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Alfonso Carbonell

Reflexión o quimera

Déjenme compartir esta reflexión, o quizás, solo una manera distinta de mirar las cosas. ¡Qué cosas! Caminaba por el centro de la ciudad capital Tuxtla, ah y no es que no lo haya hecho mil veces antes pero, lo que me sorprende a más de tubos por aquí, hoyAñadir un evento para hoyos por allá y agua que corre por delgadas mangueras que, se supone, acarrean el vital líquido. Lo que realmente me sorprende decía, es la cargada y desmedido ataque que por ello, los trabajos de “Viva el Centro”, le prodigan un día sí y otro también al ex alcalde Seth Yassir Vázquez Hernández. No lo justifico, pero de ahí a hacer escarnio de su persona. Un exceso.

Es más, quienes apenas meses atrás periodistas (de diferentes calibres y géneros) le prodigaban adjetivos al joven Yassir sobre, haber recuerdo; un joven con futuro, el delfín del número uno. Bueno hasta candidateado como aspirante a la gubernatura y luego al senado. Pues bien hoyAñadir un evento para hoy, no les merece ni la más última de sus consideraciones. Muerto el rey ¡viva el rey! Se pasan.

Pero no es el quid de esta reflexión que no aspira ¡no ni nunca!, a ser genuflexión. (Te hablo a ti no te “hagás”). Es sí, reconocer desde este espacio modesto pero al fin mi espacio, sobre el caso Tuxtla en donde en la cuenta de votos, Samuel Toledo Córdova con 21 mil votos más, se impuso sobre Carlos Morales Vázquez. Cierto es que el síndrome “peje”, es decir perder y no reconocer, le ha sido fácil a Morales sentarse, cómodamente, en la rueca de la impugnación de resultados de la elección presidencial; él local y el otro federal. ¡Qué desproporción! Samuel Toledo Córdova Toledo así, ha empezado a construir un mito; el de ganar ganando. Le cabe razón a Morales y para eso están las instancias jurisdiccionales, imponer y estas a atender cualquier reclamo. Valorarlo, enjuiciarlo y emitir su fallo. El veredicto… lo esperamos todos. Pero mientras eso sucede, tal y como ocurre en el caso federal, la autoridad municipal vigente en la persona de Felipe de Jesús Granda, deberá hacer lo propio, como ciertamente, lo hace el gobernador Sabines con Velasco. Me queda claro.

Si de algo vale

Opinión personal: Reconozco al señor Morales Vázquez Carlos, como un entusiasta de la política y la cuestión social. Lo que me lleva a reiterarle con sobrado optimismo, que mucho aportaría a Tuxtla y Chiapas, si decidiera serenarse. Puede él convertirse, al igual que el señor López, en elementos principales para la conducción certera de la capital chiapaneca y el otro, del país. No es cosa fácil… lo sé. Lo saben.

A modo de anécdota (real y “verífica” decía mi padre)

Recupero una anécdota contada por mi señor padre que bien o no, podría ilustrar esta vorágine de reyertas políticas en las que hoyAñadir un evento para hoy el país está envuelto. Es decir, la corrupción de los que muchos se valen en señalar para sindicar a los contrarios y que no tienen patente. O como dijo el señor; ¡quién esté libre de culpas que lance la primera piedra! (¡Gulp!

Mercado de Villahermosa (albores de los años 30)

Los policías de la comandancia destacada en Atasta de Serra Tabasco, dan cuenta de un joven pilluelo (13 ó 14 años) que robó unas mandarinas de un puesto. Paso seguido, dan la llamada de alerta y en cuestión de un “tris” dan con el pequeño delincuente. Paso seguido, lo llevan ante el señor autoridad el delegado político de la demarcación. Personaje en esa época. Señor, le informan los “polecías” que aprendieron al jovencito delincuente; El parte, les reclama la autoridad; pues nada mi delegado, que agarramos aquí al chamaco robándose mercancía en un puesto en el mercado. ¡Mmmmm! Dijo rascándose la barbilla el delegado político.

Haber muchacho ¿Por qué hiciste eso? El rapasín quedó mudo. En eso uno de los guardianes del orden le dijo al delegado; mi delegado, es el nieto de doña Eda (mi abuela, je). Váyanla a traer, impuso el señor autoridad. Minutos después, llegó doña Eda a la comandancia. Conocida como era le dijo el delegado; ¡señora Eda aquí su hijo que andaba robando en el mercado mandarinas! La señora Eda contrariada y de sumo molesta, con “cincho en mano” (cinturón) recriminó al pequeño delincuente roba mandarinas (dos):

Ya de salida (moraleja)

A ver ¡jijoelachingada!, ya dándole los primeros cinchazos; por qué robás… que acaso sos el delegado municipal o el presidente municipal… ya ofuscada y contrariada la abuela remata; ¡que jodidos sos (le he puesto el vos de acá), gobernador del estado o presidente de la república. En esos precisos momentos el delegado la interpeló súbitamente y le dijo; ¡no es para tanto doña Eda!… llévese a su hijo. (Me quedó claro)

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