COMENTARIO A TIEMPO

A LAS BUROCRACIAS

Por Teodoro Rentería Arróyave

PRIMERA PARTE

Cotillear es un verbo muy castizo que trasladado a nuestro lenguaje común es simplemente chismear; a esa acción común tan insana se refirió el Papa Francisco en su pasado Mensaje de Navidad, al regañar a toda la Curia Romana al expresar que la habladurías “dañan la calidad de las personas, del trabajo y el ambiente”.

No se necesita ser un buen entendedor, como dice el famoso refrán, para comprender que el Jefe de la Iglesia Católica, que en poco tiempo de pontificado se ha ganado el respeto de todo el mundo, y al decir todo el mundo, nos referimos a la humanidad en su conjunto, que su mensaje va dirigido a todas las burocracias, llámense públicas y privadas.

Cuánto daño en verdad han ocasionados a todas las personas, porque todas en general dependemos, en una o en otra forma, del profesionalismo y de las decisiones de nuestros congéneres burocráticos cuando por razones de obtener más poder, según su criterio más primitivo, se dedican de tiempo completo al cotilleo a las habladurías, en una palabra.

Francisco, en su reunión tradicional de felicitación de Navidad, aprovechó la ocasión para recordarles que sus principales características tienen que ser la “profesionalidad y el servicio”. “Os pido –les demandó-, ejercer la objeción de conciencia para que nos opongamos a practicar una ley no escrita de nuestros ambientes, que por desgracia es la de los cotilleos”.

Indiscutible, que tal sorprendente regaño papal, es parte de esa reforma que Francisco ha emprendido a la curia, ayudado por una comisión de ocho cardenales, y que a la vez se prolonga a las burocracias del mundo.

Si bien el papa comenzó su mensaje agradeciendo a todos su “servicio cotidiano: por el celo, la diligencia y la creatividad” y por el “esfuerzo, no siempre fácil, de colaborar en el trabajo, de escucharse y confrontarse, de valorar personalidades y cualidades diferentes en el respeto recíproco”, les explicó a sus colaboradores y para todos aquellos que quieran escucharlo, que sus principales características de los funcionarios tienen que ser “la profesionalidad, que significa competencia, estudio, y actualización”, al advertir que “cuando no hay profesionalidad, lentamente se va resbalando hacia el área de la mediocridad”.

El pontífice argentino, ex arzobispo de Buenos Aires, aprovechó el momento para reconocer y expresar su admiración por los “monseñores que siguen el modelo de los antiguos curiales, personas ejemplares, que trabajan con competencia, con rigor, con abnegación, desempeñando con esmero sus tareas de cada día”, al pedirles que sean estos modelos los que inspiren a quienes trabajan en la curia.

Con esto, también nosotros queremos destacar a los buenos funcionarios, públicos y privados, que si los hay, aunque por desgracia son los menos, que cumplen a cabalidad con la función y tareas a que se obligaron cuando aceptaron sus puestos, desde los más modestos a los más encumbrados. Servir a la sociedad debe ser su signo, meta y objetivo.

Francisco, terminó su Mensaje Navideño al reseñar lo que él llamó las 15 tentaciones “que es necesario combatir”, la próxima entrega nos referiremos a ellas, puesto que como hemos dejado más que comprobado, es un mensaje a todas las burocracias.

Periodista y escritor; Presidente del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE; Secretario de Desarrollo Social de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP; Presidente fundador y vitalicio honorario de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, y miembro del Consejo Consultivo del Club Primera Plana. Agradeceré sus comentarios y críticas en teodoro@libertas.com.mx, teodororenteriaa@gmail.com

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