Alfonso Carbonell
El cambio
Lo dije yo; no se crean solo espeto a mis colegas columnistas que, en su infinita humildad (¡aja!), nos dicen y señalan en sus prestigiados espacios que ellos, y nadie más antes, advirtieron tal o cuál suceso. Me refiero, por supuesto, al cambio que el día de ayer constitucionalmente, se dio en el Congreso local. Se fueron cuarenta y llegaron igual número. ¡Brujo!
Ya en serio, ayer la sede de Palacio Legislativo se vio repletó. Al tope. No era para menos, cuarenta nuevos diputados y todos con su cauda tras de sí, buena o mala, estaban por fin, en el soñado peldaño en el que /aunque sea recortado periodo/ habrán de recibir jugosas dietas. Eso sí, desgarrándose las vestiduras a favor de los desfavorecidos. Hasta creen.
Yo por razones de agenda (estoy en radio de 11 a 12 del día), llegué al Congreso casi a la media, es decir 12:30, de la hora en la que estaba citada la solemne sesión. Ahí, en la entrada de las escalinatas camino al salón de sesiones, estaban apostados un grupo de “vigilantes” impecablemente vestidos con guayabera blanca y pantalón color caqui. Nadie, al menos no que presentara alguna identificación de haber sido convocado, podría acceder a presenciar un acto, así estimo, que le pertenece al pueblo. ¡Me cachis! Al no poder acceder al pleno, busqué entrar por el primer piso pero lo único que encontré, amén de la puerta cerrada, fue a un titipuchal de paisanos viendo el evento en dos pantallas gigantes.
El cambio (II)
Qué pictes, me dije (dixit Tío Gervasio). E igualmente con la premura con que intenté ingresar, me fui del edificio que lucía, como en sus mejores tiempos, repleto de gentes en una romería digna de quienes serán por un año y ocho meses, inquilinos de Don Benito Juárez. Es más, se tomaban fotos todos los nuevos a su pié, sin voltearlo a verlo. Sin duda una cruz.
Ahí pude solo saludar a la ex dirigente del PRI estatal, Arely Madrid Tovilla, quien a la par de ser coordinadora de du fracción, por ley, es la Presidenta de la Junta de Coordinación Política (JCP) del congreso. Estaba en la sala de juntas de su oficina (la de coordinara) acuerpada de sus homólogos priistas y algunos presidentes municipales electos. Le agradezco que en apretada agenda, al verme, me saludo y permitió que me acercara para felicitarla. La aprecio y respeto.
El cambio (III) (Ah, y no se equivoquen)
Momentos antes, el amigo Cosme Vázquez, Director de la agencia de noticias (Asich), en el umbral de la puerta legislativa me recibió con una felicitación diciéndome: ¡felicidades ya sé que eres el nuevo comunicador del Congreso! Mi asombró fue mayúsculo al tiempo que le espeté; oye yo estaba seguro serías vos sabida cuenta de su trabajo, capacidad y cercanía con la señora. Pero no es el quid del asunto /coincidirán/ de lo que se trata y a eso voy: es que, quienes hoy asumen el encargo de diputados, es de entenderse, deberán hacer honor a quienes los eligieron. Empujar este barco hoy con rumbo y destino a mejores puertos. A una mar en calma.
Ya de salida
Bienvenidos pues, a este barco legislativo que deberá cruzar, sin duda, mares embravecidos e inhóspitos. Ahí están cuarenta hombres y mujeres (36 y 14 respectivamente) a los que las y los chiapanecos les conferimos la responsabilidad, entiéndase bien RESPONSABILIDAD, de construir mediante el marco legal, una sociedad más justa, equitativa y cargada de certidumbre. El tiempo es hoy, si no: No hay mañana.
