Alfonso Carbonell
El gran Fray Matías de Córdova
(Flavio Guillén)
A Fray Matías le conocí desde niño, sin saberlo, escuchando su hermosa fábula, recitada en sobremesas campestres, con delectaciones de oración, por la boca venerada de mi padre. Digo que, sin saberlo, pues aquella maravilla de ingenio corría confundida en la edición más completa de los versos de Goyena, cuya paternidad recibía naturalmente, la obra huérfana de tan gran padre. Esa edición, que nunca he visto en Guatemala, para hoyAñadir un evento para hoy en la Sala de Lecturas Juveniles de Zapalutha, Departamento de Comitán.
El primer prosista de Guatemala, por su pureza, gracia y amenidad, don José Milla, escribió una biografía, rica en datos del doctor Córdova, la cual corre por un número de Repertorio Salvadoreño, colección de joyas literarias que publicaba en San Salvador, D. F. A. Gamboa…
Hállase en la Anacephalepsis del Seminario de la Concepción de Ciudad Real, la siguiente interesante nota relativa a mi biografiado “Matías Antonio de Córdova, de Soconusco. 20 de abril de 1780. Salió para ser religioso dominico, el 16 de septiembre de 1781 para ir a Guatemala a estudiar. Doctor teólogo, provincial en 1819. Fue su vida ejemplar. Poseyó las ciencias y murió el 17 de abril de 1828, en su Convento de Chiapa, siendo prior de éste”…
“El muy reverendo padre doctor y maestro Fray Matías Córdova, dice el periódico (El Para-rayos), nació en Tapachula, capital del Partido de Soconusco, de este Obispado en 1768, de padres honrados y decentes. En la capital de Chiapas estudió lengua latina la que dedicó toda su vida, gustando de los autores clásicos del siglo de Augusto. Para seguir sus estudios, pasó a Guatemala donde, tomó el hábito de Santo Domingo en 1782. Estudió allí tres años de filosofía y seis de teología por el método de Aristóteles… peripatético, a quien detestaba en secreto. Se dedicó a la lectura de la filosofía moderna y de los autores nuevos, que comenzaban entonces a introducirse en esa ciudad…
Escribió e imprimió también un claro y didáctico curso de retórica. En 1800 volvió a su tierra natal y en el Seminario enseñó el curso de teología; en 1802 fue a España de donde no volvió hasta febrero de 1810, a Ciudad Real donde fundó a sus espensas una escuela gratuita de primera enseñanza, donde él mismo enseñaba a los niños a leer, escribir y contar. Allí y en Guatemala hizo imprimir su cartilla para enseñar a los indígenas, la cual fue puesta en uso por orden de los dos gobiernos. Su Convento, por esto, lo condecoró con los merecidísimos grados de Presentado, Maestro y Provincial, en 1815. Siendo, en 1821, cura de Comitán se adelantó a todos en la proclamación de la independencia de España y excitó a sus vecinos a declararla, como así se verificó felizmente. Con actividad incansable, se dedicó a promover adelantos en artes y fundó una Escuela Normal, la Universidad de que también fue director; de la “Sociedad Económica de Amigos del País” y del periódico El Para-Rayos en donde dejó una selección de escritos estimables… El padre Córdova era para todos accesible y de natural parejo, nunca impetuoso. Trataba a todos con atención y no asomaba jamás la menor señal de desprecio u orgullo. Oía más que hablaba. En ausencia y presencia, se expresaba bien de todos.
Era de mediana estatura, rubio de ojos grandes y tiernos. A la declinación de su edad comenzó a sentir síntomas de hidropesía que fueron aumentando hasta acabar con su preciosa vida en el convento de Santo Domingo, de Chiapa, de que era Prior, a la edad de sesenta años. El Estado de Chiapas deplora su infortunio por muerte de su “más caro hijo”. (Hasta aquí la Gaceta)
*Flavio Guillén. Gobernador de Chiapas 1911, decretó oficialmente la existencia del municipio de la Trinitaria, lugar del que era oriundo.
El gran Fray Matías de Córdova (II)
En mi libro, estudio a San Matías (continúa diciendo en su texto Flavio Guillén / Google; aquicomitan.com.mx), en su distinguido y triple aspecto de artista de las bellas letras, maestro pedagogo y organizador.
Artista: su prosa impecable y ática traduce siempre un pensamiento elevado según las pocas composiciones suyas que le sobreviven, pues sus mejores obras se perdieron en la ingratitud de los ambientes intelectuales en que le tocó brillar. Tengo un discurso pronunciado al inaugurar la Escuela Normal de Chiapas. Es simplemente bello.
Como poeta no le conocemos más que su larga y monumental fábula, casi oda, en asonantados endecasílabos, titulada: La Tentativa Del León y el éxito de su empresa.
Fray Matías, como lo explanaré mañanaAñadir un nuevo evento para mañana, decidió al coronel Celis para no esperar la entrada de Iturbide a la capital de la Nueva España y tomar ellos la delantera. En su sermón después del Evangelio, dijo que Dios castiga a los cobardes con la esclavitud y él debe de enojarse al ver que menospreciando el valor, o no haciendo uso de él, despreciamos al guardián y sostén mejor que nos dio para conservar el sagrado depósito de la vida…
Fue pues, santo y valeroso. De mis investigaciones me resulta, y eso en plena tierra de los Domínguez, Corzos, Flores y Gutiérrez, el más alto, preclaro y distinguido hijo de Chiapas.
Como poeta, legó a las letras la obra más perfecta de su género. Como Maestro, introdujo el Normalismo pedagógico al mundo de Colón. Como político, dotó a Centroamérica con el tesoro máximo de su Libertad.
Su pensamiento acarició, su acción edificó, su idea relampagueó y su verbo tronó en una primavera de libertad. Fue lluvia sobre embriones entre humus reverdecentes. Fue el lampo dorador de la nube tempestuosa. Calló, en la noche polar del Vasallaje, la aurora boreal, que sólo alumbra a las voluntades de eje y sólo sienten las conciencias brújulas.
Pasó, como ciertos meteoros, alumbrando. Sus despojos, semejantes a madera de mirística, con los años, aún, iluminan.
Su vida fue sólo de ideal; su obra sólo de virtud.
Ya de salida
Sirvan pues estas breves citas del maestro Flavio Guillén, para reconocer sí, al merecedor de la Medalla Fray Matías de Córdova que el gobierno de Chiapas les entrega a personas que le aportan a Chiapas y los chiapanecos; su talento, convicción y compromiso como lo fue en la pasada edición (3ª) a Don Anders B. Jhonnsson. Pero también sirva, insisto, para compartir algunos datos biográficos y de su obra de quién, en su nombre, honran: ¡ Don Fray Antonio Matías de Córdova y Ordoñez!
