COMENTARIO A TIEMPO

A RECUPERAR NUESTRA DIPLOMACIA

Por Teodoro Rentería Arróyave

Los amables lectores y radioescuchas que han seguido estas entregas, seguramente recordarán las múltiples veces que nos referimos a la dilapidación que hicieron de nuestra limpia y reconocida Política Exterior, los gobiernos de la llamada “docena trágica” emanada del panismo más absurdo y abyecto como el que se exhibe actualmente.

El presidente Enrique Peña Nieto, a pesar del coraje de los azules, ha realizado los cambios de los principales funcionarios públicos responsables de la Política Exterior y en forma muy precisa de nuestros representantes diplomáticos, empezando con el nombramiento del nuevo canciller, el inteligente y bien preparado, José Antonio Meade Kuribreña.

En una estupenda entrevista, que publicó este lunes el diario La Jornada, nuestro flamante embajador permanente en Naciones Unidas, el licenciado Jorge Montaño y Martínez, por cierto diplomático de carrera, nos da la razón a esas llamadas de atención o críticas, como se le quieren llamar, que durante muchos ayeres hemos publicado o difundido.

Es tal el desastre diplomático provocado, obvio, por la estulticia y el desconocimiento, que bien dice el embajador extraordinario plenipotenciario Montaño y Martínez, que las candidaturas mexicanas a dirigir los organismos internacionales se han perdido en forma por demás vergonzosa.

En los sexenios panistas, afirmó el reconocido diplomático, la política exterior de México entró en una crisis de identidad. Se asumió como miembro de país desarrollado, sin serlo, y dejó de voltear hacia las naciones en desarrollo. Eso explica, entre otras cosas, por qué en el tema de las candidaturas para presidir organismos internacionales nos ha ido tan mal.

Copio casi textual la afirmación del embajador permanente de México ante la Organización de las Naciones Unidas, ONU: En 12 años de gobiernos panistas tuvimos una Política Exterior sin rumbo, sin columna vertebral. Hubo destellos, como la COP-16 y el G-20, que realmente se trabajaron con un gran profesionalismo, sin embargo no hubo una política continuada. Ni en lo bilateral ni en lo multilateral.

En la misma charla, asegura, que los retos que enfrenta México en un momento de definiciones para el mundo deben de ser atendidos sin dilación, no sin lamentar que una mala conducción en el ámbito internacional haya desviado al país de su esencia.

En efecto, lo dice claramente Montaño, en el 2000, vino todo este periodo de experimentación del primer gobierno distinto del PRI. Creo que se desperdiciaron oportunidades muy grandes, porque el mundo saludó con entusiasmo ese cambio, y sin embargo nos enredamos en pequeñas cosas, no hubo buenos resultados: la presidencia de México en el Consejo de Seguridad en 2002-2003 fue desastrosa. Hubo una falta de oficio en muchos de los actores que la estuvieron operando, fue un desastre.

Y la crítica más dura, basada en las realidades y en los resultados, corresponde a su análisis del segundo periodo del PAN, todo fue narcotizado, esta lucha absurda contra el crimen organizado fue lo único que nos dejó, afirmó enfático.

Defensor de la participación activa de México en el Consejo de Seguridad de la ONU, reconoció la generosidad de Vicente Fox para trabajar porque México ocupara la presidencia de dicho organismo en la administración que lo sucedió, pero condenó que Felipe Calderón no hubiese tenido el mismo gesto hacia el gobierno de Enrique Peña. Por eso fuimos a dar hasta el 2020. Aunque no quitó el dedo del renglón, puede ser que algún país nos haga un cambalache y ocupemos la Presidencia del Consejo antes.

Nos interesa destacar la precisión crítica de Jorge Montaño en cuando a la marginación con los nuestros, tras la crisis de identidad de la Política Exterior mexicana en los sexenios panistas que trabajaron, en forma por demás absurda, en que tuviéramos acceso al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, APEC, o a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, para colocarnos en la membrecía de los más desarrollados sin serlo, nos cerraron -porque así es la política internacional- espacios como el del grupo de naciones en desarrollo G-7. Esos países nos sienten lejos y es el espacio que el presidente Enrique Peña quiere recuperar. Que así sea, recuperemos la limpia y reconocida Política Exterior mexicana.

Periodista y escritor. Secretario de Desarrollo Social de FELAP y Presidente fundador y vitalicio honorario de FAPERMEX. Agradeceré Sus comentarios y críticas en teodoro@libertas.com.mx, teodororenteriaa@gmail.com y felapvicemex@hotmail.com

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