COMENTARIO A TIEMPO

SOBERBIA
Por Teodoro Rentería Arróyave

La debacle del Partido Revolucionario Institucional en los estados de Oaxaca, Puebla y Sinaloa que perdió a manos de las llamadas alianzas antinatura, se debe principalmente a la soberbia de sus actuales gobernadores los cuales se sentían intocables e infalibles.
Esa situación debería de servir de ejemplo a los presidentes de los Partidos Acción Nacional y de la Revolución Democrática, quienes exageran en cacarear sus triunfos sin tomar en cuenta que los mismos se los deben a priístas de origen, en primer lugar al creador de las coaliciones con ofensas, Manuel Camacho Solís y en segundo lugar a cada uno de los candidatos triunfadores.

Solos como partidos, Acción Nacional y el de la Revolución Democrática y demás chiquillería que se les une, no hubieran obtenido ni una sola gubernatura y sus ganancias en las municipalidades y en los congresos estatales hubieran sido peor que magras.

Ulises Ruiz Ortiz de Oaxaca y Mario Marín Torres de Puebla, en el descrédito total, ambos considerados caciques, el primero acusado de toda clase de violaciones a los derechos humanos y el segundo designado como el “gober precioso” por el caso de la colega Lidia Cacho, fueron exonerados por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pero no por el pueblo que ahora les dio la espalda.

El caso de Sinaloa es patético: el gobernador Jesús Alberto Aguilar Padilla, al viejo estilo, impuso a su pupilo, Jesús Vizcarra Calderón; hasta los priístas le dieron la espalda y no pocos apoyaron a Mario López Valdez, senador priísta con licencia y quien era candidato natural del PRI. No cabe duda, no aprenden la lección.

Ya lo dijimos y vale la pena repetirlo: los estados que perdió el PRI en las elecciones domingueras, se dieron entre priístas o para ser más precisos entre priístas y expriístas: Gabino Cue de Oaxaca, Javier López de Puebla y Mario López de Sinaloa, militaron hasta hace poco en el Partido Revolucionario Institucional.

En Baja California, la debacle del Partido Acción Nacional es histórica, pierde de todas, todas. Los cinco municipios, que incluyen la joya de la corona, Tijuana fue para el abanderado del Partido Revolucionario Institucional, Carlos Bustamante Anchondo el que recuperó la importante ciudad fronteriza tras 18 años de gobiernos panistas al imponerse al blanquiazul, Carlos Torres Torres, quien admitió su derrota. También el tricolor recupera Mexicali, Tecate y Ensenada, además de ratificar su triunfo en Playas de Rosarito. En esas condiciones el panista, José Guadalupe Osuna Millán, gobernará con el 80 por ciento de los ciudadanos en contra.

En Chiapas, gracias al buen trabajo del gobernador, Juan José Sabines Guerrero triunfó la coalición que encabeza, se impone en 62 de los 118 ayuntamientos entre ellos los más importantes, Tuxtla Gutiérrez, Tapachula y San Cristóbal.

En conclusión, los tres estados que perdió el PRI se debe en primerísimo lugar a la soberbia de sus gobernadores, de que ahí que sea lamentable la soberbia de los líderes César Nava Vázquez del PAN y de Jesús Ortega Martínez que ya entrados en la presunción, se olvidan que el diseñador de las alianzas antinatura se llama Manuel Camacho Solís y los candidatos ganadores: Gabino Cue Monteagudo de Oaxaca, Rafael Moreno Valle Rosas de Puebla y Mario López Valdez, Malova, de Sinaloa son todos de extracción priísta.

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