SÁTRAPA.
Por Teodoro Rentería Arróyave
Al fin, al parecer, aceptó la familia del gran poeta de América, Pablo Neruda que sus restos sean exhumados para los análisis correspondientes y así saber plenamente y de una vez por todas, sí fue víctima de un asesinato más del sátrapa, Augusto Pinochet y de sus esbirros.
Los médicos forensesserán los encargados de comprobar si Nerudafue asesinado, si la solicitud del Partido Comunista de Chile, presentada ante la justicia del país andino es admitida para que sus restos que se encuentran sepultados en su casa-museo de Isla Negra, una localidad cercana a Santiago, sean exhumados con ese propósito.
Afortunadamente la actitud siempre valiente de nuestro entonces embajador en Santiago de Chile, GonzaloMartínez Corbalá, quien siempre ha sostenido sus dudas sobre las causas reales de la muerte delPremio Nobel de literatura, abrieron la compuerta para que se inicien las investigaciones que nos llevaran a una respuesta definitiva sobre la polémica muerte de Pablo Neruda.
Fallecimiento que ocurrió repentinamente en la clínica santiaguina de Santa María el 23 de septiembre de 1973, oficialmente debido a un avanzado cáncer de próstata, exacto,12 días después del golpe de Estado que derrocó a su amigo, el presidente Salvador Allende.
La información respectiva fue proporcionada por el abogado Eduardo Contreras quien precisó, en declaraciones a una radiodifusora local, que el escrito de demanda de exhumación se presentó este lunes, ante el ministro en visita -juez especial-, Mario Carroza. En mayo, aclaró, se abrió una investigación ante las dudas sobre el deceso del poeta, Premio Nobel de Literatura 1971.
Es de tomarse en cuenta en primer lugar, la declaración del chofer de Neruda, Manuel Araya,quienafirmódesde un principio que su jefe había ingresado aun hospital por un problema simple de próstata y que él mismo poco antes de morir le informó que un sujeto vestido de médico le había puesto unainyección en el estómago la que al parecer conteníauna sustancia venenosa.
Araya ha sostenido que el poeta fue envenenado mediante la siguiente textual declaración: “Después del 11 de septiembre, el poeta iba a exiliarse a México junto a su esposa Matilde. El plan era derrocar al tirano -Augusto Pinochet-, desde el extranjero en menos de tres meses. Le iba a pedir ayuda al mundo para echar a Pinochet. Pero antes de que tomara el avión, aprovechando que estaba ingresado en una clínica, le pusieron una inyección letal en el estómago”, declaración que en la víspera publicó el diario español El País en su edición online.
Por su parte,Martínez Corbala sostiene queél estuvo en el hospital y que el poeta invidente caminaba perfectamente dentro de su habitación del hospital sin que se pudiera presumir que estaba ante una inminencia de muerte.El diplomático mexicano sostiene que Neruda “podía conversar tranquilamente” y caminaba sin problemas por la habitación de la clínica Santa María mientras preparaba su salida al exilio en el país azteca.
Elmóvil del probable crimen, coinciden MartínezCorbaláy el chofer Araya, fue la intención de Pablo Neruda de encabezar desde México una campaña contra el traidor mílite, autor golpe que acabó con la vida de su amigo, el presidente Salvador Allende.
De comprobarse todo lo anterior, con la autopsia a los restos del eximio poeta,estaremos ante otro horrendo crimen del sátrapaPinochet y sus corifeos.
Periodista y escritor. Vicepresidente de FELAP y Presidente fundador y vitalicio de FAPERMEX. Agradeceré Sus comentarios y críticas en teodoro@libertas.com.mx,teodororenteriaa@gmail.comy felapvicemex@hotmail.com
