Alfonso Carbonell
“Para Rosario Gómez Román; la madre y abuela en su cumpleaños. ¡Felicidades!”
De piratas y otros (en)tuertos
La seguridad, no es solo cuestión de policías y ladrones. Es sí, digo amén que los gobernantes tienen como una de sus responsabilidades irrenunciables proporcionarla a los ciudadanos, muchas otras veces tiene que ver con el propio comportamiento social, es decir; si abonamos por ejemplo al tema de la piratería ya sean comprando discos de esos que se venden por miles en los centros de recreación y ¡salud! O bien y también en muchos pasajes subterráneos o a ras de piso, ah y sin soslayar que se trata de un tema vital de sobrevivencia, pues entonces, no nos espantemos que estos productos que en principio son producto de una cadena de actos delictivos tipificados por la ley, decía, no se espanten entonces cuando en las afueras de las escuelas haya quienes vendan, ilegalmente por supuesto, drogas de todo tipo. Ambos actos son un delito.
Pero igual pasa y seguro coincidirán en eso que también se les denominan como estaciones “piratas” de radio, porque como el caso de esos comercios ya fijos o semifijos que venden mercancía de procedimiento desconocido que le expenden sin factura o garantías, ya ni que decir de los CD´s que tanto dañan a la industria disquera y a los propios autores intelectuales, las radio piratas, las que invaden las ondas hertzianas sin autorización y obvio sin licencia de la secretaría de Gobernación u otra de competencia para el caso, deben de ser, de facto y en automático, canceladas. La ley se cumple sin distingos ni concesiones de ninguna especie. (¡Mucho menos gratuitas! Je)
Porque además que se instalan lo mismo en las orilladas de las principales ciudades o en los lugares más recónditos, digo encubiertas sabedoras del delito que cometen, muchas de éstas comercializan sus espacios de transmisión y no pocas veces se dedican a la difamación y calumnia de personas y personajes. Los atacan en sus “medios”. “No te pago para que me pegues” reza popular consigna mediática, pero que aplicada a la inversa es fácil descubrir el por qué de tanta saña contra de funcionarios públicos y políticos; “si no me pagas… te pego”.
San Cristóbal de las Casas (y las radios piratas)
Pero déjenme detenerme en el caso de las Casas, San Cristóbal, en donde como si fuera “sarampión” las radios piratas como contagio maligno, se expanden y ensanchan día a día bajo el manto complaciente y hasta pue’que cómplice, de las autoridades facultadas para ejercer la ley y que siendo este caso un delito del orden federal, corresponde aplicar a la Procuraduría General de la República (PGR). Sin más rodeos.
Y resulta no sólo emblemático el caso de Sancris por su proliferación de estas radios piratas, sino porque algunas que hoyAñadir un evento para hoy siguen transmitiendo con lujo de impunidad, se han dado por encargo de emisarios del pasado a crear un ambiente de hostilidad contra de la actual alcaldesa Cecilia Flores quien en innumerables ocasiones y con la frente muy en alto, les ha salido al paso para enderezarles sus entuertos. Incluso y ante el evento mundial que se avecina realizar en este municipio de Chiapas declarado como “Pueblo Mágico” (El más mágico de todos los pueblos mágicos) y que es la Cumbre Mundial de Turismo de Aventura, en una inaudita desfachatez y de ruines propósitos, éstos “medios” de radiodifusión “piratas”, se han dado a la tarea de sembrar pánico y desconcierto arguyendo existe inseguridad y achacándole a la alcaldesa responsabilidad en el tema. Todo un despropósito. El evento es mundial y es Chiapas el anfitrión y Las Casas la sede. No se equivoquen.
Ya de salida
No suficiente de que estas “radios” están totalmente fuera de la ley y lo que ameritan es cárcel, al saberse impunes puesto que esa es su lectura al no requisarles y clausurarles sus “estaciones”. Insisto, no contento con ello, al más vil estilo de asaltadores de caminos se dedican a “peinar” a funcionarios y quien no afloje la lana a sus pretensiones, pues bueno, la difamación y la calumnia se vuelven monedas de cambio. Así es qué, señores de la “pegeerre”, ahí les hablan. ¡Ya no más impunidad! San Cristóbal y los sancristobalénses ¡no se lo merecen! Me queda más que claro.
