FAUSTO ZAPATA LOREDO
Por Teodoro Rentería Arróyave
Éramos jóvenes reporteros de la fuente policíaca cuando conocimos a Fausto Zapata Loredo, el potosino aspirante a ingresar a estas filas que hemos calificado como la generación de reporteros investigadores, al grado que algunos casos lográbamos ir adelantados a contrapelo de las pesquisas de los agentes de las corporaciones correspondientes: Servicio Secreto, Servicios Especiales y Policía Judicial del Distrito Federal.
Fausto llegó como ayudante de dos fogueados reporteros, no obstante su juventud: Félix fuentes Medina y Jorge Herrera Valenzuela, ambos del diario “La Prensa”.
Su preparación académica: normalista y abogado, le permitieron abrirse paso en la profesión y así ascendió a las fuentes generales, buena chamba hizo en la fuente agraria, al lograr fincarse ya una carrera en la década de los cincuentas.
En un momento dado ingresó a las salas de prensa, hasta convertirse en jefe de prensa de la Confederación Nacional Campesina, CNC, cuando su líder fue Augusto Gómez Villanueva.
El destape del licenciado, Luis Echeverría Álvarez como precandidato a la Presidencia de la República, según se aseguró en aquel entonces y nunca desmentida, ocurrió de la siguiente manera: don Luis, entonces secretario de Gobernación no era el candidato del presidente saliente, Gustavo Díaz Ordaz, sus alfiles eran el secretario de Hacienda, Antonio Ortiz Mena y de la Presidencia, Emilio Martínez Manatou.
Se dice que Fausto y su equipo convencieron al líder cenecista de madrugar el destape de su jefe y amigo, Luis Echeverría, precisamente en la ceremonia conmemorativa de un aniversario del mártir agrario Emiliano Zapata, en 1969, por los rumbos de la Calzada de Tlalpam.
Los cálculos no fallaron, en pleno acto se hizo el destape de Echeverría y advertidas de antemano todas las delegaciones de la CNC en el país, lo amplificaron de tal manera que resulto irreversible, y conste que no existían las redes sociales; el teléfono y el telégrafo fueron los medios suficientes para instrumentar la acción de la sucesión presidencial.
La CNC, era uno de los tres brazos de fuerza política en que se sustentaba el poder, entonces omnímodo del PRI, Partido Revolucionario Institucional, nadie por tanto dudó de la candidatura de Luis Echeverría, quien desde la poderosa Secretaría de Gobernación movió los hilos que le correspondían.
Díaz Ordaz reaccionó muy tarde, todo estaba consumado, el madruguete triunfo a pesar de hubo tres o cuatro intentos por bajar a don Luis de la candidatura.
El líder cenecista fue nombrado Jefe del Departamento Agrario. Nuestro personaje subsecretario de la Presidencia desde donde diseño la política de comunicación del flamante régimen. Luego vino su vida legislativa y el revés que más le dolió: gobernador por elección de su natal San Luis Potosí, por el “Movimiento Navista”, fue obligado por el presidente, Carlos Salinas de Gortari, el inventor de las “concertaciones” a dimitir.
La vida diplomática de Fausto Zapata Loredo, fue brillante, embajador de Italia y China, cónsul en varias ciudades. Fue objeto de múltiples condecoraciones. Fue director ejecutivo de El Universal y publicó un diario, luego la batalla final contra el cáncer.
Fausto ya emprendió el viaje al éter eterno, siempre lo recordaré como el reportero incipiente con sus ansias irrefrenables de triunfo, con su eterna sonrisa que le hizo ganar incontables amigos. Acompañamos a su hija Dushka, amiga de mis hijos, a todos su demás familiares y seres queridos, en el dolor de la despedida.
Periodista y escritor; Presidente del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE; Secretario de Desarrollo Social de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP; Presidente fundador y vitalicio honorario de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, y miembro del Consejo Consultivo del Club Primera Plana. Agradeceré sus comentarios y críticas en teodoro@libertas.com.mx, teodororenteriaa@gmail.com
