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Alfonso Carbonell

En verdad… ¡es un Nuevo Amanecer!

Muchas lunas han pasado ya. De cuando un joven visionario siendo presidente municipal, asumió el riego de destinar recursos a los ahora sí llamados de “la tercera edad”. En sus propósitos más nobles estaba el reconocimiento a nuestros mayores por el simple hecho de merecer, de la propia sociedad, algo de lo que ellas y ellos nuestros querido abuelos, habrían aportado para el engrandecimiento, en primera instancia, de nuestra capital Tuxtla Gutiérrez. Muchos de éstos y éstas, en condiciones la verdad, de miseria, abandono y marginación. O de menos sin la atención mínima en materia de salud y bienestar.

Muchas fueron las voces que se adelantaron a criticar incluso, a señalar su política como populista. Se equivocaron. La dignidad de los abuelos va más allá de cualquier emolumento, son sabios y saben reconocer. Déjenme les cuente de mi abuela Josefa (Doña Pepa de cariño) quien en realidad era mi bisabuela habida cuenta que mi abuela Consuelo madre de mi madre María Teresa, había muerto siendo mi madre muy pequeña. Once añitos y hoyAñadir un evento para hoy en el campo santo. (Quiero llorar pero tengo que acabar mi perorata). Ella (Josefa) trabajó desde muy joven en la COVE (lugar en donde hacían los uniformes de los soldados). Contaba según apenas recuerdo, que en plena época de la Revolución llegaron los “Carrancistas#, a quienes la población y en especial las mujeres, les tenían miedo y pavor ya que eran (sino todos pero al fin de la leva) especialmente abusadores. En Chiapas, según consignan autores como Antonio García de León y otros, supieron de estos mismos excesos.

Mi abuela concluyó finalmente sus servicios en la empresa gubernamental que elaboraba uniformes para el ejército. Recibió una paga (como decimo acá) por los años laborados. Gracias a ello, sus nietas, hijas de su hija Consuelo (María Enriqueta, María Luisa y María Teresa) pudieron salir adelante. Mi abuelo Don Jesús Chávez Serriteño (michoacano) sin abandonarlas del todo, encontrase a otra mujer oaxaqueña (por cierto ¡qué rico mole hacía!) y nos dio a mi tíos y tías Pis, Arturo, Graciela y Pepe. Tengo años que no los veo. Peor aún, no sé de ellos.

Pero el quid del asunto es, que en ese entonces como ahora casi después de cincuenta años, la condición para millones de mexicanos y mexicanas posrevolucionarias (me queda claro que todas y todos son), han tardado para que el gobierno los voltee a ver tal y como son. Lo que representan; la historia viva de nuestros triunfos… y quizá también… de nuestros fracasos. Pero quedarse en el análisis frío de las finanzas para asumir una postura política por la dignificación de este grupo poblacional que, lo digo con respeto y consideración a estos mismos, ni lo pedían ni lo contemplaban como posibilidad en sus acortados escenarios, tampoco fue pretexto para que, como lo hizo el joven Sabines ya gobernador, implantara el esquema a nivel estatal sin importar las mordaces críticas iniciales mismas que hoyAñadir un evento para hoy, a seis años distancia, sin regateos le dan la razón.

Los hechos venidos de la palabra

Déjenme pues así, compartir algunos pasajes y cifras de lo que este programa ha representado para poco más de 200 mil abuelitos y abuelitas chiapanecos, que en voz del propio mandatario estatal ha vertido sobre este programa “Amanecer”. Programa que al tiempo de dignificar a este sector tan vulnerable de población, de alguna manera u otra, nos dignifica a todos. Aquí la referencia:

En 66 meses el gobierno de Chiapas que encabeza Juan Sabines Guerrero ha invertido más de 7 mil millones de pesos en el programa “Amanecer”, que otorga una pensión económica mensual a los adultos mayores a partir de los 64 años.
”Es un homenaje a quién ha construido a Chiapas en éstos años”, refirió el gobernador de Chiapas, Juan Sabines Guerrero, al encabezar la entrega número 66 de “Amanecer”.

