¡Ah! que satisfactorio ver después de 5 años de no haber, el desfile conmemorativo de la Revolución Mexicana, gesta de un pueblo cansado de la miseria, la explotación y antidemocracia, que por más de tres décadas bajo la bota militar del dictador Porfirio Díaz, incluso a pesar de los avances registrados en el país en materia “económica”, el avance relativo experimentado durante su mandato fue posible gracias a la concentración de grandes extensiones de tierras agrícolas a manos de los hacendaos, cuyos latifundios llegaban desde el casco de la hacienda ¡hasta dónde les diera la vista en dirección a los cuatro puntos cardinales! Así la masa campesina empobrecida y carente de toda protección laboral y jurídica, era explotada salvajemente por un puñado de burgueses (constante de la historia nacional) siendo tratados como esclavos y en dónde generaciones completas de campesinos, sus hijos y los hijos de sus hijos, estaban condenados a servirle “al amo”.
Así el mismísimo Porfirio aceptó en la entrevista concedida a un periodista canadiense asentado en EEUU conocida como “Díaz-Creelman” y famoso por ella desde entonces, le confesara palabras más palabras menos; “ que el pueblo necesitaba se le conduciera con rigor incluso con crueldad y que la sangre de los malos se justificaba para salvar la sangre de los buenos”. Acoto que no recurriré a “google” para hacer la cita exacta por lo que confiara en mi memoria, un poco afectada por famoso alemán cuyo nombre no recuerdo (je). Insisto, la paz “chicha” que se vivía durante el porfiriato no era porque las clases sociales populares o los obreros ni que decir los millones de hombres y mujeres del campo, vivían muy felices sino porque era tal el grado de represión del ejército y las propias fuerzas civiles al servicio de particulares, que ante cualquier asomo de protesta o de sublevación ante las injusticias que vivían, inmediatamente eran reprimidas y por ello la famosa frase que hoy repiten (no textual) los conservadores ante los brotes de violencia o actos de inconformidad social; “¡mátalos en caliente!”.
Pero no es mi intención hacer un relato mocho de la lucha revolucionaria de 1910; como tampoco la crónica del desfile conmemorativo del 109 aniversario que por cierto, fue una representación bastante didáctica tanto visual como narrativamente que sirvió para recordar a nuestros próceres que la encabezaron, pero que también nos permitió observar reacciones críticas y de rechazo que por muchas que fueran, siguen siendo gritos en el desierto de sus conciencias. Es decir, se saben menos y moralmente derrotados. Por cierto y una vez más lo advierto; si no quieren ver visiones pues, que no salgan de noche. Y lo digo con respeto a quienes y algunos con estúpida insistencia, me recomiendan, por ejemplo, que deje de defender lo indefendible o que quieran desacreditar mis comentarios simple y sencillamente porque se sienten damnificados por las políticas del nuevo gobierno. Y digo sin argumentos, porque insisten que Andrés Manuel es igual de corrupto que los presidentes anteriores, cuestión que no podrían sostener sin saberse embusteros. Es más puedo entender crean que dar dinero a los adultos mayores entre otros apoyos a la población es como tirarlo al caño del drenaje porque no es productivo. Sin embargo y conozco algunos incluso de esos que me critican, son y lo sé de cierto, que cada bimestre están frotándose las manos por recibir su “apoyo”. Y está bien ¡¡qué chingaos!! Al final han de pensar que ese dinero les pertenece porque ya trabajó. Insisto está requetebién y esa, precisamente, la premisa presidencial.
Pero decía que como siempre, no faltaron los “chistosos y filósofos” de Face que compartían “memes” algunos realmente ingeniosos contra del festejo; pero otros y ahí están y los pueden consultar, realmente fuera de lugar cuando no irrespetuosos con lo que demuestran, a más de superlativa estulticia como supina ignorancia, de lo que son capaces y lo que realmente representan. Así muchos chistositos de redes incluso que creen gozar de prestigio entre sus lectores por sus “likes y compartidos”, no alcanzan a visualizar que ante millones de mexicanos que por cierto no los leen ni ven, pasarán a la historia como quienes sirvieron a los intereses de una clase corrupta. La historia así ¡sí esa misma a la que ahora menosprecian y hasta se mofan!, pondrá a todos del lado que merecen o merecemos; del lado de los que buscaron en el extranjero a un emperador o del que lucharon por restablecer la república; del de un dictador que en busca de “progreso y la paz” impuso, a sangre y fuego, privilegiar el “crecimiento económico” por sobre el “bienestar social” o del lado de los que respetan la democracia y la justicia social. Del lado de esa prensa “Fifí” que festinó el golpe de estado orquestado por traidor de Victoriano Huerta y que asesinara al presidente contra del presidente Madero y al vicepresidente Pino Suárez y que parecieran hoy, promueven operen las fuerzas armadas contra del actual gobierno. Pero saben qué, lamento desilusionarlos y decirles que las fuerzas armadas del país a cada oportunidad como la fue este 109 aniversario de la revolución, le refrendan al presidente y al pueblo de México su lealtad.
Así entonces se quedarán con las ansias contenidas y seguirán, como hasta hoy, lamiéndose las heridas. Entiendan pues; que pasamos de un estallido social revolucionario como bien la llamaría Adolfo Gilly en su obra “La revolución interrumpida”, que sufrió una tergiversación que pasó de revolución a “robolución”. Y es que hasta ahora 109 años después este 20 noviembre que con la Cuarta Transformación, nuevamente se revive por decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador, un estudioso y amante de la historia de México, y con ello sentir con orgullo renovado el festejo real y verdadero de la “Revolución Mexicana”. Así que hace mucho tiempo no experimentaba ese sentimiento de pertenencia y orgullo compartido con quien, desde el balcón de Palacio Nacional, me hizo revivir Andrés Manuel López Obrador. Y que a diferencia del pasado justo advertirlo, con el régimen neoliberal, más se sentía como una burla al pueblo de México aplaudirle a los contingentes que ante sus ojos desfilaban. Así pues pasamos de; Robolución a Revolución. ¡Me queda claro!
