COMENTARIO A TIEMPO

EL NO DE SIEMPRE

Por Teodoro Rentería Arróyave

La oposición cuando decide, de acuerdo a ese vocablo, oponerse a todo y decir siempre, no, se pierde el sentido del sistema partidista y desde luego se lesiona a la democracia.

Meterse en la camisa de fuerza del sentido literal de las palabras, conduce a marginarse de las grandes decisiones nacionales e inclusive, porque no decirlo, internacionales.

Producto de las discusiones y las negociaciones, son los pactos que se han logrado, no solo para mejorar la vida interna de los países, sino también entre naciones, para asegurar la paz o para favorecer la interdependencia comercial y cultural.

Hoy nos encontramos con dos negativas de la oposición, que si no fuera por el daño que le causan al pueblo de México, resultarían hasta risibles por la simple necedad del no; les importa poco que con sus actitudes lesionen los esfuerzos que se están haciendo en México para mejorar el sistema de justicia y enfrentar con éxito la violencia que agobia a todos.

Fracasado el sistema de testigos protegidos que impuso el no menos fracasado régimen de Felipe Calderón Hinojosa, no es aceptable que el líder de la fracción parlamentaria del Partido Acción Nacional, PAN, en el
Senado Ernesto Cordero Arroyo, se niegue a mejorar el mecanismo y en cambio, defienda lo hecho en el pasado, al asegurar que “según recuerda”, el programa mencionado logró la detención de 37 criminales, sin tomar en cuenta a la gran cantidad de inocentes que se les metió a la cárcel y se les arrebató parte de su vida que nunca volverán a recuperar.

El otro no, proviene también de legisladores opositores, el panista Roberto Gil Zuarth, a la sazón presidente de la Comisión de Justicia del Senado de la República y del secretario de la misma, el perredista Manuel Camacho Solís, quienes se niegan, incluso, a discutir la posibilidad de un Código Penal único para todo el país.

Para estos legisladores del no permanente, les importa un bledo el exhorto del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Juan Silva Meza, en el sentido de crear ese instrumento en beneficio de la justicia.

Silva Meza, urgió al Legislativo la creación, no solo de un Código Penal único, sino además un Código Procesal Penal único, al argumentar que el hecho de que existan 78 legislaciones en la materia en el país, el sistema jurídico mexicano presenta inconsistencias al aplicar normas opuestas.

Ejemplificó, al explicar, que en algunas entidades un delito es considerado grave y en otras no, lo que conlleva a la procedencia o no de beneficios, como es el otorgamiento de la libertad condicional o la imposición de la prisión preventiva.

El exhorto del titular del poder Judicial, lo resume de la siguiente manera: la emisión de un Código Procesal único es urgente para garantizar el debido proceso, la atención a los derechos humanos y el acceso a la justicia en México.

El no de siempre, es basura, porque la negativa surge únicamente porque la procedencia de la idea no procede de las filas de la oposición. Esperemos que la cordura prevalezca y por ende, que siga fructificando, también por el bien del país y de los mexicanos, el Pacto por México.

Periodista y escritor. Secretario de Desarrollo Social de FELAP y Presidente fundador y vitalicio honorario de FAPERMEX. Agradeceré Sus comentarios y críticas en teodoro@libertas.com.mx, teodororenteriaa@gmail.com y felapvicemex@hotmail.com

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