El mandatario estatal habló ante cientos de adultos mayores, hombres y mujeres que se dieron cita en el parque central de Tuxtla Gutiérrez: “les agradezco la confianza y el cariño; con este programa (Amanecer) nos conocemos, convivimos, podemos estar pendientes de ustedes”
Recordó que “Amanecer” no es sólo para las personas de zonas urbanas sino que “se les da pensión a la gente del campo, todas y todos los adultos mayores de 64 años reciben esta pensión económica”. Por su parte los adultos mayores expresaron de forma espontánea su alegría por este programa ya que, dijeron, “nunca antes otro gobierno aquí en Chiapas se había preocupado, y dado en los hechos este beneficio”.

Juan Sabines también acotó que el programa Amanecer que mes con mes ofrece justicia social para 240 mil personas mayores de 64 años es garantía de circulante de efectivo en Chiapas.
“Así que ustedes también son motores de las economías de las ciudades, porque al gastarlo también benefician al comerciante al pequeño o a los mercados de eso se trata este programa por eso tiene tanto respaldo este programa”, dijo en este sentido.

Reitero que su gobierno cree en que la mayor inversión es en la gente: “ésta es la edad donde creemos que se ha dado ya todo en la vida, y lo que hace falta es sembrar gratitud, reconocimiento, admiración y eso es Amanecer”.
“Lo hemos dicho en todas las entregas, no es un obsequio, no es una dádiva, no es un regalo, es una pensión a la gente que ha trabajado por Chiapas es un acto de dignidad, a esa generación que tanto le debemos las y los chiapanecos de otras generaciones”, reconoció Juan Sabines.
Este programa ofrece además a sus beneficiarios de forma complementaria: alfabetización, cultura, deportes, brigadas médicas y jurídicas, entre otros beneficios.

Ya de salida

Así pues, lo dicho y hecho; ¡dicho y hecho está! (Dixit Miguelón). Concluyo con la siguiente anécdota contada por mi padre, Don Alfonso Carbonell Javier (QEPD); “Tu abuela Eda leía las cartas y bañaba en agua de rosas a muchas mujeres y hombres que recurrían a ella para que les leyera la suerte, los curara y les preparaba amuletos de buena suerte”. Un potencial cliente de la abuela al que conocía bien mi abuelo (su esposo) Don Enrique Carbonell Egañe, boticario del pueblo –entonces- de Atasta de Serra, Villahermosa Tabasco, era nada más ni nada menos que Don Tomás Garrido Canbal; éste atribulado por la cuestión política de ese entonces (estaba a punto de ser candidato a gobernador del estado), a remilgos fue con Doña Eda para que le dijera si iba a ser gobernador.

Quien se perfilaba con más posibilidades y casi seguro de ganar la contienda era un general cuyo nombre en estos momentos no recuerdo; Garrido escuchó atento a la abuela y al tirarle las cartas le dijo; Tomás, aquí veo una desgracia… sí una verdadera desgracia. ¡Ahhh! pero a ti te veo montado en un caballo de oros… tras unos segundos de silencio Don Tomás le dijo (según me contaron); ¡ah qué usted doña Eda, pero si no está viendo que el general “X” ya habló con el presidente y me informaron que había que apoyarlo! Lo demás es historia.

Días antes de tomar posesión como gobernador de Tabasco, el referido general sufrió un infarto. Don Tomás Garrido Canabal fue el Gobernador. Moraleja; quien diga que nuestras abuelas y abuelos no son sabios y que de alguna u otra manera son artífices y constructores de lo que hoyAñadir un evento para hoy tenemos, vivimos y disfrutamos de plano ¡no tienen abuela! Me queda claro.

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