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Alfonso Carbonell Chávez

Ciclo perverso (que no ciclo escolar)

Me atreveré a tocar y en verdad espero sea la última vez, el tema del magisterio. Creo que este histórico y por ello mismo gastado conflicto entre el magisterio y los gobiernos en turno, la resultante ha sido negativo pero no para los gobernantes ni el magisterio sino para la sociedad en general y de ella, marcadamente, los niños de este país. Es explicable, hasta cierto punto, el hartazgo de la sociedad que por decenios ha visto cómo la riqueza de este país se concentra cada vez en menos manos mientras tanto el número de mexicanos en la pobreza va en acelerado crecimiento. Siempre de los siempres creo desde que Dios es Dios, nuestro país ha sido plagado por malos, insensibles y corruptos gobernantes pese a que podríamos extraer, con pinzas, al menos un puñado que escaparían y no limpiamente, del juicio de la historia. Solo baste hacer un rápido recorrido desde mediados del siglo XX hasta nuestros días los que han sido, para atenernos a las consecuencias que, su ingrato –de menos- desempeño, nos ha llevado lenta, pero de manera segura, a convertirnos como sociedad y país en los que ahora somos. Usted juzgue. Hemos llegado así, incluso, a ser escarnio del mundo. Es decir, en un Estado Nacional en los que sus gobiernos son impuestos por los intereses externos y los capitales locales aliados que solo buscan su enriquecimiento, nos tienen sumidos en la pobreza y la imposición antidemocrática. Pese al IFE hoy INE y a las mayorías. Así, los herederos de la Revolución asociados en nomenclaturas partidistas, no han vacilado en poner en manos de esos mismos intereses ¡bastardos!, el presente y futuro del país incluso, a costa misma del desarrollo y la paz sociales. Nuestro país marcado por el fierro del PRI por más de 70 años desde el vende patrias de Miguel Alemán, hasta llegar al pusilánime de Ernesto Zedillo y de su retorno con el inefable de Enrique Peña, no sin antes claro un paréntesis de más de lo mismo de gobiernos panistas con Vicente Fox y Felipe Calderón, hoy insisto, retornados al poder nos vuelven a marcar con el fierro candente de miles de desapariciones y muertes, incluso, de periodistas y estudiantes y todo ello envueltos en una escala de represión y aplicación selectiva de la justicia, como hoy, contra del movimiento magisterial en franca rebeldía en contra de la Reforma Educativa. Insisto, éstos y otros eventos hacen del hartazgo social su mayor combustible. Pero regreso a mi entuerto; ¡sí justifica el recurso… pero no el método! Es decir: El recurso del método*.

Regresando al entuerto, el ciclo perverso, no me queda más que aducir, como argumento adicional a lo en otras ocasiones expuesto, sobre de que a ambas partes en conflicto es decir gobierno y magisterio ¡les asiste razón! Y claro pues cada parte como en un juego de ajedrez, mueven sus piezas en cálculo de la siguiente de su oponente; el gobierno con alfiles retóricos y caballos uniformados avanza con cautela y logra anular a piezas principales con sus torres carcelarias; en tanto el magisterio cubriendo a sus reyes, mandan por delante sus peones. Siempre sus peones, no saben otra jugada. Así ambos mueven sus piezas y la reina, en sentido metafórico aclaro que es la secretaría de gobernación, avanza y pone en jaque al rey de la CNTE anunciando -y conste que el movimiento anterior del gobierno fue aceptar sentarse a dialogar- que de la reforma educativa ¡ni un movimiento hacia atrás!, incluso habiendo ya comprometido a su caballo de la SEP. Y bueno como este juego ya hace tiempo que no lo practico aunque la vida misma lo sea, pues ahí la dejo. Y ahí los tienen como la burrita “aquimichú”, sí esa que dice la canción daba unos pasos pa’ delante y otros pasos para atrás. Y dentro de este círculo perverso, a la sociedad toda la están llevando al estallamiento total. Economías empobrecidas como las de Oaxaca, Guerrero y Chiapas, con el recrudecimiento de hostilidades de unos y otros y apunto primero a los maestros; con bloqueos carreteros, plantones en diversas ciudades, marchas y actos vandálicos por sí mismos o infiltrados o como les quieran llamar, están dañando duramente a miles, qué digo miles a ¡cientos de miles de familias de estas entidades y otras por supuesto!, mismas que no pueden llevar a cabo sus trabajos ya sea en comercios, hoteles y en general prestadores de servicios lo que ya ha causado no solo perdidas millonarias sino miles de despidos. Y eso ya no puede seguir así. En tanto la cuota aportada por el gobierno, es su permanente actuación sesgada sin importarle lo que un muy importante sector del magisterio que suman decenas de miles, les estén diciendo que la reforma educativa así mal llamada, en sus leyes secundarias están atentando flagrantemente contra de sus derechos laborales y conquistas sindicales al imponerles modelos de medición que no corresponden a sus realidades específicas de su región e infraestructura. Entre otras negaciones. Así ante las movilizaciones magisteriales de las cuáles ya enlisté su accionar como de sus graves consecuencias, el gobierno solo ha tenido una respuesta; la represión, encarcelamiento e incluso ya, la muerte en una de las tantas confrontaciones como fue en Nochixtlán, Oaxaca.

Ya de salida

Cierro el círculo: creo que ¡más ya no se puede ni insistir! A los dos bandos en algo les cabe razón; el gobierno que era necesario arrebatarle al SNTE como ahora y más marcadamente a la CNTE, el control administrativo de la educación. En tanto al magisterio de la propia CNTE, de que bajo la reforma educativa, subyace un interés estrictamente laboral que quiere arrancarles a los maestros gran parte de sus conquistas laborales o como incluso lo denuncian, hasta privatizarla. Y pueque tengan razón. Al tiempo. Porque en el sector de salud pública, ya se están dando los primeros indicios. Así entonces volvemos al punto de partida de este: “Círculo perverso”…// ¡Me queda claro! Salu2 y buen inicio de semana.
*El recurso del método es una novela del escritor cubano Alejo Carpentier. Publicada en 1974, se adscribe al subgénero de la literatura hispanoamericana conocido como novela del dictador, junto con Yo el Supremo de Augusto Roa Bastos, publicada ese mismo año, y El otoño del patriarca de Gabriel García Márquez, publicada en 1975 (Fuente: Wikipedia)

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