itinerante, una austeridad compartida, sin posesiones, sin seguridad, sin hogar. Podríamos decir que perteneció al colectivo de lo que hoy llamamos sinhogarismo. Y hay algo clave que no practica en este momento la jerarquía católica: la incompatibilidad que Jesús establece entre servir a Dios y al dinero.

En otra parte de la entrevista el teólogo afirma: R. Descubrí que en el principio del cristianismo no existían los dogmas, sino el mensaje de Jesús de Nazaret, la liberación de los pobres. Esa es la clave de mi orientación a la teología, que se convirtió en una teoría crítica de la religión y en una fuerza de lucha contra la injusticia. Un profesor de Teología me decía que, si se hubieran presentado 4.000 paparazis en el momento de la resurrección, la foto habría salido totalmente borrosa”

P. Mire atrás, muy atrás: ¿cuál es la mayor traición histórica del cristianismo a Jesús? R. La alianza entre el trono y el altar a partir del siglo IV: ahí se produce esa identificación entre el poder político y el poder religioso.

Lo que más me preocupa es que ha surgido una nueva religión con cada vez más seguidores: el cristoneofascismo. Es la alianza y la complicidad entre la extrema derecha y parte de la derecha política, social y cultural, y los movimientos cristianos fundamentalistas dentro de la Iglesia evangélica protestante y los movimientos integristas dentro de la Iglesia católica.

La figura física del diablo no existe, pero sí sus representaciones. Por ejemplo, en Netanyahu y en Trump, que hacen una interpretación belicista, antiinmigrante y antisolidaria de los textos de la Biblia hebrea y de la Biblia cristiana.

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