Alfonso Carbonell Chávez
Ser o no ser… he ahí el dilema
Ciertamente y en efecto, la disyuntiva “shakesperiana” nos conduce a una serie de interrogantes las qué, algunas quizá y considero determinantes, corran más por el riel de la definición puntual de los propios ciudadanos aunque claro está, dependerán -las más- de la voluntad política de los gobernantes y sus gobiernos constitucionalmente constituidos y he ahí, coincidirán, el primer gran dilema. Por ello es definitoria la participación ciudadana porque si de nuestras autoridades de los tres niveles y los tres órdenes de gobierno fuera; los Atotzinapan, los Tlatlayas, las casas blancas y los pisos en Nueva York que adquieren funcionarios y ex funcionarios mexicanos, no serían más que una invención mediática que trata de derrocar (a periodicazos) la construcción de nuestra incipiente democracia. ¡Ojalá y lo que hoy nos pasa como nación y país se tratara, así como lo percibe la clase en el poder, de meros intentos mediáticos especulativos que aumentan la realidad de los acontecimientos! Insisto ojalá fuera solo eso. Percepción.
No basta tampoco el reconocimiento, per sé, de que en el país ciertamente existen desigualdades, injusticias y un bonche de pendientes que hacen a la sociedad nacional una de las más desiguales del mundo. No, no basta. Es increíble que se admita incluso se aplaude, que el gobierno reconozca la existencia de millones de mexicanas y mexicanos en condición de pobreza que alcanzan casi los sesenta millones en un país de 120 millones de seres humanos, es decir, la mitad más uno. En esto también la pobreza democrática se valida, con un pobre más… de la mitad. Por ello mismo esta perorata que escribo (sí Rene Delios solo tú y García Márquez escriben… escribían je) corrijo, redacto, no puedo dejar de evidenciar los contraluces que, gobierno y sociedad, traslucen con su luz intensa y prolongados espacios de sombras. ¡Chingar! Y como diría la niña del comercial de la margarina (margarina no mariguana je); “y esto es toooodos los días”. ¡Me queda claro!
Ser o no ser… (II)
No se trata o al menos no es mi intención primigenia, señalar hechos o sucesos que bien nos darían horas, semanas, meses quizás años, de regodeos en nuestras miserias. ¡No! Se trata sí o al menos es el “quid” del asunto, nos empecemos a preguntar ante un proceso electoral en ciernes sí, al menos conscientemente, estamos dispuestos a seguir, con nuestro voto, abonando a este estadio de cosas públicas. Principalmente. Que no sea, como siempre ha sido y en el “pecado hemos llevado la penitencia”, que por hambre y no solo me refiero a la física o biológica sino al hambre de bienestar, justicia, transparencia y honestidad, no tengamos otra que seguir al que nos “ensueña” con su cantico de más progreso y mayor bienestar cuando, está visto y ahí si generalizo (y de todos los colores y sabores), una vez cumpliendo su objetivo de poder le voltean la cara a sus votantes. (¡Ídem a la de la margarina!)Que se entienda pues, no se trata de abonar al encono ni a la desilusión (no disolución) sino al planteamiento llano y directo de las cosas, aclaro. Se trata o trato sí, de abonar a la idea de que de una vez por todas;¡yo, tú, él… nosotros!, pronombres con nombres, abonemos a la construcción de una sociedad más justa, transparente e igualitaria. Va con manzanas ¡que todos votemos! Es menester.
Que no nos sigan pasando estas cosas (ni la rata por las narices) decía ya, como las de los normalistas desaparecidos de la rural de Ayotzinapa o los muertos de Tlatlaya. ¡Ni más parejas imperiales como los Abarca en Iguala! Ni tampoco verdades ocultas de corrupción que el tiempo trata de sepultar y que finalmente son puestas a contraluz por medios de comunicación, incluso extranjeros, que hablan de rapiña y podredumbre personal sí, pero igualmente institucional. Qué decir de los Aguirre en Guerrero, de los Murat en Oaxaca; o losGranierde Tabasco o de cualquier alcalde en el más recóndito municipio o de las más esplendorosas y pujantes ciudades del país. Este país, hay que decirlo así ¡fuerte para que se escuche lejos: ¡Ya no aguanta uno más!
Ser o no ser… (III)
(*)Ser o no ser, porque he aquí la cuestión. ¿Qué es más digno para el espíritu?, sufrir los golpes y dardos de la insultante fortuna o tomar armas contra océanos de calamidades y, haciéndoles frente, ¿Quizás acabar con ellas? Morir…, dormir; no más. ¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y a los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne! ¡He aquí un término devotamente apetecible! ¡Morir… dormir, y tal vez soñar! ¡Si, ahí está el obstáculo! Pues es forzoso que nos detenga el considerar qué sueños pueden sobrevivir en ese sueño de la muerte, cuando nos hayamos liberado del torbellino de la vida.
¡Esta es la reflexión que da tan larga vida al infortunio! Pues ¿Quién soportaría: los ultrajes y desdenes del mundo?, los agravios del opresor, las afrentas del soberbio, los tormentos del amor desairado, la tardanza de la ley, las insolencias del poder y los desdenes que el paciente mérito recibe del hombre indigno, cuando uno mismo puede procurar su reposo con un simple estilete.
¿Quién querría llevar tales cargas?, Gemir y sudar bajo el peso de una vida afanosa, Sino fuera por: Temor a ello tras la muerte, la ignorada región de cuyos confines casi ningún viajero retorna.
Temor que desconcierta nuestra voluntad y nos hace soportar los males que nos afligen antes de lanzarnos a otros que desconocemos. Así la inconsciencia nos vuelve cobardes a todos y así los primitivos matices de la resolución se desmayan en el pálido tinte del pensamiento, y así empresas de gran importancia, por estas consideraciones, tuercen su curso y pierden el nombre y la acción. (Fuente: Wikipedia)
Ya de salida
(*) “Ser o no ser” es la primera línea de un soliloquio de la obra de William Shakespeare Hamlet (escrita alrededor de 1600), en el acto tercero, escena primera. Es una de las citas más famosas de la literatura universal y la más conocida de esta obra en particular…// Me queda claro. Salu2
